QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

sábado, 27 de marzo de 2010

EN EL REINO DE LA JIRIBILLA, JUNTO A JOSÉ.

No pensé tener que escribir este post tan pronto. Guardaba la ilusión de conocer a Eloísa en Puebla, cuando se celebrara el evento en homenaje al centenario de Lezama. La muerte se adelantó una vez más –se lleva a los justos, los injustos siguen vivos. Con el deceso de Eloísa, en el exilio, ignorada por la oficialidad cubana como antes lo fue su hermano, me reafirmo en la idea de cuánto camino nos queda por andar y romper los odios y las barreras que nos separan a los cubanos. Eloísa debió morir en Cuba, descansar junto a su madre y hermano. Debió haber participado en la preparación que se hace en la Isla del centenario de José. Pero no podemos superar los rencores inverosímiles que nos sumen en más de una miseria –y no la material.

Estudié, de niña, en una escuela en Prado, muy cerca de la casa de los Lezama. Por razones obvias de edad, no los conocí y el Maestro murió cuando yo apenas estaba en primaria. No fue sino muchos años después, en la Universidad, cuando entré en contacto con su obra, que me marcó para siempre. Cuando digo en broma que Lezama es mi alter ego –y lo saben todos los que juegan conmigo en el Búho o los que me preguntan quién es la persona de mi correo electrónico- siento una extraña comunión con el hombre que no conocí pero que me embrujó con su obra. Y al leer la noticia de la muerte de Eloísa una extraña tristeza me sacudió, porque en estos días, revisando la tesis, he estado en permanente contacto con toda la familia Lezama y con el exilio que sufrieron.

No hablarán en Cuba, en noviembre, de Eloísa. Obviarán, muy seguramente, su legado y cómo fue la promotora más apasionada de la obra de su hermano. No se referirán al dolor del exilio, ni a su derecho de morir en Cuba. Pero acá, en México, seremos los responsables de un homenaje también a ella, que estará presente –a pesar de la muerte- en el centenario de José.

Los dejo con la última entrevista hecha a Eloísa por ese amigo entrañable de Lezama y su obra, José Prats Sariol.

QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA NOS ACOMPAÑE A TODOS.


Una visita a Eloísa Lezama Lima Lunes 22 de Marzo de 2010 13:01
José Prats Sariol, Miami

Ni la UNESCO ni mucho menos el gobierno cubano se han dignado invitarme a sus actos y congresos por el centenario", comenta con su voz de falsete. "Tampoco Fina García Marruz ha sido capaz de escribirme unas letras, para no hablar de Retamar y otros como Miguel Barnet", añade con una sonrisa irónica.

Mañana lluviosa de febrero en Miami. Llueve mucho sobre los 91 años de la sobreviviente del coronel y de Rosa, de sus hermanos Rosita y Jocelyn —escrito así, a lo Lamartine—. Quizás llueve también en La Habana, donde los chupócteros del erario público se adueñan de la obra y del símbolo que Lezama representa.

En su casa, desde la lucidez lenta pero precisa que aún la acompaña, conversa con Ariadna —ahijada de Lezama—, Orlando Rosardi —viejo amigo, poeta, representante de la Academia de la Lengua Española, fotógrafo de la ocasión— y yo, que también veo la lluvia del tiempo sobre lo que nos dice: "Nunca me han pagado derechos por las ediciones cubanas, pero lo peor es cuando tergiversan el ideario de Jocelyn, inventan cuentos, denigran a su esposa María Luisa, niegan que pasó los últimos cinco años de su vida en un cruel ostracismo".

La conversación con Eloy —como siempre la trató su hermano— va a la correspondencia entre ellos, celosa y profesionalmente guardada en la Cuban Heritage, de la biblioteca de Miami University. Hablamos de su salida del país, en abril de 1961. De la primera carta que Lezama le escribe ese mismo mes, después de Bahía de Cochinos o Playa Girón, pronto hará medio siglo. La lluvia llega a sus ojos, a los nuestros.

Una frase en su letra inclinada y casi críptica parece de hoy: "Quiera Dios que se restablezca la armonía". ¿Armonía? Eloísa baja la cabeza, quizás recuerda que nunca pudo volver… Ariadna la mueve hacia los lados, Orlando dibuja una mueca escéptica, yo pienso en la impagable división de la familia cubana.

Aprovecho para leer un párrafo de otra de las cartas, fechada también en 1961, donde la palabra inteligencia aparece subrayada: "Encontrarás mis cartas muy vagorosas, apenas hago referencias a lo inmediato. Tu inteligencia te dará los obvios motivos. Además es preferible trascender, irse por encima de las murallas, vivir en dimensión de futuridad".

La clara alusión de Lezama a la censura, como otras referencias al deterioro del país en las cartas sucesivas, hasta la última el 7 de junio de 1976, indican sin posibilidades de equívoco lo lejano que estuvo siempre de la "revolución". Los originales que acabo de revisar no mienten, como le comento a Eloísa.

Por ello sorprende que siete años después de su condena a la censura estatal, escriba el tan manipulado artículo El 26 de julio, imagen y posibilidad (1968). Sin la entereza de Virgilio Piñera y de otros muy pocos escritores y artistas, lo cierto es que Lezama hace allí concesiones deplorables.

Sólo una visión hagiográfica podría ocultar estas contradicciones. La mayoría de los cubanos, a lo largo de este medio siglo castrista, hemos resbalado por ilusiones o nos dejamos atrapar por el miedo. Aquel artículo, dos o tres párrafos aislados o el texto a la muerte del Che Guevara, este año del centenario sirven para que demagogos y corifeos de la dictadura traten de montar a Lezama en su herrumbroso vagón.

Leo otra frase desgarradora, de julio y 1961, que nos avergüenza tanto como aquel clamor por la armonía, porque su nostalgia sigue golpeando las ruinas de Cuba: "Ya ves, como siempre, lo cerca que está el sueño del sueño sin sueño".

Eloísa suspira. Nos mira con las arrugas de un par de zapatos que le mandó a su hermano. Aquellas que a Lezama —dice en un poema— le parecieron "carcajadas de un pescador viejo".

Tal vez un viejo pescador vea llover en el Malecón habanero, sin delfines ni cuerpo porque tiene un hijo preso y una hija en Nueva York. Muy lejos, ahora cuando nos despedimos de Eloísa y nos pide volver. Para repetir la frase de Lezama hace 49 años: "Quiera Dios que se restablezca la armonía".

TOMADO DE: http://www.diariodecuba.net/cultura/77-cultura/829-una-visita-a-eloisa-lezama-lima.html

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