QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

lunes, 23 de abril de 2012

CARTA DE UN ELEFANTE AL REY DE ESPAÑA

Soy un elefante de Botsuana, el país africano en el que me dicen que su Majestad ha estado recientemente para descansar de sus fatigas, cazándonos en un safari. Los elefantes somos mansos, aunque fieros cuando nos atacan. También nuestros dioses, los de la sabana, son dioses buenos, no vengativos, aunque sí celosos de sus habitantes. Quizás por ello, han querido preservar su vida, importante para su país, aunque han querido advertirle con su caída y sus fracturas en el campamento desde donde salía para cazarnos, que sería mejor ya para su Majestad que ha vivido ya más de lo que vivimos uno de nosotros, dedicase su tiempo a otras cosas, en vez de venir a matarnos. Por ejemplo a seguir a esa España que se está desmoronando económicamente, a ese 52% de jóvenes que sufren el aguijón del paro después de tantos años de estudios, o simplemente a disfrutar de ver a los animales correr y divertirse en su habitad natural, pero sin escopetas, con las manos vacías o llenas de flores. Nosotros sabemos que no ha hecho nada ilegal viniendo y pagando muchos miles de euros para matar a uno de los nuestros. Se lo permiten las leyes de mi país. Para muchos, matar gratuitamente animales es como lo era antiguamente cazar a lazo a los negros o indios para esclavizarlos. Pero, ¿basta que algo sea legal para realizarlo? Existen también las leyes del corazón, no escritas, las de los sentimientos humanos, que dicen por cierto que son superiores a los nuestros y existen ciertos ejemplos que un Rey debe ofrecer de su vida incluso privada. Su Majestad, desde su primer discurso como Rey, afirmó que quería serlo de todos los españoles. Yo sé que en España hay aún mucha gente que no se importa de ver sufrir o morir a los animales y que hasta se divierte observándolo. Pero existen también millones, sobre todo de jóvenes, que aman a los animales, que quieren protegerles y conviven con ellos. A esos millones de españoles, no creo que les guste especialmente la imagen de su Rey llegando a esta África, que es nuestro territorio, escopeta al hombro, para distraerse disparándonos sin que podamos defendernos. Nos han dicho, Majestad, que posee una de las mejores colecciones de escopetas de caza que existen. ¿Podemos hacerle una sugerencia? Haga de ellas un museo y anuncie a los españoles, que su Rey ya no va a matar a ningún animal y que los años que aún le queden de existencia- que le deseamos sean aún muchos más de los que nosotros vivimos, los va a dedicar a distraerse a favor de la vida y no de la muerte. Sabemos que nosotros, los elefantes, como el resto de los animales, no tenemos derechos. Nacemos para ser cazados y muertos. Pero queremos recordarle que nosotros no hacemos mal a nadie. Somos sensibles y humildes y hasta nos parecemos a ustedes los Homo Sapiens. Dicen los zoólogos que somos de los pocos animales que respetamos a nuestros difuntos y de los pocos que saben reconocerse, como los humanos, en un espejo. Es verdad que quizás para ustedes los humanos los elefantes seamos inútiles, no somos indispensables para nada, pero, no por ello deben tener el derecho de matarnos. También las monarquías hoy- y lo digo con todo el respeto- aparecen inútiles para muchos y no por eso se hace la caza a los reyes y reinas. Y hablando de reinas, nos gustaría saber qué piensa su discreta y querida reina Sofía de su amor por la caza de elefantes. Ella como mujer y como madre, debe saber que en nuestra organización en la sabana, vivimos un reino matriarcal. Ellas, las elefantas, organizan y dirigen nuestra comunidad. Son madres amorosas, dan de mamar a sus hijos durante tres y hasta cinco años y sufren como ustedes los humanos cuando se los matan por capricho. Por último nos gustaría que sus nietos y biznietos, Majestades, un día consiguieran divertirse sin necesidad de venir a África a cazarnos y arrancar nuestros colmillos de marfil para adornar los palacios reales con sus trofeos de muerte. Quizás, ni queriendo podrán ya hacerlo porque quedamos sólo 30.000 elefantes en todo el mundo y al ritmo con el que nos matan, sus nietos ya no tendrán como hacerlo, porque habremos sido extintos. Tendrán que conformarse con cazar cucarachas que al parecer tienen un millón de años y resisten hasta a las radiaciones atómicas. Nosotros, no. Somos más grandes, pero más frágiles. Quizás por ello nos amen tanto los niños a los que les gusta divertirse con nosotros. Vivos, no muertos. Sólo desearle, Majestad, en nombre de nuestros dioses, que se recupere pronto del susto que le hemos dado, que no era para matarle, sino para hacerle pensar que sería mejor para su Majestad, que a la hora de dejar este Planeta, los elefantes que aún estemos vivos, podamos llorar por usted en vez de alegrarnos por haber perdido a un verdugo. Los vientos de la selva son misteriosos, Majestad. ¿ Por qué no nos regala sus escopetas en vida? CON RESPETO Y EN NOMBRE DE TODOS LOS ELEFANTES DE BOTSUANA

sábado, 7 de abril de 2012

LA CALLE REINA

Durante treinta y dos años de mi vida, habité en la calle Reina, llena de recuerdos, sitios históricos, lugares de literatura e historia. Soy centrohabanera de nacimiento y por genética porque mi padre nació, creció y ha vivido toda su vida en este municipio. En Reina se alza el imponente Palacio de Aldama, donde se hacían las célebres tertulias literarias de Domingo del Monte . En Reina se velaron las cenizas de Mella y en ella vivía Bachiller y Morales.
Tengo guardada en la memoria –o quizás en algún viejo cuaderno escolar- las historias más fascinantes de esta calle. Porque las calles de La Habana son ellas solas, en sí, leyendas vivientes.

Calles de la ciudad.

Por: Ciro Bianchi Ross

Fue bajo el mando del gobernador Miguel Tacón que se rotularon por primera vez las calles de La Habana y se procedió asimismo a numerar de los locales. Tal procedimiento se puso en práctica entre 1834 y 1838, y no volvió a hacerse hasta 1937. Dice el historiador Emilio Roig que tras el cese de la dominación española en Cuba, el Ayuntamiento habanero comenzó a cambiar los nombres de las calles de manera caprichosa e inconsulta, sin obedecer orden, plan ni sistema alguno, sino en respuesta a intereses personales, vanidades, razones políticas y adulonería. A veces, reconoce el historiador, el Ayuntamiento actuó movido por la buena voluntad. Pero cada cambio provocaba siempre la protesta del vecindario.
Fue el propio Emilio Roig, en 1935, quien propuso que se restituyese a las calles habaneras sus nombres antiguos, tradicionales y populares, siempre que no hirieran el sentimiento patriótico del cubano. Los nombres de próceres o de celebridades nacionales de la cultura y de la ciencia con los que se rebautizaron esas calles, debía reservarse, a juicio del historiador, para calles nuevas o innombradas. Proponía además que no se diese a ninguna calle, calzada o avenida nombres de personas vivas o que no tuviesen al menos diez años de muertas, y que no quedara al arbitrio de los dueños de las nuevas urbanizaciones la denominación de sus calles. Los argumentos de Roig tuvieron aceptación por parte de las autoridades.

A CAPRICHO

Del nombre de un vecino que sobresalía entre los demás, de un establecimiento comercial, de un hecho curioso ocurrido en ella, de una iglesia, de un árbol… iban tomando y variando las calles sus denominaciones a medida que La Habana crecía. Aguacate se llama así por el frondoso aguacatero del huerto del antiguo convento de Belén, árbol talado en 1837. Bernaza, por un panadero de la zona. Gervasio, por Gervasio Rodríguez, propietario de una famosa conejera que se hallaba en la esquina de la calle Lagunas. Escobar, por un regidor del Ayuntamiento que vivió en una de las primeras casas que en ella se construyeron. Ejido, desde Lamparilla hasta Muralla, se llamó Del hombre caído, por un vecino que tuvo la desgracia de caer desde el techo de su casa. Calle trágica, por lo demás, porque en ella, frente al convento de las Ursulinas, se alzaba la tenebrosa horca, trasladada en 1810 para la explanada de La Punta, donde cayó en desuso en 1830 para dar paso al no menos tenebroso garrote. Por cierto, como las ejecuciones eran públicas, mientras se ahorcaba a un sujeto, un viejo religioso pedía limosnas entre los presentes a fin de ayudar con lo recaudado a la familia del condenado o propiciarle un entierro decente. Solicitaba las donaciones al compás de dos campanillas, que hacía sonar con insistencia. Luego, cuenta la tradición, viejas devotas conseguían que el sacerdote les prestase aquellos adminículos. Las llenaban de agua para dar de beber a los niños. Decían que favorecía la dentición.

El habanero nunca ha asimilado los nombres oficiales de las calzadas de Reina y Monte. Sucede lo mismo con Carlos III.
Monte era, de ahí su nombre, el camino del campo. Se le llamó primitivamente De Guadalupe, por la ermita donde se rendía culto a esa virgen, y porque conducía al ingenio de ese nombre, en Santiago de las Vegas. Pero ya a mediados del siglo XIX se le denominó de manera oficial Príncipe Alfonso. Un Borbón que llegaría al trono español como Alfonso XII. Por Monte entró Máximo Gómez a La Habana, finalizada ya la Guerra de Independencia, y así la bautizó el Ayuntamiento en 1902. Pero esa denominación no prendió y sigue sin prender. Reina, llamada así por Isabel II, la de los tristes destinos y los alegres amores, recibió el nombre oficial de Simón Bolívar en 1918 y muy pocos parecen estar enterados. El uso y la costumbre actuaron también aquí negativamente. Persiste el nombre antiguo y casi nadie la conoce por el nombre honroso del Libertador. Tuvo antes otros nombres. Camino de San Antonio, por conducir a ese ingenio, en la zona de la actual Plaza de la Revolución, y de San Luis Gonzaga, por una ermita situada a la altura de Belascoaín. Fue la primera salida de la ciudad hacia el campo hasta que la construcción del puente de Chaves sobre Monte permitió el acceso también por esa vía.

domingo, 1 de abril de 2012

CON MI NOMBRE EN SUS LABIOS

Y la Santísima Caridad del Cobre vio con pesar a su pueblo perdido. Sangrantes los atacados porque las turbas no perdonan en su terrible desvarío. Vio a su pueblo pecador, abusador, agresivo. Cachita ya no pudo llorar más porque su gente había dejado de ser humana para sumirse en las cavernas de la sinrazón y el oprobio. Cómo volver a trazar el camino si todos han sido envenenados por la desidia, la indiferencia, el odio, la envidia. Cómo lograr que conceptos como Tolerancia, Amor, Hermandad, Caridad queden grabados no en el cerebro sino en el corazón de los cubanos. ¿Podía ella juzgar a sus hijos tan descarriados?
Nadie entiende a esta Isla que ya no existe y se sostiene como náufrago en medio del asco y la sangre. Cae de rodillas ante el Señor Ella, la Virgen Mambisa que ha dejado de serlo cuando son golpeadas mujeres en las calles. Cuando el hijo vuelve el rostro ante las lágrimas de las madres y el pan nuestro de cada día –Amén- es una terrible asquerosidad que se llama pueblo cubano. Son mis hijos y una madre se ciega pero no puedo seguir sobreviviendo con una venda en los ojos. Son mis hijos condenados por la Historia, enfermos de miedo e indiferencia. No he podido lograr que se levanten y anden. Son mis hijos ateos que se desvían del camino de Dios, de mi manto y mi áurea. En ellos no anida el perdón: son mis peores hijos, los que hacen sufrir mi corazón y entierran mi aliento.
Dales, Señor, la fuerza que no tienen. Inspira a mis hijos por la vereda de la Hermandad. No más odio entre cubanos. Ilumina a los pocos Hombres que quedan en una tierra huérfana. Te pido que no se derrame más sangre. Que la guerra civil que se gesta muera antes de estallar. Que la necedad de los gobernantes no lance a mis hijos en un camino sin retorno. En tu infinita misericordia, Señor yo, la madre de todos los cubanos –sin separaciones ni epítetos- me inclino ante Ti por un pueblo que ha llegado al límite del absurdo y sólo sigue los dictados del odio.
Y como antes, Señor, en los campos de batalla y en el fondo de las prisiones más horribles; ante el pelotón de fusilamiento o en las balsas ahogadas en un mar que es también calvario de los cobardes; como antes, Señor, que se escuche el grito mambí de los que desafiaron la muerte con mi nombre en sus labios: Viva Cuba Libre.
AMÉN.

viernes, 16 de marzo de 2012

BIENVENIDA, ELENA


Son tantos los que vagan entre sombras y abandonos.
Los que han perecido antes de nacer, en una Cuba donde las madres no quieren hijos en la miseria y la opresión.
En un mundo cruel donde los niños son carne de intereses y obscenidades.
Por los que han perecido bajo la mano y el bisturí, eres tú la esperanza.
Por los que, en medio del mar, han dialogado con la muerte y rezado por la salvación eterna, eres tú el paradigma.
Por los abandonados sin esperanza,en las calles del mundo; porque tuviste la ternura de buscarnos a nosotros y no a otros en tu extraviado camino, te alzas hoy, pequeño lucero.
Por tantos y tantos desterrados en tu segunda patria; por los hijos separados de sus padres en nombre de una utopía baldía, eres tú, rayo de luz que ya no serás abandonada.
Porque ya eres poesía en mis ansias y sentimientos profundos en los pasos de tu padre.
Porque los niños son la esperanza del mundo –de un mundo mejor y menos cruel- estás ahora, granito de arena.
Eres hoy la respuesta a nuestros sueños. Mañana, parte de nuestras dos patrias.
Bienvenida, Elena.

lunes, 27 de febrero de 2012

EL MARTILLO Y LA HOZ Y OTROS CUENTOS

Colección del siglo
Por: J.R. Fragela. 22|2|2012
El martillo y la hoz y otros cuentos

Me sumo a la opinión de que la antología El martillo y la hoz y otros cuentos, (Isliada Editores, 2011), constituye una muestra efectiva de lo mejor de la narrativa cubana actual. De una manera de narrar donde la calidad y la seducción se toman de la mano.

Estoy hablando de una antología con pinceladas sui géneris, dividida en tres segmentos: Narrativa General, Literatura Policial y Ciencia Ficción y Fantasía. Estoy hablando de veintiún cuentos organizados según el criterio de los lectores de Isliada.com (Web sobre Literatura Cubana Contemporánea).

Lo original, lo novedoso, está en que la antología fue conformada por sus futuros lectores. En que los cuentos reunidos, como un juego futurista, forman parte de una selección previa de los usuarios de Isliada, que votaron por ellos a través de una encuesta online.

El martillo y la hoz y otros cuentos, al menos en Cuba, se convierte en un libro diferente por estar conformado según el gusto de sus posibles lectores y no por la subjetividad y el gusto de un antologador. Me atrevo a añadir, sin embargo, que la mayoría de los cuentos igual hubieran podido ser incluidos en cualquier otra compilación elaborada ahora mismo.

Está claro; enfrentarse a una selección de historias, agrupadas bajo el concepto que se desee, es enfrentarse a una visión literaria de un momento. Y todo momento, inevitablemente, solo puede quedar definido por un gesto, en este caso, la acción de antologar.

Lo hemos visto otras veces. En los anaqueles están las magníficas antologías (en el género cuento) de Salvador Redonet: Los últimos serán los primeros (Editorial Letras Cubanas, 1993); de Rogelio Riverón: Palabra de sombra difícil (Casa Editora Abril, 2003) y Conversación con el búfalo blanco (Letras Cubanas, 2005); del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, Los que cuentan (Editorial Caja China, 2008); y —aunque se trate de una selección de cuentos de escritores hispanoamericanos contemporáneos— Quince golpes en la cabeza (Editorial Caja China, 2008). Ahora le sigue en el tiempo El martillo y la hoz y otros cuentos, con formato y concepción diferentes, emparentada en algo con Maneras de narrar (Ediciones UNIÓN, 2006), antología en donde se muestran todos los textos ganadores en el Concurso de Cuentos La Gaceta de Cuba, en el período 1993-2005. Y digo “emparentada en algo”, porque aquella antología mostraba los premios de un concurso, o sea, la determinación de un jurado que elige según sus cánones; y ésta muestra la determinación de muchos lectores que eligieron según el canon plural e inequívoco de un momento —iba a escribir “de una época”, pero me pareció muy exagerado.

Estoy convencido de que Borges formuló su tesis del Libro de Arena, debido a algún sueño futurista que tuvo, en el cual se vio rodeado de PCs con conexión a internet. El Libro de Arena, como bien ha aclarado el argentino, consta de un número infinito de páginas, o sea es una visión más o menos concreta de lo que hoy es el ciberespacio.

Sí, estoy convencido de que Borges se sentiría identificado con estos tiempos modernos. ¿Cuántos blogs no hubiera creado junto a Bioy Casares? ¿O junto a Neruda, en una especie de reconciliación literaria? ¿Cuántas antologías digitales no hubiera fabricado con su minuciosa mirada de tacto?

El martillo y la hoz y otros cuentos, es el resultado de una encuesta online. Es, también, un resultado loable, disfrutable. Pues si algo tiene el libro es la organicidad (en términos de calidad) que logra con su variación temática. No es un retruécano. Lo comprobarán apenas se introduzcan en las primeras páginas.

Algunos cuentos te seducirán al máximo, algunos los aceptarás y ya, otros tal vez no serán de tu agrado, pero siempre encontrarás lo que estabas buscando. Ya que esta una antología para encontrar, de algún modo, lo que estabas buscando. Se burla y cumple a la vez con la sensatez del proverbio: “Quien intenta agradar a todos no logra complacer a ninguno”. Porque todos los cuentos, como en toda antología, no te gustarán, pero la mayoría, como en pocas antologías, serán de tu agrado, más aún si eres uno de los que votaron para conformar esta recopilación.

En los cuentos reunidos están los autores más diversos, desde pesos pesados como Rafael de Águila hasta los talentosos jóvenes Yonnier Torres y Gabriel J. Gil. Nos reencontraremos, de paso, con nombres muy conocidos por lectores ávidos en los géneros de Narrativa, Literatura Policial y Ciencia Ficción. A saber: Jorge Enrique Lage, Emerio Medina, Miguel Terry Valdespino, Ahmel Echevarría, Jorge Ángel Pérez, Yamilet García Zamora, Leopoldo Luis, Lorenzo Lunar, Rafael Grillo, Rebeca Murga, Mario Brito, Obdulio Fenelo, Erick J. Mota, Yoss, Gabriel J. Gil, Juan Pablo Noroña, Jeffrey López Dueñas y Carlos A. Duarte Cano. Sí, en El martillo y la hoz y otros cuentos, aparecen nombres muy representativos de la narrativa actual, por lo que no dudo en añadir que hay para todos los gustos.

Es bueno señalar que la antología también es lo que es —un objeto artístico—gracias a las ilustraciones de destacados pintores cubanos contemporáneos. En la presentación de cada cuento descubrimos imágenes de Acebo, Amilkar Feria, Alfredo Rosales, Boligán, Aramís Santos, Luis Lamothe, Javier Guerra, Niels Reyes, Yaumil Hernández… Pero como ninguna antología puede ser perfecta, me regodeo esperando por otra todavía mejor. De todas formas no me preocupo, los editores han prometido que ésta es solo el Volumen 1. Y como no hay 1 sin 2, ni 4 sin 53, las posibilidades de seguir leyendo se magnifican. Esperemos.

TOMADO DE: http://www.isliada.com/resena/2012/02/coleccion-del-siglo/
PARA LEER EL LIBRO: http://www.isliada.com/wp-content/uploads/2011/12/El-martillo-y-la-hoz-y-otros-cuentos.pdf

lunes, 20 de febrero de 2012

LAS CONFESIONES DE LORENZO EN LA CABAÑA




El pasado 16 de febrero, en La Cabaña –y en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana- el escritor Lorenzo Lunar presentó su libro Confesiones, que resultara premiado en el concurso “Florentino Morales” en la categoría de Investigación Literaria –con el nombre inicial de El que a hierro mata.

Proyecto largamente acariciado el de este libro. Recuerdo cuando, en el año 2007, Lorenzo me habló de su propósito de publicar un texto en el que se reunieran cuentos de tema negro-policial y en el cual cada uno de ellos llevara un breve análisis de los derroteros de este tipo de literatura en la actualidad. Fue ahí donde le brindé "Sinfonía para un crimen", que posteriormente ganara el Premio Novelpol y, más recientemente, el Isliada.
Los lectores cubanos siempre han sido ávidos devoradores del tema policíaco. Recuerdo la época en que la colección Dragón publicó cientos de novelas y cuentos en los que policías, ladrones, asesinos y una larga pléyade de personajes se movían en un país que luchaba contra tales fechorías. Después, el Período Especial limitó –o casi desapareció- las publicaciones en Cuba. Padura y su empuje internacional hizo recaer la mirada, otra vez, sobre uno de los géneros que no pierde vigencia, a pesar del tiempo.

Confesiones. Nuevo cuento policial cubano presenta dieciocho narraciones donde –como el mismo Lorenzo dijo en una ocasión- los temas fluctúan por los más disimiles diapasones: la mirada del asesino, la de la sociedad, las leyes, etc, etc. En palabras de su autor: “Lo digo porque este género es, a mi juicio, el que mejor se ha ajustado a los cambios -y bandazos- ideoestéticos del relato breve cubano durante los últimos cinco decenios”.

Espero que pronto podamos tener algunos ejemplares por acá. Y en cuanto tenga el libro, les haré una reseña más profunda del mismo. Por el momento, esto es sólo una probadita. Y según vientos venidos de la Isla, es posible que el 2013 le depare una buena noticia a Del otro lado, mi vida. Atentos, lectores cubanos.

martes, 7 de febrero de 2012

DEL BUHO 21 (¿ Y FINAL?)

Voy a dedicarle hoy otras reflexiones a la página de juegos Buho21. Quizás muchos se pregunten cómo es posible que le dé tanto espacio –segundo post en tan poco tiempo- pero les puedo decir que estoy muy interesada en que las condiciones del Búho mejoren para bien de todos. Y los incluyo a uds, mis queridos lectores –y potenciales jugadores en un futuro.
En más de una ocasión he invitado a mis alumnos a jugar en los torneos conmigo –fundamentalmente de Literatura y Arte, materias en las que me muevo. Incluso, cuando he visto discípulos interesados en el ajedrez, les he dicho que entren al Búho pero, generalmente, los más jóvenes que juegan en el ciber espacio me responden que ellos ya tienen una página preferida. Y, entonces, me surge la gran inquietud, ¿cómo hacer que el público juegue en Búho? ¿qué ofrece esta página de atractivo que no tengan otras?

Muchos me han dado la respuesta: los foros son un gancho interesante. Pero esos mismos, una vez que entran, matizan sus palabras: pero es un espacio anárquico. Esto reafirma, una vez más, mi opinión de establecer mecanismos más serios para legislar las participaciones en los foros. Creo que limitando los temas y prohibiendo que entren a opinar los típicos troll –gente que se hace una cuenta corriendo sólo para molestar con sus opiniones- se pueden obtener avances significativos. Otra medida sería limitar la participación a las personas que llevan más de un mes sin jugar: si no estás jugando, no puedes entrar en los foros.

Desde el punto de vista de los juegos, muchos usuarios se sienten desatendidos. Es necesario desarrollar una política que abrigue a aquellos jugadores que, de manera desinteresada, apoyan las iniciativas del Búho. Recuerdo un caso –por demás penoso- que me sucedió y mi negativa a volver a colaborar por falta de apoyo institucional –entiéndase de los administradores del Búho. Si no es efectivo, total y frontal el apoyo a las iniciativas de la sociedad civil "buhonera" se pierden ideas que, por demás, son imanes para atraer al público. Otra medida eficaz podría ser premiar a los 100 primeros nicks que entraron al sitio y que todavía se mantienen activos. Está claro que en el mundo cibernético hay miles de páginas de juegos y para poder ganar adeptos es imprescindible desarrollar métodos diversos o la competencia se traga cualquier espacio. Para eso, el Búho debe mantener una política de publicidad más agresiva con el propósito indiscutible de estar presente en la mente de los potenciales jugadores –páginas web, blog, Facebook, etc, etc.

El último punto al que me voy a referir es al muy espinoso asunto de proteger identidades. En el mundo actual –y más en el universo cibernético- la presencia real de la gente en la red debe ser cuidadosamente resguardada en aquellos lugares en los que se interactúa –bajo el peligro que la gente, al no sentirse segura, se marche. En este rubro, las políticas del Búho son todavía muy tibias. Me parece imprescindible realizar un estudio cabal de las disposiciones de protección que manejan otras páginas para aplicar todo lo provechoso al Búho.

No puedo negar que soy adicta a esta página y los que me conocen saben que todas las noches, religiosamente, a las 9:45, no me pueden ni llamar ni distraer, porque estoy jugando. A esto se le suma algún que otro momento del día que tenga libre y, por supuesto, las ya famosas Consignas o Mini consignas que son un reto intelectual –y las cuales apoyo y aplaudo con énfasis. Tampoco puedo desmentir que he encontrado en esta página gente que se han convertido en amigos –que, incluso, a pesar de las distancias entre nuestros países, nos hemos visitado. Es hermoso entrar en contacto con personas tan diversas que comparten sueños, inquietudes, deseos. Mi más ferviente agradecimiento a todos los seguidores de mi novela que desde España, Argentina, Venezuela, Colombia, han leído y comentado mi primer texto. Y también porque ellos, además de ser mis lectores cariñosos, me están impulsando en esta segunda que escribo ahora. Estos son detalles y afectos que no puedo obviar, máxime porque pocos escritores tienen la posibilidad única de estar en contacto con sus lectores. Entrar a jugar y que me digan: ¿Cómo sigue el Cubo? es, para mí, un soplo de energía que me impulsa: ahí están, esperando nuevas aventuras… es decir, nuevos asesinatos. Y con ellos comparto pasajes, hechos, páginas. Es la parte más hermosa del Búho. Pero, por supuesto, no han faltado enemigos, con los que he descubierto cómo hay gente fanática y ciega en este mundo. Precisamente porque entro a divertirme, a desconectar del diario devenir, a reírme, a intercambiar puntos de vista y chismear - y, ¿por qué no?- a discutir y tratar que el mundo conozca la realidad de mi país –a veces tan desconocida y definitivamente manipulada- es que sigo empeñada en mejorar al Búho.

Yo quiero seguir jugando e intercambiando en un sitio agradable. Quiero y espero que cambie para bien de todos. ¿Lo quieres tú?

http://www.buho21.com