QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

miércoles, 4 de marzo de 2009

EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA

El próximo año se celebrará el centenario del nacimiento de una figura cimera en la literatura cubana: José Lezama Lima (1910-1976). La Morada no estará ajena a tan importante acontecimiento, por varias razones: porque Lezama es la representación genuina de lo cubano y porque pitibuchi pertenece al clan de los admiradores de su obra. A partir de hoy, subiré periódicamente textos alusivos a la cubanidad en la obra de este grande de las Letras.

En la vasta obra de José Lezama Lima es en el ensayo“A partir de la poesía” –que aparece en el libro La cantidad hechizada- donde el autor acuña un término que define toda una presencia de lo cubano: el ángel de la jiribilla. En el habla coloquial cubana, jiribilla tiene varias acepciones pero siempre relacionadas con el movimiento: picardía, actividad intensa, no puede estarse tranquilo, tiene mucha sal, alegre, simpático, chispeante, brillante. Cubanísimo. Es muy importante la noción que Lezama introduce con su ángel de la jiribilla porque está planteando un asunto muy cubano con connotaciones católicas. No es cualquier ángel sino el autóctono que está lleno de estas características propias de nuestra identidad .Lezama inventó un ángel cubano que significa la esencia de la cultura cubana, que se mueve de un registro a otro, de lo popular a lo culto, dando el carácter de la idiosincrasia y el mestizaje.

Porque el ángel huele a hojas de tabaco y es azul de casa pinareña; asombro que encuentra el círculo del cocuyo en la noche. El ángel muestra la luz de un pueblo en la tierra, con su ojo de buey y su vitral; jiribilla, parte de la tradicional resistencia de la familia cubana -la familia, dividida desde siglos anteriores e irremediablemente separada ya en ese enero de 1960, cuando escribe Lezama su texto-; ángel también que se convierte en la iguana del taíno. Ángel cubano, en esta increíble presentación lezamiana, donde “la única certeza se engendra en lo que nos rebasa” Ángel que nos cobija, junto a la Caridad del Cobre: “Ángel de la jiribilla, ruega por nosotros. Y sonríe. Obliga a que suceda. Enseña una de tus alas, lee: Realízate, cúmplete, sé anterior a la muerte. Vigila las cenizas que retornan. Sé el guardián del etrusco potens, de la posibilidad infinita. Repite: Lo imposible al actuar sobre lo posible engendra un posible en la infinidad. Ya la imagen ha creado una causalidad, es el alba de la era poética entre nosotros.”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por mandarnos algo de Lezama Lima . Desde que lo leímos lo hemos empezado a valorar. Gracias
Josefina

Pitibuchi dijo...

A ti, Jose, porque eres una amante de la Literatura.

topo dijo...

Yo sigo esperando que me prestes algo de Lezama para empezar a conocerlo.
No sé por qué, siento tu entusiasmo a cada línea escrita.

Sorpresa: te veo al rato en clase. Ja!