QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

sábado, 24 de enero de 2009

PRESENTACIÓN DE ENTRE LOS POROS Y LAS ESTRELLAS EN LA HABANA



Sí, hoy a las once de la mañana –hora de Cuba- se presentó el libro Entre los poros y las estrellas. He recibido ya correos y llamadas para decirme que todo fue un éxito. Me alegra mucho saber que el esfuerzo de Emmanuel Tornés, el compilador y de la editorial Abril hayan dado sus frutos en una antología que rompe las barreras entre los cubanos y nos sitúa en el único papel realmente importante: la Literatura cubana actual, sin barreras, escrita desde cualquier lugar del mundo. A mis compañeros de publicación, un abrazo y espero poder compartir pronto otra lectura… ojalá que con todos. A Emmanuel, mi total agradecimiento.

Les dejo una entrevista realizada al compilador y algunas fotos del lanzamiento. Si piensan viajar a Cuba en febrero, el 12 comenzará la Feria del Libro y ahí se venderá el libro.


Presentan hoy en el Sábado del Libro, en la capital cubana: Entre los poros y las estrellas

Por: María Luisa García Moreno
Correo: http://us.mc1113.mail.yahoo.com/mc/compose?to=cult@jrebelde.cip.cu
24 de enero de 2009 00:27:35 GMT
El texto antologado por Emmanuel Tornés Reyes aborda la cuestión de la pareja desde múltiples enfoques y estará entre los títulos que la Casa Editora Abril llevará a la venidera 18 Feria Internacional del Libro Cuba 2009
Con la calidez y el criollismo que lo caracterizan, Emmanuel Tornés Reyes ha accedido a conversar con los lectores de Juventud Rebelde sobre su segunda propuesta como antologador, Entre los poros y las estrellas, texto que será presentado hoy en el habitual Sábado del Libro del Palacio del Segundo Cabo, y que estará entre los títulos que la Casa Editora Abril llevará a la venidera 18 Feria Internacional del Libro.
—Tu debut como antologador en la pasada Feria del Libro con Contar es un placer dejó una estela de satisfacción en los autores y el público lector...
—En efecto, una estela múltiple, una alegría compartida... Guardo con mucho aprecio, por su generosidad, los mensajes de aliento que los creadores latinoamericanos y cubanos presentes en ella me enviaron, tanto cuando preparaba el volumen como cuando lo tuvieron en sus manos. Aún los recibo y los lazos se han estrechado. Es hermoso ver a autores de 17 naciones hermanas así abrazados, algunos muy conocidos en todo el orbe junto a otros de quienes se tiene menos información, pero igual de valiosos. Los propósitos se han sobrepasado: en esa selección dialogan cuentos del posboom junto a otros de expansiones estéticas más actuales; por otro lado, se presentan ficciones extensas, como Pasión de historia, de la puertorriqueña Ana Lydia Vega, junto a otras breves y brevísimas, como el minicuento de la mexicana Rosa Beltrán, Liberación femenina. Amor por los ideales, en el cual se puede ver resuelto con excelencia un tema feminista desde una óptica bien compleja, junto a una eficacia narrativa de primer orden; un verdadero minicuento, pues técnicamente se realiza «el cuento» y a la vez esa dimensión que lo acerca a la poesía; es decir, el poder de sugerencia capaz de lanzarte de lo cotidiano a un nivel interpretativo menos visible, lo que puede considerarse desde el punto de vista gnoseológico como un segundo o tercer grado de intelección.
«En Contar... hay relatos de fuerte urdimbre realista, pero de un realismo típico del posboom, donde la parodia, la ironía, la intertextualidad, la metaficción y la interculturalidad se alejan de aquel realismo ingenuo que creía reproducir la realidad; al lado de ese nuevo realismo se dan cita textos donde esta se desliza hacia lo fantástico, a veces desde una tesitura neurótica sumamente intrincada.
«Junto a esa experiencia está la de los lectores, en especial los jóvenes, quienes han acogido con satisfacción esas ficciones. Aparte de los textos mencionados, otro que ha gustado mucho —en realidad, la mayoría ha seducido— es el cuento erótico Chica fácil, de la argentina Cristina Civale, singular joyita donde el esmerado diseño de los personajes, la milimétrica progresión narrativa, la sobriedad y buen gusto del lenguaje, el exacto manejo del espacio y ese juego con el dato escondido, confirman hasta qué punto en literatura no hay nada viejo cuando se tiene talento, sensibilidad y dominio del arte de narrar.
«En la Feria pasada, en Guantánamo, asistió a la presentación un grupo de reclusos —hecho cultural hermoso en sí mismo— y me dije: “debo, aparte de expresarles algunas ideas, materializarles lo que van a leer”. Y tras breves palabras, leí el minicuento de Rosa Beltrán y Chica fácil. Cuando terminé, los aplausos llovieron y todos llevaron el libro. Lo mismo ocurrió con profesores en Caimanera. Y aquí, en la capital, a cada rato encuentro a amigos docentes que lo emplean en sus clases. Quienes lo han leído lo disfrutan mucho, lo que implica la consecución de una aspiración: favorecer el encuentro de los jóvenes con lo mejor de la cuentística hispanoamericana de entre siglos y proponerles el placer de leer a plenitud.
«En fin, sobran razones para la alegría, debida también al equipo de la Casa Editora Abril y de la que ustedes, como mis estudiantes, forman parte».
—¿En qué medida esto viabilizó tu segunda antología, que se presenta hoy en el Sábado del Libro?
—En su positividad, en su estrategia narratológica interna y en la coherencia que siempre proyecto con este tipo de obras. Contar... me dejó ver algunas experiencias en la ideación y orfebrería de un concierto de narraciones, temas y registros. Pero también buscando direcciones temáticas que están en el imaginario y la realidad de hoy, como es el comportamiento de la pareja afectiva: heterosexual, bisexual, homosexual, lésbica y transexual, vista en su perfil estético y narrativo, como fenómeno semántico-creativo. Además de su carácter «refrescante» debido al tratamiento ideoestético del tema y la diversidad estilística que legitima su credibilidad, abre las puertas no solo a quienes están relacionados con la literatura, sino a sectores que pueden sentir placeres adicionales al poético: sociólogos, psicólogos, sexólogos, pedagogos, demógrafos, economistas y hasta políticos.
«Entre los poros y las estrellas —tal es el título— aborda la cuestión de la pareja desde múltiples enfoques, condicionamientos, peculiaridades y honduras. Pero la pareja se relaciona con otros focos temáticos de variados modos: unas veces originando su surgimiento, otras siendo ella objeto de condicionamientos extratextuales. Esto amplía su connotatividad, su polisemia y justifica la ampliación social de quienes hallan en estas narraciones sitio para la reflexión.
«Contar... me proyectó a la búsqueda de una geografía, tanto en lo relativo a la policromía temática como en cuanto a las regiones del país a tener presentes; no para abarcar todos los escenarios, sino con el interés de alcanzar una muestra capaz de ilustrar cómo el cuento se aventura hoy en un tema tan importante en todos los puntos de la tierra, tema antiguo y universal, pero quizá no siempre tan inquietante como en nuestro tiempo».
—¿Qué tienen en común y qué diferencia ambas selecciones?
—Lo común puede colegirse de lo expresado, pero también con respecto a la sensibilidad epocal compartida por las dos. Prevalece la perspectiva de asumir el asunto desde el modo de pensar hoy en Cuba y en el mundo; a ello se añade el hecho de ocuparse de esos conflictos con la carnalidad estética de nuestros días; el manejo del nuevo realismo, lo fantástico, la intertextualidad, la parodia, la ironía, etcétera.
«Lo diferente estriba en que esta selección se limita a un tema general, visto solo por cubanos, la mayoría residentes en la Isla. Otro detalle es que incluí a escritores nacidos desde los años 30 hasta los 80, pero cuyas sensibilidades laten al ritmo de nuestro tiempo. También diferente es no haberla organizado por edades, sino asumiendo una intención temática y narratológica; por ejemplo, en Entre los poros... voy de los cuentos de textura realista a los fantásticos con las mediaciones de las zonas de incertidumbre en el punto de vista del nivel de realidad y la presencia de la ciencia y la técnica. En fin, realizo una trama interna quizá de mayor densidad que en Contar... De cierto modo la planeé como una ficción, es el supracuento con el que trato de estar presente, una especie de cuento de cuentos, de proyección virtual en la que pongo en práctica lo que se ha denominado architextualidad, un homenaje intertextual a todos estos amigos y finos narradores, tal como, en una exploración más concreta y luminosa, hace Gina Picard en Serata di Gala, una penetración explosiva en El acoso, de Alejo Carpentier».
—Otro elemento común es el título, en el sentido de que en ambos libros has recurrido a frases célebres...
—La primera parte de una parodia de una canción de Sarita Montiel —no recuerdo si en El último cuplé—, en la que, saboreando un cigarrillo, decía aquello de «fumar es un placer». Es la misma experiencia de quien escribe, porque el acto de contar representa un goce inmenso —a pesar de las angustias que pueda entrañar a veces, como en Sueño del exiliado, de Mempo Giardinelli, una terrible ficción... peor que despertarse y hallar al lado un dinosaurio— para quien lo ejecuta y es su primer y más solitario lector. Asimismo, juega con quienes al leer cuentan y reescriben mentalmente el relato con cercana fruición —otro misterio: el efecto en el otro— a la del autor. Entre los poros... procede de un escenario más sofisticado: una entrevista que le hicieron a Lezama Lima hace casi cuatro décadas, donde expresó: «Las atracciones entre los seres y las cosas jamás se producen entre un poro y otro poro, sino entre los poros y las estrellas». Bella y propositiva idea. El superobjetivo del libro apunta a esa meta.
—¿Cuáles son tus expectativas con este nuevo libro?
—Que los lectores disfruten y mediten acerca de las inquietudes que se desarrollan; pero las posibilidades se multiplican en correspondencia con los grupos de lectores. ¡Claro!, al ser su punto central la dinámica de la pareja actual, busca acercarnos a ese universo semántico, humano... Y abarca solo una porción de temas pues la escala es vastísima, pero al menos es un punto de partida —iniciado en Contar... donde hay no pocos cuentos sobre la pareja en la dimensión hispanoameri-
cana—. Otra propuesta para el disfrute pleno es la ilustración de cubierta: un hermoso cuadro del excelente pintor cubano Ernesto García Peña.
—¿Qué planes tienes para un futuro próximo?
—Por un lado, estoy retocando un libro sobre la ficción del posboom y otros en torno a la literatura cubana de diferentes etapas (ya concluidos). Estoy terminando uno que lleva por título Con los ojos de Heráclito, estudios sobre literatura chilena, que hubiera querido tener para esta Feria, pero no me alcanzaron las horas. Elaboro otras colecciones de relatos y otros proyectos escriturarios, aparte de la labor investigativa y la docencia universitaria que tanto me apasionan.
Concluimos este diálogo acerca de dos obras: una que ya es un éxito y otra que nos llenará de igual regocijo, porque Entre los poros y las estrellas es uno de esos libros que usted no debe dejar de leer. Se lo aseguro.

http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2009-01-24/presentan-hoy-en-el-sabado-del-libro-en-la-capital-cubana-entre-los-poros-y-las-estrellas/









jueves, 15 de enero de 2009

SÓLO TENÍAMOS CATORCE AÑOS

Teníamos catorce años, estábamos en noveno grado y la gente empezó a irse por el Mariel. Así. Sencillamente. Muchos habían callado sus ideas políticas durante toda la Secundaria. No sabíamos quién era quién. Era una época de asombro, llegábamos en la mañana sin saber qué compañero estaría, cuál se habría ido. Era 1980 y el mundo cambió para todos.

Entraba la jefa del PCC y decía: Se acabaron las clases, tenemos un acto de repudio a fulano, que se va. Salíamos contentos -¡no había clases!-, a correr por las calles de La Habana, una masa desbordada y sin control de adolescentes. Nos daban huevos, tomates. Llegábamos a la casa señalada. Gritábamos. Tirábamos todo contra ventanas, puertas. Teníamos catorce años y nos divertíamos, a nadie le quedaba muy claro qué hacíamos. Eran gusanos apátridas que se iban y era necesario repudiarlos. Un día, uno de los “repudiados” –un profesor de la Secundaria- logró huir en una guagua y por un momento, una instantánea, vi sus ojos. Había tanto dolor, miedo, tristeza. Desde entonces, decidí ir, para no quedar “marcada” pero me juré no volver a tirar nada. Y, entonces, pasó lo de Vasallo…

Rafael Vasallo, nuestro compañero de visitas a Coppelia, al cine. Un muchacho callado y muy cortés. El padre estaba preso –pero muy pocos lo sabían. Por eso, por estar en una cárcel, le dieron la "posibilidad" de salir del país: una posibilidad casi obligación con la que Cuba llenaba las lanchas en el Mariel. De repente, Vasallo dijo que se iba. Comenzó la presión –a él, a nosotras. Comenzó la cacería. Vasallo debía quedarse en Cuba, abandonar las ideas de sus padres, demostrar su filiación revolucionaria. Si no lo hacía, era un gusano. Yo debía quitarle la pañoleta delante de todo el grupo, por ser la jefa del destacamento pioneril. Si no lo hacía, demostraba mi falta de compromiso revolucionario, agravado por el hecho de tener una abuela en Estados Unidos.

La maquinaria no se detuvo contra Vasallo y respondimos como se esperaba de nosotros.

Sólo teníamos catorce años.

sábado, 10 de enero de 2009

VAMOS A CHOTEAR

Hay algo que nos caracteriza como cubanos: nuestra alegría. Siempre se ha dicho, en Cuba, que si hacemos un chiste y corre la risa por la calle, las cosas no están tan mal. Y es que tenemos un don nato para lo que Jorge Mañach (1898-1961) caracterizó de manera magistral en su ensayo Indagación del choteo (1928): sí, eso mismo que tan bien conocemos y practicamos, EL CHOTEO. En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española “choteo” se explica, entre sus múltiples variantes, como “bromear o divertirse a costa de alguien, Quedar en ridículo” –el clásico “no te chotees”. Pero el choteo, en Cuba, implica no tomar nada en serio, tirarlo todo a relajo: la política, el arte, la historia, la autoridad, el amor, la vida. Choteo jocoso, ligero y sano, capaz de admitir que hay cosas serias pero que no se reverencian. La burla es un ingrediente importante del choteo. De hecho, como anotó Mañach, el cubano promedio posee una vena para lo cómico “como todos los pueblos de rápida actividad mental” –y miren que el cubano es choto, caray. Sin rencor. Sin resentimientos. El choteo es una válvula de escape, “como un descongestionador espiritual, rebelándose contra la autoridad del sentimiento…El choteo viene entonces a ser como un acto de pudor, un pliegue de jocosidad, que nos echamos encima para esconder nuestra tristeza íntima, por miedo a aparecer tiernos o espirituales…Por modo general pudiera decirse que el choteo ha tendido a infundir en nuestro pueblo el miedo a todas las formas nobles de distinción – el miedo a ser ‘demasiado’ ‘intelectual’, ‘demasiado’ espiritual, ‘demasiado’ cortés y hasta demasiado sensato o elegante”

Estemos donde estemos, seamos lo que seamos, no podemos quitarnos esa vena de chotearlo todo. No podemos dejar de hacerlo porque, entonces, perderíamos una porción de cubanía. Por eso, La Morada inicia hoy una especie de sección que llamaré Vamos a chotear –no tiene nada que ver con chatear, conste- en la cual iré colocando chistes que sólo el ingenio cubano, aun abrumado, es capaz de generar. Porque hay que admitirlo: si no tuviéramos el choteo, ya hubiéramos perecido.

1. Los dos esqueletos…
Se encuentran dos esqueletos, uno americano y otro cubano. El cubano le dice al americano con admiración:
—¡Chico, qué clase de esqueleto eres tú: grande, fuerte, de huesos gordos y blancos, tremendo esqueleto!
—Es que yo comí mucho bistec, tomé mucha leche, muchas vitaminas… pero, bueno, para ser un esqueleto cubano tú no estás tan mal. ¿Es que acaso tenías una cuota especial cuando estabas vivo?
—No, no, yo estoy vivo todavía.


2- Competencia de disciplina
Se lleva a cabo una competencia de disciplina entre los ejércitos ruso, americano y cubano.
El sargento ruso llama a Iván Petrovich. Este se cuadra y el sargento le mete un pisotón de espanto. Petrovich ni se inmuta.
El sargento americano llama a Peter Smith. Este se cuadra y el sargento le mete un culatazo en el pie. Smith ni se inmuta.
El sargento cubano llama a Pedro Pérez. Este se cuadra y el sargento le atraviesa el zapato con la bayoneta. Pérez ni se inmuta.
—¡Ño, ese sí que es guapo! —dícele un soldado a otro
—Qué guapo ni guapo… calza el seis y le dieron botas del nueve y medio…




3- Un espectacular muy conocido en La Habana dice: Fidel, estamos contigo...


alguien agregó: bravitos, bravitos.

martes, 6 de enero de 2009

LA REVISTA NOVELPOL

Acaba de aparecer el número uno de la revista Novelpol -cuyo blog les he presentado en más de una ocasión. Novelpol, amigos de la literatura policíaca-como se explica en la blogósfera- " fue creada sobre la idea de una lista parecida francesa: ROMPOL. En la constatación, una vez más, de que no existía en español ningún grupo de discusión o asociación de aficionados al género policial-negro en la red, un grupo de amantes de este tipo de literatura decidimos dar forma a la lista que nos ocupa.Paulatinamente se fueron reuniendo alrededor de este foro muchos aficionados al género policial, que a través de sus correos van defendiendo, difundiendo o resaltando cuantas opciones ,ideas o tesis sobre el particular consideran oportuno. Autores, libros, informaciones, criticas, reseñas… etc. Son objeto de una particular atención que imprime nuevo brío a veces a un autor olvidado, una obra rescatada… o ponen en su exacto lugar otros libros sobrevalorados".




En este primer número, aparecen publicados los cuentos finalistas y el ganador del Concurso Justo Vasco 2006, además de una serie de textos de otros autores. Aunque la mayoría de uds. ya conocen mi cuento Sinfonía para un crimen, que se alzó con el primer lugar en dicho certamen, pongo hoy en sus manos el texto con unos excelentes diseños de un grupo de artistas de Santa Clara, Cuba.



Espero que la revista sea de su agrado. Los mantendré informados de próximos números.



Para descargar la revista completa: http://www.box.net/shared/0g1prjyrjy



Un link permanente estará en el blog, a la derecha, a partir de ahora, por si quieren acceder directamente.






























miércoles, 31 de diciembre de 2008

ENTRE LOS POROS Y LAS ESTRELLAS

Nada mejor para despedir el 2008 que esta agradable noticia que acabo de recibir: en enero será la presentación del libro Entre los poros y las estrellas, antología de cuentos acerca del tema de la pareja, en sus múltiples variantes, realizada por el Dr. Emmanuel Tornés, buen amigo que ha dedicado esfuerzos últimamente en la realización de este tipo de textos -como lo fue Contar es un placer. La editora Abril es la encargada de la publicación, en la que intervienen voces muy importantes de la actual narrativa cubana, como Leonardo Padura, Amir Valle, Anna Lidia Vega Serova, Rafael de Águila, Alberto Guerra, entre otros. Mi cuento "Promesa en 16 menor" es el que me representa en esta ocasión.


Y, como muestra, les dejo la portada del libro.


FELIZ 2009 A TODOS. LOS ESPERO POR ACÁ EL PRÓXIMO AÑO.

jueves, 25 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD

Una vez más, gran parte de los cubanos hemos pasado la Navidad desperdigados por el Mundo. La familia dividida ha sido el balance más irreparable de estos cincuenta años. No obstante, tenemos la esperanza en un 2009 diferente.



Los dejo con el hermoso mensaje que desde Argentina nos envía Sandra, La Negra

Queridos Amigos:
La contemplación del Niño Dios en el pesebre nos hace pensar en los niños pobres, en los que, concebidos, son rechazados o, apenas nacidos, no tienen medios para sobrevivir. Descubramos los auténticos valores de la Navidad, dejando de lado todo lo que ensombrece su genuino significado. En estos días santos, los cristianos no conmemoramos el surgir de un gran personaje, y menos aún el comienzo de una nueva estación. La Navidad recuerda un hecho fundamental: en la oscuridad de la noche de Belén se hizo una gran luz. El Creador del universo se encarnó uniéndose indisolublemente a la naturaleza humana y, sin dejar de ser realmente Dios de Dios y luz de luz, se hizo al mismo tiempo verdadero hombre. El Verbo encarnado es una Persona que se interesa por cada persona, es el Hijo de Dios vivo, que se hizo pequeño para vencer nuestra soberbia y hacernos auténticamente libres, libres para amarlo.
Que el Nino Jesus los colme de Amor y bendiciones. ¡Feliz Navidad!




sábado, 20 de diciembre de 2008

LOS CUBANOS CUARENTONES


Una reflexión de mi generación. No sé quién la escribió, al final consigno los únicos datos que tengo. Todos los cubanos que nacieron en la década del 70 sentirán como propios estos nostálgicos recuerdos. Para el resto, nuestras memorias de lo que vivimos.


Cuba, ¿la espera interminable?
Desde la infancia del cuarentón de hoy, cuando vestía su almidonado uniforme de pionero y aprendía a jurar que sería como el Che, todos lo convencieron de que el futuro sería indefectiblemente luminoso. Las estrecheces de los hogares cubanos eran compensadas con la fe en ese futuro mejor. No importaban los apagones, las movilizaciones cañeras, los zapatos plásticos, el gofio como sustento infantil, si el país era una inmensa obra en construcción donde a toda hora sonaban las concreteras y los martillos, y que se iba llenando de escuelas, hospitales y viviendas. Hechos en serie, es cierto, pero que anticipaban el supuesto bienestar del futuro.
No importó tampoco que rusos, búlgaros y checos se metieran en todo y modificaran en un periquete las más criollas tradiciones de trabajo, pues a cambio inundaban el país de petróleo y tractores, camiones y ladas, pomitos de compota y películas de guerra, chícharos y maquinaria pesada con la que se construiría la industria del futuro.
Luego, y a pesar de la “hostilidad del imperialismo”, casi todos los cuarentones de hoy fueron llevados por sus padres a aquellas famosas Vueltas a Cuba, donde podían hospedarse en los mejores hoteles del país; mientras los más afortunados daban la vuelta aún más lejos, en las “giras por los países socialistas”, donde el futuro parecía brillar en todo su esplendor.
La inocencia de los cuarentones de hoy se fue perdiendo en las becas donde se libraban sórdidas batallas nocturnas y los profesores tenían odaliscas particulares. Era el tiempo de otros sacrificios: inventar un pantalón campana con tela de saco de harina, esconderse para oír la música favorita en emisoras enemigas, sobrevivir con la asquerosa pitanza servida en bandejas de aluminio, la lucha por conservar unos centímetros más de pelo, la primera afeitada con la cuchilla Gillette que le mandaron a alguien, pegada en una postal desde el país enemigo.
Detrás de las cuchillas, un buen día vino “la comunidad”. Hubo que sonreírles a señoras teñidas de rubio, fragantes y sonrosadas, que se asombraban de lo grandes que estaban los muchachos, y regalaban productos de la maldita sociedad de consumo, donde, al parecer, nadie tenía que sacrificarse tanto para asegurarse un futuro luminoso. Pero lo mejor era no pensar en cuestiones metafísicas: llegaba el momento de escoger con qué carrera cada adolescente iba a construir el futuro. Sonaba la hora de estudiar en la universidad.
Los cuarentones de hoy se vieron, de pronto, instalados en Novosibirsk o en Vladivostok, en Bakú, Tashkent o Tbilisi, estudiando especialidades con nombres insospechados en el pequeño país caribeño: Física Nuclear, Electrónica aplicada a la computación, SAD-PT y así por el estilo.
Predominaban las carreras técnicas, pues todos querían ser ingenieros o científicos para hacer que el futuro llegara más rápido. Mientras, los cuarentones de hoy que se quedaron, invadían también frenéticamente las escuelas de ingeniería y sólo unos pocos, desafiando la oleada tecnicista, hacían unos tímidos estudios sociales.
El que no iba a ser médico o ingeniero, tenía el sagrado deber de meterse en el Destacamento Pedagógico, con vocación o sin ella. ¿No era acaso lo que necesitaba la patria? Las nuevas generaciones hervían de entusiasmo, pues con una juventud casi totalmente profesional no habría país que compitiera con éste.
Pero cuando los cuarentones de hoy terminaron sus estudios, se encontraron que no había dónde utilizarlos. La mayoría de las especialidades que habían estudiado resultaban completamente inútiles, pues en Cuba aún no se podían aplicar los novedosos conocimientos adquiridos.
Los que venían de tierras distantes regresaron con sus visiones particulares del socialismo -que extrañamente no se parecían mucho entre sí-, pero compartían un status de aristócratas técnicos muy chic. Además, regresaban cargados de símbolos del futuro socialista que hacían sonreír a los que conocían el otro “futuro” (el pasado): muebles, bibelots e incluso exóticas mujeres con axilas sin depilar.
No obstante, la riqueza soñada nunca pareció más real que cuando el cuarentón de hoy empezó a trabajar en el desatinado sistema empresarial cubano. Muy pocos lograron avanzar en su especialidad: la mayoría era necesaria para dirigir con nuevas estrategias aquellas entidades donde el socialismo había ya materializado su ineficacia económica.
La “política de cuadros” y el Partido acogieron con brazos abiertos la nueva hornada de profesionales, pues la ineficacia, obviamente, se debía a la caterva de jefes veteranos que, dormidos en los cojines de sus medallas militares, no daban pie con bola en la economía política, ni en los planes quinquenales.
Siguiendo el ejemplo de la gran Rusia, había que emprender la “rectificación de errores”. Lo que nadie podía imaginarse era el vuelco total de la historia que empezó con la perestroika. Ni lo que siguió: la caída del Muro de Berlín arrastrando al bloque del Este. Y por extensión, tampoco nadie previó la onda expansiva que haría tambalearse al país caribeño en ese abismo llamado Período Especial.
Muchos cuarentones de hoy, más o menos situados, emigraron en balsa en 1994, dejando sus Ladas y su carné del Partido; el resto se quedó vegetando y se convirtió en aquella masa famélica que se lanzaba al campo a cambiar las ropas por plátanos y los zapatos por cerdos, pues para entonces ya sus hijos ocupaban el primer puesto indiscutible en el orden de prioridades de la supervivencia.
Por primera vez, la fe del cuarentón de hoy se estremeció profundamente. Las promesas en las que siempre creyó debían reconsiderarse. Del enternecedor optimismo que lo alimentaba hasta entonces, cayó en el desconcierto, la incertidumbre y el miedo.
Para colmo, la apertura de tiendas en divisas (fuera de su alcance) lo condenaron a una competencia desgarradora con sus contemporáneos por descubrir y explotar algún medio de entrada de dólares, para lo cual sus estudios especializados no le servían de nada. Así, cientos de arquitectos, ingenieros y médicos fueron a servir cócteles y limpiar habitaciones en hoteles para turistas, que encontraron muy distintos de cuando, dichosos, daban la vuelta a Cuba con sus padres y donde ahora sus propios hijos no podían entrar.
Esa época fue más oscura por la muerte de las ilusiones que por la muerte de la economía. El cubano se acostumbró a la degradación total, aun cuando la crisis se suavizaba lentamente. Los valores éticos tradicionales fueron puestos al revés como un abrigo viejo. No es extraño, entonces, que la voluntad de la nación -salvo honrosas excepciones- se aplanara a un nivel animal, de manipulación absoluta por parte del gobierno.
Y he aquí al cuarentón de hoy, que todavía lleva dentro al pionerito de pañoleta que creía en el futuro luminoso, sin saber qué decir a sus hijos adolescentes que odian la idea de estudiar en la universidad, le piden jeans de 20 dólares y sueñan, sin excepción, con ser camareros o emigrar a Estados Unidos. Su vida es un círculo vicioso de trabajo inútil, colas interminables y malabares con el salario. No puede ni tirar una canita al aire: los romances cada día son más caros.
Se desliza hacia los cincuenta sin que ninguno de sus sueños se haga realidad. Se le ponen los dientes largos cuando se entera del éxito de sus contemporáneos que lograron instalarse “afuera”.
A veces, atormentado por el insomnio, se pregunta por qué no tuvo valor para echarse al mar en una balsa y dónde fue a parar el paquete de promesas en que le enseñaron a creer. Quisiera saber para qué sirvió tanto sacrificio, tanta juventud malgastada. Le parece mentira que ya está en el futuro, en aquel futuro que imaginaba tan distinto. Es muy duro admitir que su cuota de futuros se ha agotado…

TOMADO DE UN COMENTARIO DEL BLOG GENERACIÓN Y

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Cubano 100% para violeta dijo: Diciembre 16, 2008 , 16:36