Cada cierto tiempo me hago la misma pregunta –ya parece paranoia, porque nadie la responde- ¿por qué no sabemos cuidar en Cuba a los escritores vivos, que están haciendo inmejorable literatura y que son apreciados por el pueblo y la crítica? Mientras Lezama vivió, fue blanco de ataques de todo tipo, al punto de hacerle la vida un infierno. Otros, azotados por el llamado quinquenio gris, corrieron igual suerte y sólo pudieron levantar cabeza ante actos de contrición, reales y metafóricos, que expresaron su adhesión a causas, ideologías, posturas. Maiakovski se suicidó ante las agresiones desmedidas, absurdas y puntuales de una burocracia que desconoció el papel del poeta entre las masas y el poder de la palabra. Acusado de inentendible por el pueblo –acusación que también tuvo que soportar Lezama- no pudo aguantar más la fuerza poderosa de los dictadores de la cultura para los que el arte debe ser trinchera de la política. Y un solo atisbo de crítica convierte al artista en aliado del enemigo. ¿Acaso la crítica y el señalamiento de los errores no es la mejor forma de superarse?
Pero en el Arte –como en la vida- hay gente honesta y arribistas marcados por una envidia visceral. Los segundos encuadran perfectamente en lo que dijo Lenin: “Rasca la piel de un extremista y debajo encontrarás a un oportunista”. Oportunistas que, signados por la mediocridad de su propia obra, sólo pueden unirse a las embestidas desmedidas de otros oportunistas –no sólo literarios- lo que crea una larga secuencia de absurdos e injusticias.
No conozco a Atilio Borón pero sí sé que es un burgués acomodado que defiende a la izquierda en todas sus acepciones. Respeto, apoyo y admiro a todo aquel que, en cualquier parte del Universo, cree en causas justas, las apoya y refrenda con su vida y actitud. Este tipo de personas merecen mi total aplauso porque viven como piensan y actúan acorde a su actitud pero me revientan –literalmente- hasta volverme un Hulk fuera de control ciertos personajes que, desde su vida acomodada, se atreven a criticar a la gente que todos los días batallan por la supervivencia. Y me molestan más si ni siquiera viven lo cotidiano que atacan. Para colmos, en su vida han incursionado en la ficción narrativa y sus argumentos en contra de un escritor se basan en obsoletos preceptos caídos en desuso. Si no escribe novelas, no vive en el país que se refleja en esa literatura, no convive con los ciudadanos de a pie, no se tiene ni peregrina idea de elementos narratológicos y temáticos de la literatura actual, ¿cómo se puede atrever alguien a esgrimir ideas políticas como pretexto para atacar a un escritor? Y ese es el Sr. Borón, graduado en una universidad del imperialismo cruel, politólogo y sociólogo, autor de varios libros de ciencia social y filosofía pero ajeno a la crítica literaria. Creo que el Sr. puede ser brillante en su campo de estudio, defender al socialismo en América Latina pero la literatura escapa a su ámbito de estudio y pretender que una novela acate los cánones de la sociología o la política es convertir a la ficción en un panfleto… y eso no es literatura. Regresar al Realismo Socialista –que pudo ser eficaz en su época- es ignorar el avance de los caminos temáticos y formales de la literatura actual. ¿Acaso no debe ser la literatura reflejo de la realidad y el contexto? ¿no fue lo que hicieron Stendhal, Zola, Balzac, Dostoyevski y otros tantos autores del realismo y el naturalismo? Zapatero, a tus zapatos porque la bilis envidiosa no tocará jamás a los buenos.
Todo esto es por el ataque insidioso, vulgar, absurdo a Leonardo Padura y su literatura. Por negarle el derecho a conceder entrevistas y censurarlo. Por pretender que no cuente la realidad de las calles de La Habana, su otra cara, su profundo olor humano. No hay país perfecto y también es tarea del escritor –como lo hicieron los grandes del XIX- hablar de eso. Lo contrario se llama censura. Y si la posición de Atilio es inadmisible porque ni siquiera vive en Cuba –y seguro que no conoce los barrios que Padura radiografía en sus obras- peor es la de los colegas cubanos que sí conocen esa realidad y por intereses y mediocridades repiten como cotorras amaestradas lo que el argentino vomita.
En la técnica, la literatura de Padura es muy novedosa -sobre todo en el género negro. En el aspecto temático, Padura refleja lo que vive y padece en una realidad que es su sangre diaria. Se le pueden reprochar, quizás, muchos aspectos desde una crítica literaria fundamentada; se le pueden señalar múltiples hechos al hombre pero Padura vive, sufre, piensa, siente, una Cuba que le destroza las entrañas. Atacarlo desde una comodidad burguesa sin utilizar ni un solo elemento literario es de cobardes; minimizarlo por envidias y mediocridades es de oportunistas; no admitir que es el mejor escritor cubano de estos tiempos es repetir el mismo error de antaño e intentar censurarlo es obra de extremismos fuera de época.
Los que me conocen saben que soy lezamiana, escritora policial y que intento ser justa en mis valoraciones literarias porque jamás confundo el me gusta intimista con los valores de una obra. Y tampoco junto al hombre con su literatura. Puedo o no compartir ciertas ideas con Padura pero lo admiro porque, a pesar de todo, escribe desde Cuba, con el pulso vital de una sociedad que no es perfecta. Por eso, rompo mis lanzas por Padura.
Pitibuchi ha aparecido hoy, agosto del 2007. Y aunque nació hace tiempo, en La Habana, sólo ahora se decidió a compartir sus ideas y escritos. Aquí hablaré de Literatura, de cine, de Arte, de museos y -¿ por qué no?- de la vida.
QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.
REVISTA AEDA
sábado, 17 de mayo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
sábado, 1 de marzo de 2014
PARA LOS QUE NO HAN VISTO CONDUCTA
| CONDUCTA |
Les dejo el link de la película cubana que tiene abarrotados los cines en la
Isla y ha despertado, en cada espectador, aplausos, lágrimas, vítores,
reflexiones y una profunda compenetración temática con todos los
cubanos.
Juzguen por uds mismos esta otra Cuba.
http://vimeo.com/87616409
Juzguen por uds mismos esta otra Cuba.
http://vimeo.com/87616409
viernes, 14 de febrero de 2014
PELÍCULA CUBANA CONDUCTA
Enrique Colina
Hace muchos años que dejé de ejercer la crítica de cine, aunque en esencia, más que discurrir sobre la cinematografía en sí misma y la valoración purista de su discurso artístico, mi intención siempre fue la de acercarme al análisis de la realidad a través del cine. Aclaro entonces que esta no es una crítica de cine.
Conducta, el más reciente filme cubano del realizador Ernesto Daranas, me convida a reflexionar sobre ese soporte ético fundamental en el que la Revolución Cubana construyó su proyecto social: la honestidad del hombre y, en consecuencia, una solidaridad humana basada en la integridad de sus principios y el respeto a su dignidad.
Nadie puede negar la deformación de valores provocada por la esclerosis de un proceso estancado en una práctica burocrática, retórica y autoritaria, paradójicamente inspirada en un ideal de justicia social, pero sorda y de espaldas a las advertencias y al reclamo de cambios de una sociedad empobrecida y sumida en la evocación de los sueños heroicos. El individuo es sujeto y objeto de esa realidad, pero al discriminar su papel protagónico y activo en su transformación lo convierte meramente en su receptor pasivo. Si Descartes proponía aquello de, "pienso, luego existo", es inevitable entonces la inversión materialista de su tesis en, "existo, luego pienso"... Y materialista es sin dudas que quien vive en la mierda se comporta como la mierda. Aunque siempre, por aquello de la negación de la negación, hasta en la misma mierda -residuo orgánico que se convierte en abono-, existen los que se rebelan contra la mierda.
De forma más refinada, artística y sensible creo que Conducta refleja esta tesis. Y así como el cine cubano en distintas etapas de su desarrollo ha sabido detectar y diagnosticar los síntomas, las causas y consecuencias de este deterioro -no sin sufrir el acoso dogmático y represivo de los promotores del mismo, pero siempre en pie de lucha-, este filme se inserta en esta tradición del auténtico compromiso humanista revolucionario.
Conducta refleja el mundo marginal provocado por las carencias materiales de esa realidad social ignorada por los medios, donde buscarse la vida pasa por las formas ilegales y por aquellas que no deberían serlo, pero que una legislación arbitraria y restrictiva, basada en preceptos de un socialismo equivocado, ha impregnado de prohibiciones y tabúes la existencia ciudadana coartando la iniciativa individual. Dentro de este contexto agresivo donde la frustración incuba una violencia todavía confinada, se debate la preservación de la espiritualidad, humanidad y futuro de los protagonistas de su historia. El niño es el objeto debatido, la metáfora de un futuro incierto sólo hipotéticamente rescatable gracias a la consecuencia y al compromiso ético de una educadora dispuesta a enfrentar el acoso de una estructura marcada por el mecanicismo burocrático, hipócrita e insensible, que la misma deformación sistémica ha engendrado en todas sus expresiones institucionales. Ese personaje censor que decide lo que es correcto políticamente y se cuida bien de silenciar las disonancias que incomoden a sus superiores y pongan su confiabilidad en entredicho afectando sus mezquinos intereses. Conflicto de rescate en un entorno presente de naufragios y fracasos, aquí referido al ámbito educacional y por tanto a la proyección futura de una sociedad donde se dirime la preservación de un hombre dispuesto a decir lo que piensa, a defender sus criterios y a afrontar las consecuencias de sus actos.
Pero la película, como arte auténtico y conmovedor es la atalaya desde la que se vislumbra y constata una realidad muy difícil de cambiar, un llamado de emergencia más movilizador que todas las arengas reformistas en favor de un cambio de mentalidad, sobre todo cuando las causas de la realidad deformante permanecen intactas. A saber, estructuras verticales y rígidas que inspeccionan con rigor sus propias grietas oxidadas para supuestamente poner orden desde una cima de poder incuestionado y rígido, como el modelo militar en el que se inspiran. Rigor cuartelario que se obstina si descubre que su discurso es cuestionado o, como en el filme, si una estampita religiosa colocada por la iniciativa de una niña aparece en el mural de la escuela, metáfora del altar de culto a una prédica retórica e inmovilista.
Conducta me hace pensar en todo esto que he escrito, al igual que debo reconocer que su producción y exhibición pública es un buen síntoma de desahogo, que suma participación colectiva a la reflexión sobre nuestro presente y futuro nacional con una invitación tácita a imitar, por la producción de la película en sí misma y por el personaje de la maestra de su historia, la conducta de civismo público de la que tanto estamos necesitados. Su final queda abierto como el grito de auxilio esperanzado que el futuro le hace al presente, que todavía hoy, a pesar de los pesares, defiende su esencia humanista más auténtica con los cojones de esa maestra que no se retira ni renuncia a la lucha.
No señalo nada acerca de sus valores estéticos, que ya los críticos sabrán valorar, porque están implícitos en esa autenticidad conmovedora con que sus personajes y situaciones reflejan estas ideas. El espíritu polémico, artístico y comprometido con su realidad del cine cubano sigue vivo y se mantendrá con películas como esta.
miércoles, 12 de febrero de 2014
JULIO CORTÁZAR
"Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma" Cortázar
domingo, 9 de febrero de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
NO LLORES, BEBITA
Le pido un abrazo y es mío el Universo
Manos pequeñas que acunan anhelos
Ella me lanza su risa, murmullos y aciertos
Le pido un abrazo y ya no temo
Abre el sendero por donde cruzan los sutiles deseos
Una lágrima suya destroza mis desaciertos
No llores, bebita, que tu mamá es tiempo
Devoras mis dudas y sepultas mis miedos
Dame, mi amor, tu íntimo aliento
Quiero que seas volcán, tormenta, asidero
Apartaste mi noche y me brindaste el cielo
No calles el ruego
Húndeme en tu éxtasis
Y levanta mi vuelo
No llores, bebita, tu mamá siembra tus sueños.
PITIBUCHI, ENERO DE 2014.
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