QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

lunes, 17 de diciembre de 2012

UNA REFLEXIÓN NAVIDEÑA


El viernes fue el festival navideño en la guardería de mi hija. Asistí, por primera vez en mi vida, a este tipo de celebraciones. Veía a aquellos pequeños hablando de valores, de la familia, la  tolerancia, la amistad, el respeto. Se veían preciosos en sus atuendos y en su infinita sabiduría inocente. En sus manos está cumplir con todos esos conceptos sin convertirse en adultos fanáticos e idólatras de falsos Mesías. Veía a esos niños, a Elena y un nudo se me hizo en la garganta. ¿Cómo fue mi infancia en diciembre?

A esa edad, gritábamos consignas: “Seremos como el Che”, “Fidel, Fidel, Fidel”, “Pioneros por el Comunismo”. En la guardería no nos hablaban de tolerancia sino de un cruel imperialismo que nos quería invadir y de la necesidad de armarnos para proteger a la nación. Con sólo siete años recuerdo haber levantado mi mano –como toda mi clase- para apoyar la donación de azúcar a VietNam y condenar al imperialismo en su guerra cruel contra una nación indefensa. A los ocho, escribía una carta –a solicitud de la maestra, iban a escoger las mejores- a un niño vietnamita solidarizándome con su desastre. Esa fue también mi primera decepción literaria, porque la maestra sentenció que la habían escrito mis  padres porque una niña de mi edad no podía escribir así.

Estos niños hablan de la familia. La mía eran mis padres, mi hermano y mis primos del lado de acá. Mi abuela y la familia de Miami eran los gusanos: de ellos no se debía hablar y mucho menos decir que se tenía familia en EU. Con mi abuela nos comunicábamos  por teléfono –siempre fue un lema en la casa el a pesar de todo, es tu abuela- pero siempre con la espada de Damocles sobre nosotros: no le pidas nada, vives bien, todo está perfecto. La familia estaba truncada –siempre lo estuvo a partir de 1959- y nadie se condolió de mi generación huérfana de afectos de abuelos difuminados y bisabuelos que un día murieron para dejar sólo algunos cuentos y marchitas fotos. Estos niños siembran el amor a la familia porque un país sin familias crece en el odio. Y me dan envidia. Yo no tuve a Santa, rezago imperialista y pequeño burgués de una sociedad corrupta. No tuve a los Reyes Magos, aunque Hortensia y el Gordo –mis abuelos por derecho propio- siempre nos regalaban algo el 6 de enero. Yo no supe de las grandes comilonas del 24 de diciembre donde –dice mi mamá- se reunían hasta 50 personas. LA FAMILIA. Habían batistianos, revolucionarios, auténticos… HABÍA TOLERANCIA. Yo sólo supe de unas escondidas comidas que hacía mi mamá el 24, un pollito que lograba resolver y el silencio sobre una mesa llena de fantasmas. Eso sí: se celebraba el 31 con bombo y platillos, el advenimiento de otro año  glorioso de la Revolución.

Hoy, frente a estos niños, pienso con nostalgia en la niña que fui y en la que pude ser. No me quejo del cariño inmenso de mis padres y su educación intachable. No conozco a la otra Yamilet, la que pudo existir si mis padres se hubieran ido de Cuba. Esa nunca existió. Hoy, frente  a estos niños, sólo puedo confirmar que Elena no va a vivir en una sociedad que separa familias y destruye sueños infantiles. ¿Quién va a pagar por mi infancia entre fusiles y consignas? ¿Quién va a pagar por mi generación huérfana de sueños e ilusiones?
 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

LA MUERTE NO PIDE PERMISO



Más allá de las ideologías.
Más allá de la afinidad política con alguien.
Más allá del odio y el rencor.
Más allá del mal, real o no, que alguien haya hecho en su vida.
Es innegable la enfermedad. Es innegable la muerte cercana.
Sencillamente, es un ser humano que se muere.
No entiendo por qué no utiliza sus últimas energías en estar con su familia.
Por qué no cedió paso a otro gobernante que podía unir al país.
No se vale el Detrás de mí, el diluvio. No se vale.
Debería, si realmente ama a Venezuela, intentar lo mejor para el país y no un pueblo dividido y en guerra.
Debería quedarse con su familia y disfrutarla hasta el final.
No más tozudez. No más rencor.
Ya hizo lo que creyó bien. Ahora, por el bien de Venezuela, debe ceder.
Sin burlas.
Sencillamente, un hombre se está muriendo. Y un país no es suyo.
El país es su hijo que debe seguir adelante.
Un pueblo es más que un Presidente, un Partido o una ideología.
Ya no hay consignas huecas y vacías, sólo la mano de Dios.
Ante La Muerte no hay permisos futuros.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

AEDA ONCE EN LÍNEA

Ya se puede visitar el número once de la Revista Aeda. Les adelanto que hay muy buenos trabajos de escritores de varias partes del mundo. Y, de paso, les comento que estamos preparando un súper número 13 que saldrá el 13 de julio de 2013.
 
Los esperamos en http://revistaaeda.com/
 
FELICES LECTURAS

martes, 30 de octubre de 2012

DÍA DE MUERTOS EN CUBA


                                                                La Parca llegó a Cuba

necesitada de ternura
quería cargar con el Viejito
sin dar ni un brinquito
 
Pero los Iluminados
dijeron no estar preparados
el Viejito no se puede ir
todavía tiene que resistir
 
La Parca bufó y bufó
con la guadaña amenazó
pero el futuro comprometía
si con sus planes se salía
 
Triste y muy enfadada
la Parca de Cuba se fue
no estaba para pendejadas
de cubanos depredadores de fe
 
Dicen que la Flaca
anda gimiendo pesares
seguro que en esos lares
se comen a las calacas
 
La Parca se prometió
jamás a Cuba regresar
el Viejito no la quiere acompañar
y ella ya no puede esperar
 
Parquita, Parquita, qué pena me das
sigue pensando en tu orfandad
el Viejito muerto en su maldad
es sólo reliquia de lo que vendrá



 
 
 

lunes, 8 de octubre de 2012

LUCHAR POR ESE DÍA PARA CUBA


Las votaciones  en Venezuela me dejan con sentimientos encontrados: un profundo amargor en la boca y una enorme calidez humana. Respeto, admiración, pleitesía, le brindo hoy al pueblo de Venezuela que supo sobreponerse a la apatía y salir a votar. Veo a los miles de venezolanos que se organizaron en Miami y armaron sus caravanas para trasladarse los cientos de kilómetros que los separaban de las mesas de votación. Vi la alegría, la esperanza  por un futuro mejor. Ante estas historias de abnegación y sacrificio, ante la dignidad de un pueblo que confió  pero no s e durmió y ahora lucha por la democracia como antes lo hizo por un sueño envuelto en palabras bonitas, no queda sino quitarse el sombrero y besar la tierra que da gente tan llena de civismo patriótico.

Chávez acaba de ganar de nuevo pero, a efectos prácticos, perdió  muchos votos y Capriles subió peldaños en esta batalla. Venezuela ha demostrado al mundo que sabe luchar y creer. Y eso me hace sentirme triste porque mi país está lleno de separaciones, odios, rencillas; porque somos incapaces de unirnos para lograr una patria mejor. Los venezolanos en el exilio ejercieron su derecho al voto, demostraron que aman a su país y quieren un mejor futuro para sus hijos. ¿Cuándo, me pregunto, podrán los casi tres millones de cubanos que forman la diáspora, ir a votar en elecciones plurales por un presidente? ¿Cuándo podremos, estemos en el lugar del mundo que estemos,  ir  a NUESTRA embajada –no la embajada de los adeptos a una ideología- y votar sin ser llamados gusanos, apátridas, quedados? Los venezolanos que han salido los últimos años de su país lo han hecho, la gran mayoría, por motivos políticos. Pero ellos pueden votar. Nosotros no.

Sueño con el día glorioso en que yo pueda votar por un presidente en mi país. Un presidente que se  haya batido en un duelo igualitario entre varios candidatos que presentaron sus plataformas. Sueño con una Cuba respetuosa del derecho de todos los cubanos –vivan donde vivan- y con compatriotas que sean capaces de amar a su patria por encima de todo. Sueño con mi primer presidente libre porque, a mis 47 años, ya voté por un presidente mexicano pero jamás lo he hecho por un cubano. Y eso duele como nadie lo puede imaginar.

Si  las elecciones en Venezuela han demostrado que el Socialismo se puede mantener, 14 años después, por la votación popular, entonces, ¿por qué en Cuba no se arriesgan a realizar comicios libres, con candidatos opositores, tal y como acabamos de ver en el país suramericano? ¿Cuál es el miedo? ¿Necedad? ¿Prepotencia?

Sólo nos queda, estemos donde estemos, luchar por ese día para Cuba. Cada uno a su forma. Poniendo un granito de arena en la gran ola que moverá a la Isla de su mutismo.
Y soñar.

viernes, 5 de octubre de 2012

RECUERDOS DE LA INFANCIA

Crecimos los cubanos de mi generación entre muñequitos rusos y canciones producidas por la televisión cubana. Hoy me asombro con los programas que ve mi hija, tan didácticos y llenos de conceptos que apelan a la tolerancia, el respeto entre desiguales, la ayuda y el amor. Nosotros no supimos de eso sino de extraños seres que conformaban el folklore ruso y que para nosotros no significaban nada. No estamos locos de casualidad  pero sí somos la generación del exilio y la partida.

Los recuerdos nadie los puede borrar. Cuando nos reunimos un grupo de cubanos de la misma edad hablamos de la escuela al campo, el Parque Lenin, Matojo, En silencio ha tenido que ser. Entre el asco y la añoranza, recordamos las posadas, una escalera oscura y el malecón que saciaba nuestras celenturas. Por eso, mi post de hoy  es para ellos, mis amigos desparramados por el mundo. A los que todavía quedan en Cuba. Para todos los que compartimos el televisor ruso en blanco y negro y la utopía de un mundo mejor.
 
 
 
 

viernes, 21 de septiembre de 2012

CARTA ABIERTA DEL HOSPITAL CALIXTO GARCÍA

Hace años que se viene hablando del deterioro del sistema de salud cubano. Los inocentes, o bien intencionados -y los ciegos extremistas- le atribueyn cualquier problema al "bloqueo" de EU. Sin ir más lejos, en mi reciente viaje a la Isla, en un restaurant en La Habana Vieja pedí que me empaquetaran la comida que había sobrado y me dijeron que no tenían tetra pack por culpa del bloqueo y que sólo me la podían poner en una jabita... y así me la tuve que llevar.
 
La desidia, indiferencia, robo, despilfarro, desvío de recursos, no son males nuevos, sólo que en La Época Dorada de los  subsidios no se veía. Desaparecido el campo Socialista, Cuba perdió a la gallina de los huevos de oro -que supuestamente nos iba a mantener toda la vida- y se vio sumida en una crisis de la que no sale -ni saldrá- hasta que no sea capaz de establecer leyes que liberen de verdad el mercado y la iniciativa privada.
 
Les dejo una carta agónica, seria y muy valiente de un grupo de médicos del Calixto García. Pero no se engañen: esto pasa en todo el país, sólo que ellos se atrevieron a escribirlo.

 
Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.
Pero, en lo común de la naturaleza humana,
se necesita ser próspero para ser bueno.
José Martí
Carta abierta del Servicio de Cirugía General del Hospital Calixto García al Primer Secretario del PCC y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz
El hospital Calixto García de la Habana tiene como misión brindar atención médica especializada preventivo-curativa y de rehabilitación de forma ininterrumpida a la población, mediante asistencia médica de calidad y alto nivel profesional[1]. Con sus más de 100 años de historia ha sido una escuela permanente de los cirujanos del país, y un elemento importante en la lucha de nuestro país por su independencia; muchos de nuestros profesores fueron combatientes de la clandestinidad[2] y brillantes médicos en misiones internacionalistas de gran importancia. Los cirujanos de este hospital, respetando el juramento hipocrático[3], se han caracterizado históricamente por ser críticos y autocríticos, pero sobre todo combativos ante las dificultades, las decisiones mal tomadas, y los múltiples errores que afectan a nuestra nación, y que poco a poco ponen en peligro el futuro, considerando la salud como un pilar de las transformaciones surgidas en el periodo revolucionario, y nuestro deber brindar una atención médica profesional y digna, acorde a los adelantos científicos del siglo XXI.
Luego de innumerables informes a la jefatura de servicio, la dirección del hospital, de discusiones en el seno de los núcleos del PCC, y la imposibilidad de participar en análisis a otros niveles con los dirigentes del ministerio desde hace mucho tiempo, donde el personal médico plantee sin restricciones sus opiniones[8] y formas de resolver los grandes problemas que hoy afectan al sector de la salud y que incluye desde la formación hasta la atención médica directa, un grupo de cirujanos consideró su deber elemental[8, 9, 10], y acordó enviar esta carta a su persona, con el único fin de informarle elementos sumamente graves en la atención al pueblo cubano, que al parecer por el tiempo que viene sucediendo en la salud pública en general y en nuestro hospital en particular, y la falta de proyecciones inmediatas para resolverles, son desconocidos por la alta dirección política del país, contrastando en proporción inversa con el discurso oficial de nuestros medios de difusión
La atención médica, y sobre todo quirúrgica, en nuestro centro, es un gran desastre, caracterizada por:
- Hospital destruido en su estructura física, por su edad e innumerables reparaciones de pésima calidad y corta duración.
- Falta de importantes recursos en la atención a los pacientes por distribución inadecuada, por gestiones insuficientes o por exceso de trabajo ante la reducción de la actividad en otros centros por causas similares.
- Deterioro humano mental acompañante por la pérdida de la mínima atención al hombre, que bajo largas jornadas de trabajo gratuito en un número importante de horas, y en un país donde las gratuidades se terminaron, tienen un confort para su trabajo que está por debajo de la de cualquier lugar pobre del mundo.
Nuestro centro hospitalario, en el aspecto quirúrgico, se ha ido reduciendo, de unos 30 salones para todas las especialidades, a no más de 10 en la actualidad, los que aún con gran destrucción brindan esta vital atención al pueblo; las irregularidades en estos salones, sus continuas roturas de aires acondicionados, falta de agua, falta de equipamiento adecuado en algunos de ellos, provocan que pacientes con cáncer no puedan ser intervenidos a tiempo en nuestra institución, que otros con patologías benignas susceptibles de ser resueltas de forma mediata a su diagnóstico lleguen complicadas por la falta de rapidez en la solución de sus problemas, y como si esto fuera poco, las patologías urgentes también tienen grandes dificultades. Estas, que constituyen un número importantes de casos, que llegan remitidas de cualquier lugar de la ciudad, muchas veces mal enviadas, poniendo en peligro la vida de los pacientes y causando incluso muertes que teóricamente se podrían haber evitado, y a pesar de que es la única prioridad quirúrgica con que trabaja el hospital una buena parte del tiempo, deben en ocasiones esperar más de 24 horas entre su anuncio y su intervención urgente, debido sobre todo a la falta de disponibilidad de salones, del personal suficiente y adecuado, pero además al cansancio físico y psíquico de los médicos que plantean, replantean y discuten los problemas a todos los niveles posibles y/o hacen buena parte de las veces de camilleros, de auxiliares de limpieza, además de cargar con toda la responsabilidad de un paciente enfermo ante su familia, el propio paciente y la sociedad. Las deficiencias en el sistema de atención médica son tan graves, en nuestra opinión, que nos obliga por estas cuestiones y otras de recursos que se mantienen de forma transitoria o permanente, a no brindar una atención profesionalmente ética y digna a nuestro pueblo, como es nuestro sagrado deber.
Por otra parte, las reparaciones emprendidas en nuestro centro, y que llevan más de 10 años de ejecución, poco han cambiado la inviabilidad de un hospital horizontal en los tiempos actuales; la mayoría de las reparaciones son coloretes a edificios viejos, realizados con una pésima calidad y, por supuesto, una corta duración, lo cual aumenta la frecuencia de la nueva reparación. Salas que han demorado 10 años, hoy se desmoronan 4 meses después de su apertura, ante el primer aguacero; filtraciones, derrumbes en los falsos techos, y un número importante de áreas declaradas inhabitables, constituyen el diario en nuestro trabajo y la estancia de nuestros pacientes. Las suspensiones de operaciones por causa del clima, del agua, insuficientes salones, o de cualquier cosa, dejaron de ser imprevistos, para convertirse en algo cotidiano. Ya las unidades quirúrgicas dejaron de ser las que tienen que estar listas para resolver los problemas de los pacientes, ahora somos los cirujanos los que tenemos que priorizar a uno u otro paciente en una lamentable y desgastante búsqueda de oportunidades quirúrgicas para un cubano que solo conocemos lamentablemente por causa de su enfermedad.
Solo a este panorama deprimente necesitamos sumarles las condiciones de confort que tienen los médicos y el personal en general, donde empezando por un salario que no le alcanza para vivir a él y a su familia, una atención degradante en los servicios de trabajo y guardia, que incluyen la ausencia de un lugar para descansar en las largas jornadas quirúrgicas o de trabajo, los varios kilómetros caminados en el recorrido entre salas, bajo el polvo, el sol y muchas veces la lluvia, la pésima calidad y suficiencia de la alimentación, la falta de un lugar decente donde practicar sus necesidades fisiológicas, y duchas para refrescar en el intenso calor o su limpieza ante una intervención contaminante, casi obligan, cuando se convierten en permanentes, a cambiar mentalidades. La fatiga, bien estudiada duplica las complicaciones[4, 5, 6, 7]; si además adjuntamos la cifra ridícula de 10 litros de gasolina que le dan mensualmente a los afortunados que tienen autos, y que no alcanza ni para ir al trabajo la primera semana del mes, entre otras muchos maltratos, se completa el cuadro de deterioro que influye de forma determinante en la atención medica que se le brinda al pueblo. Hoy es imposible pedirle a un médico, aún con auto, que acuda al hospital en el horario de la noche a ver su paciente operado, o que venga el domingo, como ha sido habitual en los cirujanos históricamente; más que eso, es imposible pedirle que venga a reintervenir un paciente complicado a las 10 PM y que no hace falta ser muy inteligente para saber lo que pasa con un caso que se ha tenido que reintervenir 5 veces por cirujanos distintos.
Nosotros consideramos que esta situación desastrosa indiscutiblemente genera complicaciones en los pacientes, donde estudios demuestran que después de 6 horas de trabajo de un cirujano las complicaciones se le multiplican [4, 5, 6, 7]; por supuesto, hablamos de trabajo con confort adecuado. También en muchos casos, la muerte, que le brindamos cuando se trata de un paciente terminal que casi no tiene salvación, no es éticamente digna, pues no se puede hacer con él lo que merece o lo que se debe hacer, en el tiempo que se debe hacer: ejemplos múltiples tenemos todos los cirujanos que laboramos en este centro, y gran parte de la población que observa y critica que lo que se dice en el panorama informativo nada tiene que ver con nuestro país y nuestros hospitales.
Pensamos que el gobierno nuestro tiene compromiso en todo esto, pues existen para satisfacer las necesidades del pueblo, para resolver los problemas del pueblo, de los trabajadores, porque simplemente son los responsables de mantener los centros hospitalarios, de que los trabajadores se formen adecuadamente en un sistema educacional justo y de calidad, que les imprima una educación ética y consecuente con la labor que van a realizar, o nadie piensa por qué los médicos, ingenieros, constructores, en las misiones se entregan en su trabajo: lo hacen porque el trabajo genera su mejoría, la de su familia y la de la sociedad donde viven, pero por desgracia, eso solo se alcanza en nuestro país saliendo del mismo, saliendo del país que nos vio nacer[10], el que es nuestro, por derecho, el que nadie, absolutamente nadie, tiene el derecho de arrebatarnos nuestra identidad por ningún concepto, y por el que debemos entregar incluso la vida para que siga siendo nuestra nación independiente.
Las desgracias narradas no vienen solas, llegan despacio cuando se mantiene por años la inversión del nivel de vida de las personas con su capacidad y entrega, ley socialista bien conocida por todos: “a cada cual según su trabajo”. Cuando los gobiernos, con sus leyes, decretos, circulares especiales, y sus decisiones y disposiciones, van comprometiendo el futuro, ¿hasta cuándo vamos a agradecerle a la generación del centenario por haber cumplido con su deber y su obligación de liberar a Cuba, mientras nuestra generación espera para cumplir con su deber de desarrollar y darles a nuestra familia, a nuestros hijos, a nuestros hermanos cubanos la vida que se merecen, mientras las destructoras huellas de la corrupción transitan con libertinaje singular para cada lado de la sociedad al que se pueda dirigir la mirada? Como decía José Martí: “en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”. El gobierno es responsable de todo esto, y no solo de saberlo, sino también de resolverlo. Por eso, y antes de que continúe siendo tarde y sucedan acontecimientos como los del hospital de Mazorra, decidimos en este colectivo de médicos, sacrificados, trabajadores, dedicados, éticos, y sobre todo bien mal tratados, informar a usted y a los responsables de todas estas preocupaciones, graves en nuestra modesta opinión, desde este lugar tan subvalorado en la escala social como lo constituye el heroico e histórico servicio de cirugía general del hospital más antiguo de nuestra querida patria.

domingo, 16 de septiembre de 2012

EL DOLOR DE CACHITA


El 8 de septiembre es un día importante para los cubanos, vivan donde vivan: es el cumpleaños de la Caridad del Cobre, Cachita, Oshún. No importa si la persona profesa la religión católica o la afrocubana. No interesa si el rezo proviene de la Iglesia o de los ocultos sincretismos que invaden a la Isla.

Hay quienes dicen que los cubanos, sea cual sea su piel, posición social, ideología, color de ojos o preferencias por uno u otro equipo de béisbol – la otra pasión cubanísima, junto al dominó- son martianos y adoradores de Cachita. La Virgen Mambisa ha protagonizado páginas gloriosas de amor, dolor, desgarramientos, luchas, muertes. A ella se le reza en alta mar, cuando el hombre es sólo pasto de los elementos.  Se le invoca ante el hambre y se le castiga o premia si cumple los deseos. Golosa, pícara, femenina, coqueta, Cachita forma parte de la nación cubana: de los que aparentan ignorarla y de los que son sus fieles y devotos seguidores.

En el exilio, Cachita toma el significado de la Patria. Ella, aparecida entre las aguas turbulentas del mar, sola, abandona y a la deriva, es un paradigma para todos los exiliados que han sentido, alguna vez, lo mismo. Se busca su imagen entre la nieve, la lluvia, el sol, el  salitre. Se invoca su protección ante males e incomprensiones. Ella, Cachita, Oshún, es la madre de todos los cubanos.

Este 8 de septiembre fuimos a la Catedral Metropolitana del D.F. Mi pequeña hija nos acompañaba: iba a ser su primer acto de salutación cumpleañera a la Virgen Mambisa. Como cada sábado, el Centro estaba atestado pero logramos llegar al santuario. No era un cumpleaños más: la Patrona de Cuba cumplía su  400 aniversario y hasta en la Isla hubo celebraciones durante todo el año: un peregrinar que la llevó a los rincones más remotos del país. Pero cuál no sería mi perplejidad al ver que la capilla donde la tienen no sólo estaba en reparaciones sino, además, cerrada. Pregunté si no la iban a sacar; indagué, entre el asombro y la desesperación, pero la indiferencia de la única trabajadora –en Informaciones- me demostró que estaba luchando contra lo imposible. Perseguí al único cura que estaba en esos momentos que se esfumó antes de alcanzarlo y junto a él mi esperanza de rendirle merecido tributo a la Madre de los cubanos en su  onomástico

Dejé escrita mi frustración, enojo, ira, desconsuelo, pero dudo mucho que  haya llegado a los oídos correspondientes. Considero una falta de respeto sin límites ni excusas que el día en que Cachita cumplía 400 años la Catedral haya ignorado de forma olímpica el hecho. Al menos, si la capilla estaba en reparaciones, debieron sacarla a otro sitio de la iglesia. Pienso que tal indiferencia no debe marcar a la iglesia mexicana porque están negando el derecho de todos sus seguidores a rendirle homenaje. Si no les importa lo que ella representa para cientos de miles de cubanos que viven en México y aportan, día a día, lo mejor de ellos en el crecimiento del país; si no les interesa en lo absoluto que precisamente este 8 de septiembre cumplía su cuarto siglo; si les vale que esté dentro de una capilla en reparación, llena de polvo, sucia, sola y olvidada; si, en fin, la tienen sólo por obligación o compromiso deberían, en nombre del más elemental sentido de respeto, retirarla de la Catedral. Es inadmisible lo que sucedió el sábado pasado pero es aún peor la frialdad con que las autoridades eclesiásticas olvidaron, negaron y mancillaron la figura de Cachita.

Intentaré que este texto llegue a ciertos medios. Me encantaría una respuesta de la Catedral y una disculpa no sólo a sus fanáticos sino, también, a Ella. Y, por último, si no les interesa en lo absoluto los santos específicos que se veneran en otros países -y en este caso no es uno más o cualquiera sino la Patrona de Cuba- sería mucho mejor retirarla de la Catedral. ¿Qué dirían en México si en un país latinoamericano le hicieran el mismo desaire a la Guadalupe? Seguro que la gritería se iba a oír hasta el Vaticano. Pero para exigir respeto hay que respetar primero.

Convoco a todos los interesados: a los seguidores de Cachita, a los cubanos que vivimos en México y a los que quieran sumarse, sean compatriotas o no- a  que hagamos una colecta para que Cachita tenga, dentro de la Catedral, al lado, afuera, donde la iglesia de México estime conveniente, un altar digno a su magisterio. Pido a todos que se comuniquen conmigo. Exhorto a la iglesia a responder; a todos los que sientan como suya esta causa a unirnos en un reclamo justo para  que el próximo 8 de septiembre Cachita tenga un hogar digno donde rendirle el tributo que se merece.
Agradecería sus comentarios, divulgación -citando la fuente- y ayuda para este proyecto.

viernes, 24 de agosto de 2012

Sin el cese de la represión y de la exclusión no hay actualización posible

Comparto con uds. hoy un escrito lúcido y valiente, de los pocos que se pueden leer sobre Cuba. Desgraciadamente, el odio, la intolerancia, la exclusión y la barbarie están minando al país como nunca. Nada de todo esto es provechoso: a río revuelto, ganancia de pescadores. Y los pescadores de hoy son gente sin escrúpulos, una élite hija de los mismos que promueven el odio.

El futuro de Cuba es inicerto y peligroso. No lo puedo negar, me preocupa y me da miedo. Veo a mis compatriotas divididos por rencillas y rencores absurdos, fomentados por el mismo gobierno de siempre. Incapaces de saltar la inmediatez, los cubanos de hoy en día viven en la pura sobreviviencia, en la envidia y la indiferencia profunda por el mañana. Mi país se dirige a un baño de sangre, a un enfrentamiento entre hermanos que ya se vislumbra. No existe, en el vocabulario cubano de hoy, conceptos como tolerancia, respeto a lo ajeno, pluralidad. Si alguien utiliza esos términos, es tachado de gusano o payaso. Un pueblo supuestamente instruido cae, todos los días, en la más profunda de las ignorancias.

Hace tiempo que abogo por levantar  puentes y olvidar: es el único camino posible. Doloroso, cierto, pero imprescindible. Pudieron los alemanes, los chilenos, los argentinos, ¿por qué nosotros no? Pero mientras haya un solo cubano que se preste al juego cruel de atacar la diversidad -sea por miedo, desconocimiento, compra o estupidez- no estamos haciendo el trabajo necesario.

También mi voz se une al torrente que exige el fin de la era de las cavernas y del golpe o la injuria como respuesta a los cambios. Estos vendrán, tarde o temprano -los reales, los ciertos- y entonces los injuriados de hoy creerán que están en su derecho de hacer lo mismo que ahora les hacen. Y nos moveremos en un círculo vicioso sin fin que destruye a la Patria y aleja a los cubanos.

Soy cubana, en cualquier lugar del mundo donde me encuentre. Me duele Cuba y no quiero una guerra fraterna. Es la hora de las uniones y en nosotros está la obligación ética y ciudadana de despertar conciencias. No debemos quedar ante la Historia como un pueblo de salvajes que no supieron -o quisieron- escuchar los bramidos de los nuevos tiempos.

 He aquí un fragmento del texto que les propongo. Pueden leerlo completo en: http://convivenciacuba.es/content/view/804/59/



Todos los cubanos y cubanas sinceros consigo mismos, saben, comprueban y diferencian que el daño real y peligroso no lo hacen los discrepantes u opositores políticos pacíficos, sino los que quieren vivir de la ilegalidad y la permisividad de unos Órganos que se han centrado equivocadamente durante cinco décadas en un objetivo que son las personas que discrepan porque aman a Cuba, porque ven claro sus males y soluciones, y han decidido permanecer en nuestro país para trabajar por su cambio, por el mejoramiento humano, por el pluralismo político, por la eficiencia económica, por el progreso social y por el desarrollo humano integral.
Hágase una evaluación objetiva y multidisciplinaria de esta realidad y se verá, de forma transparente y definitoria, cómo sirven de paradigma y cuestionamiento, en la Cuba de hoy, estas palabras del Apóstol que logró la unidad en la diversidad de Cuba, de las cuales se cita con frecuencia la primera frase pero se desconocen las restantes que dan la visión más universal e integradora que estadista alguno pueda dar a nuestro país. Detengámonos en cada idea de esta larga cita de Martí. Que este sea un programa de trabajo y una visión de la verdadera “actualización” que queremos para la Nación:
“Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, y los que odian y deshacen…No ha de negarse que con la mucha aspiración sobrante en Cuba, por la mucha inteligencia, y el poco empleo que en aquella vida de limosna, menos deseable que la muerte, hallan los talentos desocupados, viene criándose en Cuba como un hábito de mutua desestimación y de celo rinconero, como un codeo excesivo y egoísta por el plato de la fama o de la mesa, que no preparan bien para la generosidad y concordia indispensables en la creación de la república, y es de esperar que desaparezcan en cuanto pueda echarse la actividad comprimida por más amplios canales, en cuanto la tierra nueva se abra al trabajador, el comercio al criollo, el periódico a la verdad, y la tribuna a la enseñanza, que es su verdadero empleo. ¡Ah, Cuba, futura universidad americana!: la baña el mar de penetrante azul: la tierra oreada y calurosa cría la mente a la vez clara y activa: la hermosura de la naturaleza atrae y retiene al hombre enamorado: sus hijos, nutridos con la cultura universitaria y práctica del mundo, hablan con elegancia y piensan con majestad, en una tierra donde se enlazarán mañana las tres civilizaciones. ¡Más bello será vivir en el lazo de los mundos, con la libertad fácil en un país rico y trabajador, como pueblo representativo y propio donde se junta al empuje americano el arte europeo que modera su crudeza y brutalidad, que rendir el alma nativa, a la vez delicada y fuerte, a un espíritu nacional ajeno que contiene sólo uno de los factores del alma de la isla, -que vaciaría en la isla pobre y venal los torrentes de su riqueza egoísta y corruptora, que convertiría un pueblo fino y de glorioso porvenir en lo que Inglaterra ha convertido el Indostán! Y para esa vida venidera, para esa vida original y culta, que haría del jardín podrido una nacionalidad salvadora e interesante, una levadura espiritual en el pan americano, un altar donde comulgasen a la vez, en la dicha del clima y la riqueza, los espíritus del mundo, no son buena preparación el celo rinconero, la fama a dentelladas, la reducción de la mente en controversias y quisquillas locales.” [1]
Dos son los principios éticos para reconstruir la nación cubana: uno, que la libertad se convierta en responsabilidad y generosidad. Dos, que el respeto a los derechos de todos se convierta en el fundamento de la paz.
El mismo Martí que fundó nuestra Nación respetando la diversidad no quiso hacer proyectos utópicos, tan grandiosos como irrealizables porque están vacíos de alma, que por ello se derrumban en un día, sino que quiso que la ley primera de la República fuera “la dignidad plena del hombre”. Esa edificación en el amor no se funda solo en el proyecto de convivencia comunitaria que nos presenta la cita anterior sino también, y sobre todo, en la nobleza de alma de la siguiente descripción de la persona que desea ser un ciudadano libre: “El hombre de pecho libre niega su corazón a la libertad egoísta y conquistadora, y adivina que el triunfo del mundo, más que en los edificios babilónicos caedizos, reside en la abundancia de la generosidad, en aquella pasión plena del derecho que lleva respetar el ajeno tanto como el propio.”[2]
Esta sería una cubanísima forma de actualizar el País en la inclusión y la reconciliación, y no un sistema o un único partido. Sería también una manera de reconstruir la persona del cubano que sufre la erosión antropológica propia de la masificación colectivista.
¡Hagámoslo entre todos!

viernes, 17 de agosto de 2012

CUMPLO UN AÑITO


Cumplo un añito y todavía no me queda claro si el tiempo se mide por la cantidad de biberones que tomo, las veces que me bañan y los pañales que uso. Parece que no es importante porque el tiempo es sólo eso: tiempo. Para mi mamá, el tiempo de espera por mí fue muy largo pero llegué justo en el momento en que su vida estaba ya encaminada. Para mi papá, el tiempo es corto porque quiere estar siempre conmigo. Para ellos, el tiempo ahora es genial porque existo yo en sus  instantes, el pequeño milagro de vida, como me susurra mi mamá. La  valiente sobreviviente de una noche de oscuridad y frío.
Ya sé que mis padres enloquecen y me hacen fiestas y regalos. Ellos están felices y yo todavía no sé cómo decirles lo mismo. Dicen los que me ven que expreso pura  alegría en mi cara, sonrisas, gestos, balbuceos. Sé que vendrán muchos cumpleaños más, muchos libros, viajes y juegos de ajedrez porque con estos dos loquitos que el destino me ha deparado como progenitores mi vida no será nada aburrida. Agradezco infinitamente haber ido a Cuba, conocido a mis abuelitos que se desviven por mí y a todos los amigos de mi mamá que me recibieron con los brazos abiertos. Agradezco que con apenas un año haya podido conocer el hermoso mar cubano, al que regresaré muchas veces y las calles desvencijadas de la ciudad de mis padres. ¿Podré, algún día, devolverles tanto cariño incondicional a todos los que me aman por el simple hecho de respirar?
Soy pura vida y empiezo mis pasos. Que se prepare el mundo, porque Elena está al ataque.

domingo, 12 de agosto de 2012

MÁS DE CONFESIONES


DOS FRONTERAS PARA EL POLICIAL CUBANO.


Jorge Enrique Lage
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'Si vamos a narrar en serio, la Seguridad del Estado debe entrar necesariamente en la ficción policial.'
En el texto que sirve de introducción a la antología Confesiones (Nuevos cuentos policiales cubanos), Lorenzo Lunar y Rebeca Murga afirman que desde finales de los 80 el relato de este género se sumó al destape de temas como el jineterismo, la homosexualidad, el éxodo, el submundo marginal, etcétera.
El realismo de la llamada novísima narrativa tuvo siempre un costado policial más o menos implícito. Todo estaba en explorarlo. Pero a partir de ahí, en el contexto de "eso que vino después del Período Especial" —como diría Juan de los Muertos—, ¿podemos hablar de renovación de formas y contenidos en el género? ¿Se puede hablar de un nuevo policial cubano?
El presente volumen —que reúne a Anisley Negrín, Félix Sánchez, Nelton Pérez, Ernesto Peña, Ángel Santiesteban, Yamilet García Zamora, entre otros— lanza estas preguntas a los lectores y sugiere algunas coordenadas: es, digamos, una antología exploratoria, preliminar.
Sean cuales sean las respuestas, lo cierto es que parece haber un feliz consenso, que Lunar & Murga suscriben, sobre lo lejos que se encuentra la actual narrativa policial respecto a los cánones perversos de los 70. Aquella "estética rígida y de tendencias extremistas", dicen los antologadores. Aquel relato maniqueo, por todos conocido, donde el policía y el delincuente eran caricaturas ideológicas.
Conviene entonces reflexionar sobre ese alejamiento. El camino emprendido por el género en Cuba, desde los 70 hasta la fecha, nos está mostrando hoy un par de límites, dos puntos de inflexión que el verdadero narrador policial debería mirar de frente. (Lo más fácil, también lo más común, es mirar para otro lado.)
El primero tiene que ver con la figura del detective. Armando Cristóbal Pérez, en un artículo titulado "El género policial y la lucha de clases: un reto para los escritores revolucionarios", publicado en Bohemia en 1973, señala que en Cuba es inconcebible la existencia del detective privado. El individualismo y las relaciones mercantiles que rodean a este personaje no son compatibles con nuestra sociedad.
En su lugar, Cristóbal Pérez destaca a otro agente en la lucha contra la delincuencia: el pueblo, que "colabora con la policía sin ambigüedad alguna, porque con ello apoya su propia clase en el poder político: el Estado socialista". Lo que Lunar & Murga llaman "el dogma del héroe colectivo", instaurado como marca de calidad obligatoria. Como respuesta a este dogma, aparecerá más tarde el héroe individual dentro de la trama.
El punto de giro lo va a encarnar, desde luego, el Mario Conde de Leonardo Padura. El investigador se aparta del modelo del policía perfecto; es más bien un antihéroe, un eslabón en una cadena de conflictos sociales que lo superan.
Sin embargo, lo más significativo no es la aparición de Mario Conde, sino el hecho de que, al final de la tetralogía Las cuatro estaciones, Mario Conde abandona la policía. Algo queda como en suspenso, algo deben leer ahí los policiales cubanos. Que yo sepa, todavía no se ha llevado ese gesto hasta sus últimas consecuencias.
¿Es concebible, en el marco de una novela realista —y no en los 70 sino en los años que corren— la labor del detective fuera del ámbito de la Policía Nacional Revolucionaria?
Lunar & Murga mencionan en su prólogo al "investigador por cuenta propia" como una de las figuras del nuevo policial cubano. Valdría la pena detenerse un poco ahí.
¿Cuál sería el pasado de ese personaje? ¿Cuáles sus motivaciones? ¿De qué medios técnicos dispone, y cómo los ha obtenido? ¿Cuál es su posición ante la ley? ¿Cómo son su economía y sus vínculos sociales? ¿Qué tipo de casos investiga? ¿Quién lo contrata y por qué? ¿Por qué acudir a él en lugar de la policía?
En su argumentación, remontándose hasta Sherlock Holmes, Armando Cristóbal Pérez recordaba que los detectives privados por lo general hacen quedar mal a los órganos estatales, evidenciando su torpeza y sus limitaciones. Y en el caso de que sea un inspector o comisario quien encarne el modelo de investigador solitario y excepcional, a la larga éste tendrá problemas con sus superiores. (Un Mario Conde debe abandonar la policía más tarde o más temprano.)
Habría entonces que perfilar mejor a ese detective que investiga lo que la PNR no quiere o no puede o no sabe o no le conviene investigar. El detective como aliado de la PNR y al mismo tiempo como su crítica. El detective que empieza cuando la PNR ya terminó. El detective que no recibe órdenes, por lo que puede investigar incluso a quienes dan las órdenes.
Tengo la hipótesis de que este personaje, en la Cuba del presente y del futuro cercano, de una u otra manera va a pisar el terreno de la Seguridad del Estado. Si vamos a narrar en serio, la Seguridad del Estado debe entrar necesariamente en la ficción policial.
El segundo punto, estrechamente relacionado con lo anterior, tiene que ver con la actividad delictiva. Volvamos a 1973, al corazón del Quinquenio Gris. Armando Cristóbal brindaba en su artículo algunas interesantes observaciones sobre el delito:
"...en la sociedad socialista la delincuencia común se enfrenta al Estado revolucionario, al pueblo en el poder. Y el delito contrarrevolucionario apunta directamente a la destrucción del Estado de nuevo tipo. De ahí que la delincuencia de una y otra actividad coinciden, de una u otra manera, en la obtención de iguales objetivos a corto o largo plazo. De ahí que ambas actividades se entrelacen como nunca antes lo hicieran. Y en la práctica puede decirse que un delito común es también una manifestación contrarrevolucionaria."
Todo era más sencillo entonces. Cuarenta años después, actividad contrarrevolucionaria y delincuencia común son áreas mucho mejor delimitadas, y la práctica policial entrelaza la primera con la segunda, nunca al revés.
Por lo demás, parece como si no hubiera pasado el tiempo. Cristóbal Pérez define el delito político o contrarrevolucionario como una "actividad delictiva que proviene de potencias extranjeras", términos que nos resultan familiares hoy en día. Y en el relato maniqueo de los medios cubanos, el disidente/delincuente sigue siendo una caricatura del Mal, y el heroico pueblo apoya a los agentes que los combaten en defensa del socialismo.
Problematizar, perforar la frontera entre delito común y delito político y, una vez al otro lado, limpiar los últimos restos retóricos de los 70 en la escena literaria cubana (los 70 son también un silencio), poner frente a los lectores la compleja realidad y no una rígida propaganda (como empezaba a hacer el realismo en los primeros 90). Me parece que no hay mejor destino para el nuevo policial cubano.
La antología Confesiones... llega en buen momento. Más allá de los cuentos, tiene la virtud de incorporar el género mismo a la lectura y el debate. Un género que necesita sintonizar una vez más con las tensiones del presente; de lo contrario, por muy duras y noir que sean las historias, en el fondo estaremos escribiendo canciones de cuna y cuentos de hadas.


viernes, 6 de julio de 2012

CONFESIONES ANTE LA CRÍTICA

Carta a Lorenzo Lunar y a Rebeca Murga, por sus Confesiones
Laidi Fernández de Juan, 06 de abril de 2012
Queridos Rebeloren:

La necesaria antología que han hecho a cuatro manos, esas Confesiones que Unión (2011, con ilustración de cubierta de Rocío García Nuez, inmejorable para el tema), tuvo lista para la más reciente Feria Internacional del Libro 2012, despierta mucho interés, y me dirijo a ustedes, responsables no sólo de la selección de las dieciocho narraciones, porque cuentos vuestros son incluidos, y además, por si no bastara, aclaran muchos aspectos acerca del nuevo cuento policial cubano en la suerte de introducción llamada ¿La aguja en el pajar?, firmada por ambos.

Para los amantes del género policial, que somos más de lo que se piensa, resulta iluminadora la exposición de los rasgos distintivos que, según ustedes, posee el nuevo cuento policial cubano: la desacralización del héroe, la introducción de personajes novedosos en nuestra literatura, la exploración a diversos niveles de realidad, el uso de recursos lúdicos, la visión del otro y la libertad creativa.

Por la forma en que aparecen descritos estos rasgos, se facilita la comprensión histórica de este tipo de literatura en nuestro medio, a la vez que introduce al público lector en lo que ustedes llaman un "fenómeno literario independiente". Por su carácter movilizador, osado, y porque se basa en observaciones hechas por ustedes, cultores del género policial y negro en Cuba, este microensayo merece un análisis respetuoso y constituye un referente para estudiosos.

La Antología, como todo buen ejemplo de posibilidades temáticas y estilísticas, reúne narraciones que no están –es imposible que así sea– al mismo nivel desde todo punto de vista. Serán los destinatarios finales de toda obra artística quienes harán su propia selección dentro de la que ofrece el libro. Como pertenezco a ese público lector, y porque resulta imposible detallar a todos, me referiré a algunos de los cuentos que a mi juicio, sobresalen.

Por ejemplo: "La acera infinita", de Anisley Negrin, es una narración ejemplar. Ambientada en cualquier parte del mundo (detalle éste común a la mayoría de los cuentos; curiosamente, los sucesos no se ubican en ningún lugar específico), va girando la voz narradora a manera de una lógica catarata donde el mimetismo alcanza sesgos realmente admirables. El primer narrador se transforma hasta convertirse de forma sucesiva en varios caracteres diferentes, incluso en el sexo, y es, consecutivamente El asesino, La mujer elegante, El barrendero, El jefe, y por último La víctima. La tensión que mantiene Anisley en todo momento de la narración, convierte a La acera infinita en un cuento memorable.

Este mismo recurso de variar las voces narrativas utiliza Yamilet García Zamora en su "Sinfonía para un crimen", aunque a diferencia del anterior, en este cuento sí queda claramente establecida la geografía del lugar: Centro Habana, ciudadela Los Sitios. Quizás con alguna imprecisión (el asesino se cuida de no ser arañado pero más adelante muerde el cuello de su víctima) y con mucha más violencia verbal que el cuento "La acera infinita", "Sinfonía..." resulta un buen cuento.

También con ubicación precisa, y esta vez con abundante empleo del diálogo, "Itanam de las barcas", de Nelton Pérez, aborda el drama de la separación familiar cubana sin que pueda decirse que se trata de un cuento policial propiamente dicho. Más bien, a mi juicio, se inscribe dentro del género negro al tratar el asunto social con carácter denunciatorio aunque, en apariencia, la narración tenga visos de costumbrismo. Y de costumbres, –esta vez rurales –, trata el magnífico cuento de Mario Brito, "El viejo que se comía la suerte".

Echando mano al humor como recurso (¡qué bien, humor y crimen!), Brito ofrece, a la vez, una estampa donde la tensión, aunque solapada por las angustias de la mujer narradora, no pierde altura. Es un cuento atípico, que se agradece por su frescura, su limpieza y su irónica comicidad.

El cuento que da título a la Antología, "Confesiones", de Obdulio Fenelo Noda, es también de excelente factura. Utilizando el ambiente opresivo de un templo religioso y sus contornos inmediatos (de cualquier lugar), el autor nos introduce en el mundo conductual del asesino, de modo que participamos en el espejo de sus pensamientos. A pesar de que una parte del desenlace de la narración es predecible, porque hemos sido preparados(as) para ello, no queda ningún elemento al azar, nada sucede como apoyatura narrativa, y el autor logra redondear muy bien la historia.

"Una novela para Dostoievski", de María del Carmen Muzio, es el más tradicional de los cuentos seleccionados por ustedes en cuanto al acercamiento al tema policial, pero al mismo tiempo, es novedoso al incluir la figura del escritor (en este caso, escritora) necesitada de historias para contar, e insatisfecha con el resultado final. De soslayo, el drama personal se imbrica con los recursos que la protagonista se ve forzada a utilizar en aras de alcanzar su objetivo. La duda con la cual queda la escritora del cuento una vez finalizada la historia central, es transmitida al lector, que se queda (nos quedamos) tan inconformes como ella con la sentencia aplicada.

Por razones de cortesía, he dejado vuestros cuentos para el final de este comentario.

El tuyo, Lorenzo, ese "Es muy fácil conocido y admirado desde hace algún tiempo", mantiene su efectividad transgresora. Narrado desde la primera persona, en este caso con voz de un ser, –para decir lo menos: subnormal–, la trama devela una violencia intrínseca que se asume como natural en el medio en el cual se desenvuelven todos los personajes. Tan culpable es la figura principal como los malhechores que lo utilizan, para al final hacer recaer la responsabilidad en la sociedad que los ha abandonado.

Asimismo, Aquiles Rosales, el protagonista tuyo, Rebeca Murga, para "Con las manos limpias", comparte la condición de discapacitado mental del cuento anterior, aunque en este caso la tercera persona que narra mantiene mucha más frialdad, y la narración resulta francamente despiadada. Incluso más fuerte en su carácter negro-social porque engloba a policías como victimarios sórdidamente ocultos bajo sus disfraces.

Es este libro, sin dudas, un botón de muestra de hacia dónde se dirige nuestra literatura policial del momento. Más que eso, es el necesario exponente de que ustedes y muchos (y muchas) más se empecinan (por fortuna) en no dejar caer ímpetus en el empeño de mantener el cultivo del cuento policial, característico de Cuba. Felicidades a ambos,

Laidi Fernández de Juan,

Abirl, 2012.

miércoles, 20 de junio de 2012

VAMOS A CHOTEAR

Estaba Fidel Castro en la jungla y se encuentra a Tarzán. Fidel le dice:
- ¿Tú sabes hablar?
Tarzán no le contesta nada.
Después, Fidel dice:
- Yo Castro.
Y Tarzán responde:
- Yo no, dejarme.


Un codicioso estaba hablando con Dios y le pregunta:
- Dios, ¿Cuánto es para ti mil años?
Y Dios le contesta:
- Un segundo.
- ¿Y un millón de pesos?.
Y Dios le contesta:
- Un centavo.
Entonces el codicioso le dice:
- ¿Me das un un centavo?.
A lo que Dios le contesta:

- Espérate un segundo.

La profesora dice:
- Pablito venía para la escuela, pisó una cáscara de banana y se cayó y se quebró una pierna.¿Qué hay que aprender de esto, Pepito?
- ¡Que no hay que venir a la escuela!

- Doctor, ¿Ud. cree que podré vivir 40 años más?
- Depende.¿Ud parrandea con sus amigos?
- No, doctor.
- ¿Bebe?
- No, doctor.
- ¿Fuma?
- No, Doctor.
- ¿Tiene pareja?
- No, Doctor.
- ¿Sale con amigas de farra?
- No, Doctor.
- ¿Y para qué carajo quiere Ud. vivir 40 años más?



viernes, 8 de junio de 2012

EL LIBRO DE ELENA

Cuando les digo a los nuevos conocidos o amigos que tengo un libro de cuentos infantil, escrito hace ya muchos años, no me pueden creer, ¿Tú, que te la pasas asesinando?, me dicen. Pero es cierto: mi único libro de cuentos para niños, escrito ya hace más de 20 años. Me costó mucho trabajo y después de eso, no volví al género. Pero ahora está Elena: ella llegó y con su presencia, los balbuceos infantiles, las risas por las gracias inocentes que hace todos los días, el enseñarle monadas como Tira besos, Choca, Adiós, Un viejito… y con todo esto –preparar comidas, llevarla y traerla a la guardería, ver su cara la primera vez que la llevamos a la playa- me ha asaltado el deseo impostergable de escribir cuentecitos para niños: El libro de Elena. Ella habla ahí y se me aparece tal y como mis ojos la ven. Será un libro parsimonioso, que no saldrá a la luz pronto. Recogerá a la bebita, a la niña, las ocurrencias, los deseos, sueños, nostalgias, miedos. Como yo los veo ahora y como ella me los irá contando. No todos los cuentos aparecerán en La Morada pero cuando lean un texto de ese milagro de vida que se llama Elena sabrán que una vez más su mamá ha recogido el susurro de las musas para contarles de las andanzas de este pequeño y minúsculo ser que nos colma de dichas.

martes, 22 de mayo de 2012

MI PRIMERA VISITA A LA LIBRERÍA

El sábado mi mamá le dijo a mi papá: Vamos a llevar a la pasita a la librería. La pasita soy yo, pero sólo para mi mamá porque para mi papá soy La Conejita. Dice mi papá que cuando yo crezca voy a ser una Conejita y que por eso no puedo engordar porque las Conejitas tienen que ser flacas para que queden bien en las fotos y que con el dinero que gane voy a mantenerlos a ellos dos. Yo no lo entiendo porque los conejitos son animalitos gorditos y peludos y no sé cómo voy a convertirme en uno de ellos cuando crezca… tampoco sé qué trabajo tan bueno tienen estos peluditos que pueden mantener a familias completas. En fin, lo guardo en mi baúl de incomprensiones para cuando sea más grande. La librería es un lugar grande lleno de eso que llaman libros y que mi mamá no me deja tocar en la casa. Dice mi mamá que en la librería ella pierde la cabeza pero por más que la vigilé no vi cuándo pasaba eso. ¿Será que las personas mayores se quitan la cabeza en la librería y la guardan en un cajón, para no perderla? Eso me dio miedo porque, ¿y si después no encuentra la llave? ¿qué va a hacer mi mamá sin cabeza? Me preocupa mucho porque nadie me cantará entonces… es que mi papá es muy desafinado y no se sabe ninguna letra. Por el momento, si mi mamá perdió la cabeza en la librería, parece que la volvió a encontrar porque la tiene puesta. Me gustó la librería porque hay libros-mamá y libros-Elenita. Los libros-mamá no se tocan porque mamá se enoja pero los libros-Elenita se pueden morder, babear, jalar y no pasa nada. Mamá me dio dos libros-Elenita y estoy muy contenta con ellos porque los puedo morder a mi antojo, sobre todo al pato que chilla y al pececito que tiene un espejo: los dos son muy chistositos. Me compraron también un libro-Elenita que parece libro-mamá porque sólo ella entiende las figuras extrañas que cuentan cuentos, así que por la noche ella me traduce las figuras-que-no-se-entienden mientras yo veo las figuras-Elenita-que-se-entienden. Y nos divertimos las dos. Ahora, ya tengo los inicios de mi biblioteca con libros que se pueden babosear y libros mamá-Elenita. Un niño, en la librería, le preguntó a mi mamá que si yo sabía leer y cuando mi mamá le dijo que no, que era sólo una bebé, el niño se enojó, ¿Qué hace entonces en una librería? Eso me puso furiosa, vaya niño tonto: hay libros para cada edad, incluso para bebitas como yo. Y me prometí aprender pronto eso que llaman “leer” para tener una librería bien grande para mí y que ningún tonto me venga a decir qué puedo o no leer.