QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

viernes, 4 de septiembre de 2009

A RAÚL LE PIDO

Los Fonomemecos eran muy conocidos en Cuba, un dúo de cómicos que jugaban, con la palabra y el humor, a chotear la realidad del país. Hubo momentos en que ir a una presentación de ellos en cualquier teatro significaba una batalla campal, una proeza sólo equiparable a la de sacar entradas para el Aquelarre –Festival del humor– o, en el mismo tono, lograr saber dónde Pedro Luis Ferrer daría su próximo concierto: todo dependía de la buena suerte, un aviso que se corría como pólvora y largas horas de colas, con broncas y policías incluidos.
Los Fonomemecos ya no viven en Cuba. Pedro Luis canta cada día menos y más vigilado. Los Aquelarres pasaron a la memoria colectiva. Pero hay algo que no se puede –nadie puede eliminar: las canciones de Ferrer y el humor cubano, esa chispa que recorre las calles aun en los momentos más difíciles.
El concierto anunciado por Juanes ha desatado una polémica apasionada a ambos lados del estrecho de la Florida, o lo que es lo mismo decir: en las dos Cubas. Ni defensores ni detractores han ganado la batalla en descalificaciones, quemas, apoyos, negaciones, entrevistas, declaraciones. Pero, de un plumazo, los Fonomemecos le han insuflado al pronosticado concierto una carga de relajo único. De un solo golpe, han eliminado la posibilidad que Juanes cante, en la Plaza de la Revolución – si por fin hacen el concierto– su canción más famosa y, a mi modo de ver, la mejor lograda de su bien pobre repertorio. Porque segura estoy que Cuba –entiéndase gobierno– no va a arriesgarse a que la Plaza en pleno cante “ A Raúl le pido”. Un peligro tan grande no se corre en un país caldeado: o se le prohíbe la canción a Juanes o el concierto no se da.
Sin discusión, sin intercambiar una sola palabra altisonante y de manera contundente, el Arte se ha impuesto. Parodia real, cruel, verdadera, a ritmo pegajoso; canción para el pueblo; llamado a todos los cubanos que pretenden ir a la Plaza. Letra que refleja la realidad y los deseos que la gente no se atreve a proclamar; galleta sin mano a Juanes – no seas ratón, atrévete, el pueblo estará contigo: eso es la canción de los Fonomemecos. El relajo, el choteo y la burla de un pueblo que siempre ha utilizado el humor como su mejor arma.
El primer video pone a Juanes cantando en un concierto con la voz de los Fonomemecos. El segundo es la misma canción con imágenes del Maleconazo, aquella rebelión de Centro Habana en agosto de 1994. De eso les contaré otro día.



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