QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

lunes, 1 de octubre de 2007

El Dios de las pequeñas cosas


Las pequeñas cosas no se llaman Mujer.
Por YAMILET GARCÍA ZAMORA
El Dios de Las Pequeñas Cosas es una novela de la escritora india Arundhati Roy, (1961). Es su primera obra y, hasta ahora, la única novela que ha escrito. Ganó el Premio Booker en 1997 y fue traducida, rápidamente, a varios idiomas. Aparentemente, el texto cuenta las vivencias de dos hermanos gemelos en el estado indio de Kerala, durante el año 1969- aunque el tiempo de la novela se desarrolla entre ese año y 1993, cuando ambos se reencuentran. Pero, en realidad, la trama es mucho más ambiciosa, al presentar la discriminación a que son sometidas las mujeres en la sociedad india, el sistema de castas y su injusticia, la posibilidad del amor entre clases sociales diferentes, la presencia del Comunismo y cómo se puede atentar contra la salud mental de los niños, al punto de traumatizarlos para siempre.

La novela comienza con la llegada de Rahel- la gemela- a su casa, muchos años después de su partida. No se mantiene una narración lineal en la obra sino que se realizan saltos espacio-temporales al pasado y al presente. En estas analepsis el lector tiene que ir tejiendo el relato, para no perder los datos esenciales que se presentan. Porque desde el inicio se habla de la muerte de Sophie Mol- la primita medio india y británica- pero sólo con la lectura se puede reconstruir todo lo que sucedió.

La mayor parte de la historia sucede en una aldea llamada Ayemenem, en Kottayam, Kerala, por lo que el espacio es muy concreto y representa no sólo un lugar en específico sino un contexto muy nacional, con las características de la sociedad que la autora quiere resaltar y denunciar. Los problemas familiares y sociales de esta familia en dicho pueblo no son fortuitos ni casuales, sino que representan uno de los grandes dilemas del país: la discriminación a la mujer. Por lo tanto, en un espacio real y concreto- autobiográfico, además, como se verá más adelante- la autora coloca, a nivel familiar, un conflicto nacional que, aún hoy en día, no se resuelve.
Ayemenem no es un lugar ficticio. Es una aldea real en donde vivimos todos en los años 60. La casa todavía está allí y mi familia materna todavía vive allí. No puedo llamarla, completamente, novela autobiográfica .Porque los caracteres en la novela se asemejan a nuestros miembros de la familia, hay una tendencia a verla como autobiográfico… Arundhati era una niña muy sensible. La relación entre Ammu y Velutha debe haber sido la historia de la vida real de algún otro. La novela es un producto de los años de la niñez de Arundhati en Ayemenem.
Hay pocas mujeres que pueden trabajar y apoyar a sus familias en la India. Las mujeres indias necesitan una independencia más económica. Una certeza absoluta en la India es que las mujeres nacen para conseguir matrimonio…Éste es el problema más grande a que las mujeres hacen frente en la India de hoy. Lo que necesitamos es independencia mental y financiera para las mujeres de modo que puedan existir como ciudadanos indios con los mismos derechos que los hombres. [1]
Esta entrevista fue realizada a la madre de la escritora. En boca de una mujer de nuestros días, las palabras toman una connotación especial porque no se está refiriendo a hechos acaecidos en un pasado lejano sino a la realidad actual. La ficción, autobiografía y realidad se conjugan en la existencia de Ammu, la mujer que se casa con un hombre alcohólico. Cansada de la vida que lleva, decide abandonarlo y marchar a la casa materna- ¿ paterna?- con sus hijos, los gemelos Estha y Rahel. Volver, divorciada, al amparo de su familia, donde las mujeres no tienen ni propiedad ni respeto, ya es un acto de insolencia. Tuvo una oportunidad en la vida y cometió el error de casarse con el hombre equivocado. Por eso el resto de los parientes los ven, a ella y a sus hijos, con desprecio; también consideran a Ammu como un peligro por su clara furia interior ante la situación sofocante en que está atrapada. Ammu disputa su suerte como mujer pero en esa sociedad los cánones son diferentes. Su verdadero papel era aguantarlo todo, como su madre, que es golpeada sin misericordia y jamás se queja. Los elementos de discriminación sexista en la obra abundan y representan no sólo una actitud machista y misógina: en ocasiones, las propias mujeres aceptan su destino como una cruz, algo establecido e inviolable. Es por eso que la rebelión de Ammu es tan escandalosa a los ojos de todos.
Bebé Kochamma es un personaje realmente negativo, vengativa y envidiosa, una mujer desgraciada por no tener marido y que se opone a Ammu, por principios, enseñanza, abulia, rencor. “ Ammu irritaba a Bebé Kochamma porque la veía luchar contra un destino que ella creía haber aceptado dignamente…Estaba totalmente de acuerdo con la opinión generalizada de que una hija casada no tenía ningún derecho en la casa de sus padres”[2] Es la visión de las mujeres acostumbradas, sumisas, contra la de aquéllas que pretenden una vida diferente. Pero, incluso desde la óptica femenina clásica, es inaceptable la rebelión, el intentar vivir de otra forma. Y aunque con el sello de la India, la situación representa la existencia de otras muchas mujeres en lugares disímiles del mundo, más lejanos o cercanos a la India pero que comparten un machismo arcaico; machismo que se presenta en todas y cada una de las posiciones en la vida. En este tipo de sociedad, las mujeres no deben trabajar. Supeditadas al dominio de los hombres, su papel queda enmarcado a las labores domésticas y el cuidado de los hijos y el esposo. Por lo tanto, Ammu “ … logró aumentar un poco más la mala opinión que reinaba en Ayemenem sobre las esposas que trabajaban”[3] Y lo mismo sucede si las mujeres ya no aman a sus esposos: la sociedad y las costumbres las presionan para que sigan a su lado, a pesar de todo –incluso los golpes.
La discriminación no es sólo por sexo, sino, además, clasista. Existe, históricamente, en la India, el sistema de castas, que marca a las personas desde su nacimiento y de por vida.
…cada individuo ha nacido en una de las principales varnas, o grandes categorías, y ha de permanecer dentro de ella hasta la muerte, aunque la posición de cada casta puede variar según las diversas regiones del país y con el tiempo. En orden de precedencia, los brahmanes son los sacerdotes y maestros; los kshatriyas, los nobles y guerreros; los vaishyas, los mercaderes y negociantes; y los shudras, los campesinos, obreros y artesanos. Los intocables pertenecen a una quinta categoría al margen del sistema de varnas, porque las labores que se les encomendaban eran demasiado impuras ritualmente como para incluirlos en esa escala… Los intocables, sin acceso a la educación ni a los libros de los brahmanes, estaban autorizados a desarrollar sus propias aptitudes, por ejemplo en la agricultura o la obstetricia. Pero únicamente porque beneficiaba a las clases superiores.[4]

Toda la sociedad hindú tiene su punto de partida en la conformación de una cosmogonía que rige la vida. Estas nociones clasistas son la base de una sociedad ancestral y aparece reflejada en la literatura, la vida y la política del país. Incluso, en muchas regiones, no aparece en su forma pura, sino que existe todo un sistema de subcastas como unidades pequeñas y cerradas- más cerradas aún.

Se cree que esta concepción podría tener sus fundamentos religiosos en la declaración del Puras-sukta en el Rig Veda: los Brahamanes provienen de la cabeza, los kashátrias de los brazos, los vaiçyas de la cintura y los çudras de los pies de Dios. Sin embargo, subyace a esta división un sentido ideológico de control social. En forma sintética, podríamos definir en términos occidentales lo que significaría el rol de cada casta. En primer término los brahamanes, el sector superior dedicado al sacerdocio; los kashátrias, los guerreros; los vaçyas, comerciantes y finalmente los çudras, que conformaban un grupo mixto: una masa popular conformada por campesinos y artesanos, que si bien se encuentran dentro del hinduismo no reciben el “smaskara” o “cordón sagrado” que implica un segundo nacimiento de connotación espiritual.[5]
Aunque esta organización social hindú es milenaria, muy poco se ha podido hacer al respecto. Hoy en día, persiste el sistema de castas. Incluso, algunos estudiosos han comparado el apartheid con dicha forma. La gran diferencia es que el segundo fue establecido por la raza blanca extranjera para dominar a los negros nativos y el primero implica el gobierno total y absoluto de connacionales. En lo que sí ambos convergen es en la segregación de los menos favorecidos.
Los Dalits, los intocables de la India, cuyo número supera los 250 millones, son víctimas del sistema de castas Hindú, jerarquía social opresora construida sobre los principios de la pureza ritual y la contaminación, la segregación y la exclusión social... Los poderes religiosos, políticos y sociales dominantes han asignado el lugar más bajo de la escala social a los Dalits para que sean esclavos y servidores de sus amos de las castas superiores. Viven en barrios segregados fuera de la aldea y son personas despreciadas y excluidas. La humillación, la burla, el desprecio, la depravación, la violación, la tortura y, a veces, la muerte cruel son el trato que reciben de quienes no son Dalits. Aunque son pobres y frecuentemente engañados por las personas de las castas superiores[6]

Velutha pertenece a los Intocables- de quienes, incluso, se decía que olían diferente. Esto está muy acorde con actitudes racistas similares: los negros apestan, los chinos son amarillos, los indios americanos son vagos, etc, etc. La familia le dio la oportunidad de estudiar para carpintero y él les paga enamorándose de Ammu. Es comunista y todos lo saben. El propio camarada Pillai le dice a Chacko que lo bote de la fábrica porque le va a traer problemas. Pero la realidad es que el joven quiere mucho a los gemelos quienes, ante la ausencia del padre, se acercan a él. Para la inamovible sociedad donde viven, los reglamentos se deben cumplir- no interesa si la gente es comunista, católica, ortodoxa. Cuando Ammu y Velutha pasan al territorio prohibido y violan estas leyes, "promulgadas hace miles de años", los tres representantes de la tradición establecida en la sociedad -la familia, la policía y los marxistas parlamentarios- unen sus fuerzas para castigar a Ammu, matar a Velutha y destrozar la vida de sus hijos. Los que tienen el poder, los perpetradores de la violencia. A Velutha lo castiga la sociedad por su descaro y los únicos que lo pueden ayudar- los niños- no lo hacen por miedo Por proteger a la madre. De manera cobarde, es asaltado y golpeado salvajemente, mientras dormía. La última traición- la de la inocencia- rompe el débil hilo de la salvación y de la infancia. Cuando Ammu va a defenderlo, es mal vista por el doble, triple, cuádruple pecado de la mujer que desdeña todas las reglas ancestrales. “Ammu preguntó por el jefe de policía, y cuando pasó a su despacho le dijo que había habido un terrible error y que quería hacer una declaración… Dijo{ el inspector} que la policía sabía todo lo que necesitaba saber y que la policía de Kottyam no aceptaba declaraciones de veshyas[7] ni de sus hijos ilegítimos”[8]

Conmueve -y duele- pensar que la rebelión de esta mujer la haya eliminado del seno de su familia y haya condenado a sus hijos a vivir sin ella. Ammu es expulsada de la casa; Estha, enviado con su padre; Rahel, sin protección maternal, bajo el cuidado de la tía y la abuela. No es de extrañar que la niña no sepa comportarse como una chica. “ Rahel creció sin que nadie le fijara directrices”[9] Tampoco es difícil de entender que se dirigiera hacia el matrimonio “ como un pasajero se dirige hacia un asiento vacío en la sala de espera de un aeropuerto. Con la sensación de que al fin podía sentarse” [10]Es por eso que las experiencias sexuales con el esposo son un desastre, con una mirada “ entre la indiferencia y la desesperación” [11] Sin saberlo, está pagando el sometimiento atávico de su raza y su sexo

Estha no escapa por su condición masculina. Los hermanos están veintitrés años sin verse y el niño -después de convencerse que por su culpa mataron a Velutha- deja de hablar. Los gemelos, tan unidos, son violentamente separados. El trauma de la infancia -el padre borracho, la muerte de la prima, la muerte del joven que era el único compañero, amigo, padre; la expulsión de la madre, el complejo de culpa de los niños y la experiencia sexual obligada con el Hombre de la Limonada y la Naranjada- dejan un vacío existencial imposible de llenar. Y aunque demencial, horrible, antinatural -pero en modo alguno imprevisto, se venía venir- es lógica la unión sexual de los hermanos. La búsqueda de la otra mitad que les falta. El sostén y la ayuda. Supongo lo escandaloso que debe haber sido esta secuencia. Y hay que reconocer la valentía de la autora. Porque Estha y Rahel nunca tuvieron -ellos tampoco- las grandes cosas. Su única forma de sentirse vivos era aferrándose a las pequeñas cosas -aún veintitrés años después. Nadie como ellos sabían que todo cambia en un instante.

La muerte de Sophie Mol fue sólo un pretexto para que se desencadenara el infierno. Todos querían quitar del medio a Velutha, expulsar a Ammu, separar a los gemelos -que también molestan, como agregados-, doblegar el carácter de Ammu. Lo de Sophie fue un accidente, provocado por la misma niña que insiste en ir con sus primos. Un accidente que, quizás, provocaron los mismos adultos, por su forma de tratar a los niños. Un accidente que convino para tomar decisiones postergadas y destruir la vida de Ammu y sus hijos.

LA HISTORIA POLÍTICA Y EL LENGUAJE.

No se puede negar que El dios de las pequeñas cosas maneja un lenguaje muy poético. Contada en tercera persona ominisciente, muchas de las descripciones de sentimientos, encuentros, deseos o pensamientos son manejados por la autora a través de metáforas y símiles. Esto le confiere, a veces,- dado que los niños cuentan la historia desde su óptica- un giro casi infantil en la valoración de los acontecimientos. Pero también en los encuentros de adultos hay un derroche de poesía muy sugerente.

Sólo que hubo lágrimas. Sólo que el Silencio y el Vacío encajaron como una cuchara sobre otra. Sólo que hubo un olisqueo en los huecos de la base de una garganta adorable. Sólo que un hombro de color miel acabó con una marca semicircular de dientes. Sólo que siguieron abrazados el uno al otro mucho tiempo después de que aquello acabara. Sólo que lo que compartieron aquella noche no fue felicidad sino un terrible dolor. Sólo que, una vez más, transgredieron las Leyes del Amor…[12]

No hay censura ni discursos morales en esta sencilla poesía de un acto, a todas luces, abominable -según las Leyes de Dios, los Hombres, la sicología, el marxismo y todo lo humano y lo divino. Su gran valor radica en decirlo en palabras que lo hacen menos perturbador. Más tierno -en el gran drama existencial de los gemelos. Y esta forma de enfrentar los acontecimientos hace que muchos hechos terribles de la novela -como la muerte de Sophie Mol, por ejemplo- sean menos espeluznantes.

La historia de la India, con sus racismos, sexismos y castas, es también una diferente noción del Comunismo, un marxismo-maoísmo a la hindú que, a todas luces, tampoco podía resolver ciertos asuntos ancestrales.
Con Naxalbari, un partido de nuevo tipo, un genuino partido bolchevique nació.... [E]l Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista) se formó el 22 de abril de 1969.... el VIII Congreso... celebrado el 15 y 16 de mayo de 1970 en Calcuta... eligió a un Comité Central de 21 miembros... con el Camarada Charu Mazumdar como el Secretario General… Naxalbari y el PCI(ML) trazaron un claro deslinde entre marxismo y revisionismo. Puso la lucha armada en la agenda de la revolución en la India....Naxalbari tomó lugar en un tiempo cuando no sólo las masas de la India se estaban desilusionando por los treinta años de falsa independencia, sino que en una época en que el mundo entero estaba en desorden... Naxalbari restauró la esencia revolucionaria del marxismo en la India la cual había distorsionado, corrompido y destruido la semántica revisionista del PCI y del PCI…identificó la etapa de la revolución como Nueva Democracia, a los enemigos de la revolución como el imperialismo, el feudalismo y el capital burocrático comprador, y que los amigos de la revolución eran los obreros, los campesinos, las clases medias y la burguesía nacional, siendo los campesinos la fuerza principal y el proletariado, la fuerza dirigente. Este claro y tajante análisis de clases fue de importancia histórica....
Sobre la cuestión de tácticas, rechazó el parlamentarismo y llamó al boicot electoral. Luchó contra el economicismo, legalismo y reformismo, y sus métodos de trabajo y organización. Impulsó la construcción de un partido tipo bolchevique estrictamente clandestino.... El PCI(ML) emergió como un partido de tipo bolchevique preparado para dirigir la lucha…Sobre la cuestión del camino de la revolución... Recalcó claramente que el camino a la liberación se basa en la construcción de un ejército popular, la creación de bases de apoyo liberadas en el campo y gradualmente cercar y capturar las ciudades. También afirmó que la revolución democrática es sólo el primer paso del largo período de transición al socialismo y comunismo ...Sobre la situación internacional, apuntó a las dos superpotencias, el imperialismo estadounidense y el socialimperialismo soviético, como los principales enemigos de los pueblos del mundo, y China como el centro de la revolución mundial. En la India, sostuvo el derecho de las nacionalidades en la India a la autodeterminación incluyendo la separación; también desenmascaró el expansionismo de las clases dominantes de la India…[13]

Evidentemente, la historia muestra un Comunismo apegado a las ideas de Mao y la manera en que su aplicación en China resultó como lo máximo. La visión de la novela, que analiza profusamente el fenómeno en las páginas de la 86 a la 93, es hasta un poco sarcástica. El Comunismo mundial siempre estuvo dividido entre el bloque chino y el ruso. El primero ha sido tratado, por siglos, como más retrógrado y extremista, sin embargo, es el que ha subsistido, haciendo cambios en su proyección económica. Es muy curioso cómo se intenta explicar la razón por la cual había tanto comunismo en Kerala: desde la supuesta unión de los cristianos sirios a las ideas comunistas hasta el alto grado de alfabetización que tenía la región. “ … el comunismo se había introducido… como un movimiento reformista que nunca cuestionó de modo abierto los valores tradicionales de una sociedad de castas en extremo tradicional… ofrecían un cóctel revolucionario. Una mezcla embriagadora de marxismo oriental e hinduismo ortodoxo, con un chorrito de democracia”[14]En esta afirmación Arundhati define una concepción sui géneris de un marxismo diferente. Chakco tiene una fábrica, explota a sus obreros, les dice compañeros y se autoproclama marxista. Velutha sí tiene carnet pero ni siquiera el Partido intenta salvarlo de su “pecado” porque no se ocupa de esas cosas. “ Para ser justos con el camarada Pillai, hay que decir que no planificó el curso de los acontecimientos que siguieron. Simplemente, deslizó sus dedos predispuestos en el guante expectante de la historia” [15]Pero el camarada Pillai- el comunista que le pone a su hijo Lenin- es un político que se mueve con la corriente: le sugiere a Chacko que bote a Velutha, no apoya a éste cuando lo necesita pero sabe que un hombre muerto puede ser una mina de oro para sus intereses y para el Partido. A la muerte del joven, inicia las revueltas en la fábrica, hablando de los derechos de los Intocables, y afirmando que “ las castas son clases, camaradas” [16]Son, pues, marxistas muy diferentes y aunque en los mítines se juntan los Intocables con otras castas, al final, la historia -de la novela y de la vida- demuestra que los inteligentes -como Pillai- saben manejar la situación y que los más pobres -Velutha- son sacrificados… aunque todos sean camaradas, canten la Internacional y griten “ Proletarios de todos los países, uníos”. Porque, tácitamente, Pillai se une a toda la sociedad que vilipendia a los Intocables. Y la verdadera revolución en la India era “ que la burguesía cristiana hubiera empezado a extinguirse” [17]Al parecer, hindú, oriental, europeo, africano o caribeño, todos los comunismos se disfrazan pero, en el fondo, son lo mismo.
Con Arundhati se aprecia otra cara de los que se autoproclaman Comunistas y no son más que vividores que van con la corriente.En El dios de las pequeñas cosas, quieren cambiar la vida pero no son capaces ni de comenzar por lo más elemental: eliminar el racista concepto de las castas.
El dios de las pequeñas cosas es una novela feminista. Aunque no haya sido objetivo de la autora, al final, deja bien claro la defensa de los derechos de las mujeres. Como también es una obra que aboga por los desposeídos de derechos, sean o no del sexo “débil”. La visión final es abrumadora porque la sociedad destruye a Ammu y Velutha por intentar cambiar las cosas. Y a sus hijos por formar parte de algo que nunca entendieron.
Si la literatura actual se preocupa tanto de la situación de las mujeres en el mundo, no es casual. Evidentemente, aun cuando hemos logrado ciertos avances -o yo no estuviera escribiendo este texto- falta un largo camino por andar. Hemos ganado ciertas batallas pero no la guerra.
BIBLIOGRAFÍA.

1- Roy, Arundhati. El dios de las pequeñas cosas. Barcelona, Editorial Anagrama, 1998.
2- http://www.rediff.com/news/sep/18arun.htm
3- http://www.unesco.org/courier/2001_09/sp/doss22.htm.
4- http://india.idoneos.com/index.php/372955
5- http://www.wcc-assembly.info/es/oracion-y-estudios-biblicos/participar-en-los-estudios-biblicos/el-mundo-de-los-intocables-de-la-india.html
6- http://www.awtw.org/spanish/numero_anteriores/1998-23/pw34-sp.htm
[1]http://www.rediff.com/news/sep/18arun.htm. Página consultada el 28 de mayo de 2006.

[2] Roy, Arundhati. El dios de las pequeñas cosas. Barcelona, Editorial Anagrama, 1998, p. 62.
[3] Íbid, p. 66
[4] http://www.unesco.org/courier/2001_09/sp/doss22.htm. Página consultada el 20 de mayo de 2006.
[5] http://india.idoneos.com/index.php/372955. Página consultada el 20 de mayo de 2006.

[6] http://www.wcc-assembly.info/es/oracion-y-estudios-biblicos/participar-en-los-estudios-biblicos/el-mundo-de-los-intocables-de-la-india.html. Página consultada el 22 de mayo de 2006.

[7] Prostitutas
[8] ,Arundhati. El dios de las pequeñas cosas. Ob. cit, p. 20
[9] Íbid, p. 31.
[10] Íbid, p. 33
[11] Ídem.
[12] Íbid, p. 370
[13] http://www.awtw.org/spanish/numero_anteriores/1998-23/pw34-sp.htm. Página consultada el 30 de amyo de 2006.
[14] Íbid, p. 87.
[15] Íibd, p. 3222
[16] Ídem.
[17] Íbid, p. 157

3 comentarios:

Hada Urbana dijo...

Yamilet, ahora quiero leer "El Dios de las pequeñas cosas"!!! (ni modo, serán comillas porque no logré hacer que el código de las cursivas funcionara)

Pasaba por aquí para ver tus nuevos posts y de paso para decirte que ya logré hacer que salga tu página como enlace permanente en nuestro blog

Ah! Ya tengo listo el cuento que te debo, el jueves te lo doy.

PD. Ya subimos más textos, ojalá tengas un tiempecín para leerlos! Un abazo!

topo dijo...

Jajajaja. Googlelee El dios de las pequeñas cosas junto con las palabras comunismo y política, y el primer enlace que aparece es tu blog. Bueno, ahora leeré el texto, a ver qué me robo. Jajajaja.
Saludos, Pitibuchi!

alcarajocontodo dijo...

Está bueno, !Ouhhhhh!