QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

martes, 31 de agosto de 2010

SOMOS APENAS SOBREVIVIENTES



St. Thomas, la isla principal de las Islas Vírgenes, territorio de los Estados Unidos de América. En ella se ubica la principal ciudad y puerto de la isla, Charlotte Amalie, que es también la capital del archipiélago. En el censo del año 2000 la población de Saint Thomas era de 51.181 habitantes, que constituían el 47% aproximadamente de la población de la isla, cuya extensión es de 80,9 km². Se dice que Cristóbal Colón avistó la isla en 1493 en su segundo viaje al Nuevo Mundo. Los Caribes, pueblo originario del territorio, desaparecieron en las primeras décadas de contacto con los europeos a causa de las enfermedades, la deportación y el exterminio. Es probable que los piratas usaran la isla durante los 150 años que siguieron al descubrimiento de América.
No lo niego: St. Thomas es hermosa y sus playas recuerdan esas otras que dejamos atrás. No se habla español y el idioma “del enemigo” puede establecer barreras difíciles. El calor es agobiante, brutal, caribeño. Se respira paz en este rinconcito del mundo. Se percibe prosperidad, a diferencia de otras islas del Caribe
Él vive en St. Thomas. No sé su nombre. Me dijo que era de Las Tunas y que no regresaría a Cuba en las condiciones en que está el país. Su cara refleja pánico cuando imagina Cuba. Acá vive del turismo, esperando la llegada de cada Crucero para proponerles a los turistas un recorrido por la isla.
Mi compatriota se despide de mí con el brazo en alto y una sonrisa nostálgica: “Nos vemos en Cuba, cuando todo cambie” Y mi corazón se encoge porque por muy bella y exótica que sea St. Thomas no se puede comparar, ni remotamente, con Cuba. Mi compatriota sobrevive y espera tiempos mejores. Hoy es St. Thomas. Hace cinco años fue aquella chica, mesera en una trattoria en Murano.
Todos somos sobrevivientes desperdigados por el mundo.

lunes, 23 de agosto de 2010

YO TE AMO, CIUDAD

Gastón Baquero (Banes, 4 de mayo de 1914 - Madrid, 15 de mayo de 1997) fue uno de los más importantes poetas de la Generación de Orígenes. Inició su acercamiento a Lezama Lima desde Verbum (1937), siguió en Espuela de plata (1939-1941) y participó también en Clavileño (1942-1944).La publicación de Poemas, en 1942, al que le sigue el mismo año Saúl sobre su espada, lo colocan de inmediato en el grupo de poetas clave de la literatura cubana. En aquellos años su principal campo de acción es el periodismo, en el que destaca. Llega a ser jefe de redacción del influyente y conservador Diario de la Marina.
Contrario a la revolución, se ve obligado a irse del país: escoltado por tres embajadores acreditados en La Habana toma un vuelo con rumbo a Madrid. Trabajó en el Instituto de Cultura Hispánica, en la Escuela de Periodismo y en Radio Exterior de España. Al mismo tiempo, escribió ensayos y artículos literarios para varias publicaciones, principalmente para la revista Mundo Hispánico.
El exilio convierte a Baquero, que en Cuba era una figura intelectual de poderosa influencia, en un hombre gris y aislado, ignorado por sus contemporáneos españoles y borrado por el gobierno de Castro de la historia intelectual cubana. Pero es en el exilio que Baquero regresa a la poesía. Poemas escritos en España aparece en 1960 y en 1966 se publica Memorial de un testigo, uno de sus libros más aclamados. En 1984 el poeta boliviano Pedro Shimose publica en Madrid (Instituto de Cooperación Iberoamericana) sus poemas completos hasta el momento bajo el título de Magias e invenciones.
En 1988 fue candidato al Premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1992, finalista del Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía por su obra Poemas invisibles. Ese año también recibe el homenaje de la Universidad de Alcalá de Henares y es propuesto para el Premio Reina Sofía. Participa, junto a Octavio Paz y Luis Alberto de Cuenca, en las sesiones de lectura poética en el Palacio Real. En 1993 la Cátedra Poética Fray Luis de León de la Universidad Pontificia de Salamanca celebra una semana de homenaje a su obra y al año siguiente recoge en un volumen, Celebración de la existencia, las aportaciones de los participantes. En 1994, por primera vez desde 1959, se ofrece en la Universidad de La Habana una conferencia sobre su obra poética, y en 2001 se permite la publicación de una antología poética, La patria sonora de los frutos (Editorial Letras cubanas), editada por Efraín Rodríguez Santana. En mayo de 1997 el Círculo de Bellas Artes, la Residencia de Estudiantes y Radio Nacional de España convocan a un homenaje a Baquero, gesto que tal vez hubiera sido el comienzo del reconocimiento que tanto merecía. Pero ya Baquero había entrado en el hospital donde fallecería el 15 de mayo de un infarto cerebral.
En la dedicatoria de su último libro escribió: "El orgullo común por la poesía nuestra de antaño, escrita en o lejos de Cuba, se alimenta cada día al menos en mí, por la poesía que hacen hoy --¡y seguirán haciendo mañana y siempre!-- los que viven en Cuba como los que viven fuera de ella. Hay en ambas riberas jóvenes maravillosos. ¡Benditos sean! Nada puede secar el árbol de la poesía".
TESTAMENO DEL PEZ
GASTÓN BAQUERO
Yo te amo, ciudad,
aunque sólo escucho de ti el lejano rumor,
aunque soy en tu olvido una isla invisible,
porque resuenas y tiemblas y me olvidas,
yo te amo, ciudad.
Yo te amo, ciudad,
cuando la lluvia nace súbita en tu cabeza
amenazando disolverte el rostro numeroso,
cuando hasta el silente cristal en que resido
las estrellas arrojan su esperanza,
cuando sé que padeces,
cuando tu risa espectral se deshace en mis oídos,
cuando mi piel te arde en la memoria,
cuando recuerdas, niegas, resucitas, pereces,
yo te amo, ciudad.
Yo te amo, ciudad,
cuando desciendes lívida y extática
en el sepulcro breve de la noche,
cuando alzas los párpados fugaces
ante el fervor castísimo,
cuando dejas que el sol se precipite
como un río de abejas silenciosas,
como un rostro inocente de manzana,
como un niño que dice acepto y pone su mejilla.
Yo te amo, ciudad,
porque te veo lejos de la muerte,
porque la muerte pasa y tú la miras
con tus ojos de pez, con tu radiante
rostro de un pez que se presiente libre;
porque la muerte llega y tú la sientes
cómo mueve sus manos invisibles,
cómo arrebata y pide, cómo muerde
y tú la miras, la oyes sin moverte, la desdeñas,
vistes la muerte de ropajes pétreos,
la vistes de ciudad, la desfiguras
dándole el rostro múltiple que tienes,
vistiéndola de iglesia, de plaza o cementerio,
haciéndola quedarse inmóvil bajo el río,
haciéndola sentirse un puente milenario,
volviéndola de piedra, volviéndola de noche
volviéndola ciudad enamorada, y la desdeñas,
la vences, la reclinas,
como si fuese un perro disecado,
o el bastón de un difunto,
o las palabras muertas de un difunto.
Yo te amo, ciudad
porque la muerte nunca te abandona,
porque te sigue el perro de la muerte
y te dejas lamer desde los pies al rostro,
porque la muerte es quien te hace el sueño,
te inventa lo nocturno en sus entrañas,
hace callar los ruidos fingiendo que dormitas,
y tú la ves crecer en tus entrañas,
pasearse en tus jardines con sus ojos color de amapola,
con su boca amorosa, su luz de estrella en los labios,
la escuchas cómo roe y cómo lame,
cómo de pronto te arrebata un hijo,
te arrebata una flor, te destruye un jardín,
y te golpea los ojos y la miras
sacando tu sonrisa indiferente,
dejándola que sueñe con su imperio,
soñándose tu nombre y tu destino.
Pero eres tú, ciudad, color del mundo,
tú eres quien haces que la muerte exista;
la muerte está en tus manos prisionera,
es tus casas de piedra, es tus calles, tu cielo.
Yo soy un pez, un eco de la muerte,
en mi cuerpo la muerte se aproxima
hacia los seres tiernos resonando,
y ahora la siento en mí incorporada,
ante tus ojos, ante tu olvido, ciudad, estoy muriendo,
me estoy volviendo un pez de forma indestructible,
me estoy quedando a solas con mi alma,
siento cómo la muerte me mira fijamente,
cómo ha iniciado un viaje extraño por mi alma,
cómo habita mi estancia más callada,
mientras descansas, ciudad, mientras olvidas.
Yo no quiero morir, ciudad, yo soy tu sombra,
yo soy quien vela el trazo de tu sueño,
quien conduce la luz hasta tus puertas,
quien vela tu dormir, quien te despierta;
yo soy un pez, he sido niño y nube,
por tus calles, ciudad, yo fui geranio,
bajo algún cielo fui la dulce lluvia,
luego la nieve pura, limpia lana, sonrisa de mujer,
sombrero, fruta, estrépito, silencio,
la aurora, lo nocturno, lo imposible,
el fruto que madura, el brillo de una espada,
yo soy un pez, ángel he sido,
cielo, paraíso, escala, estruendo,
el salterio, la flauta, la guitarra,
la carne, el esqueleto, la esperanza,
el tambor y la tumba.
Yo te amo, ciudad,
cuando persistes,
cuando la muerte tiene que sentarse
como un gigante ebrio a contemplarte,
porque alzas sin paz en cada instante
todo lo que destruye con sus ojos,
porque si un niño muere lo eternizas,
si un ruiseñor perece tú resuenas,
y siempre estás, ciudad, ensimismada,
creándote la eterna semejanza,
desdeñando la muerte,
cortándole el aliento con tu risa,
poniéndola de espalda contra un muro,
inventándote el mar, los cielos, los sonidos,
oponiendo a la muerte tu estructura
de impalpable tejido y de esperanza.
Quisiera ser mañana entre tus calles
una sombra cualquiera, un objeto, una estrella,
navegarte la dura superficie dejando el mar,
dejarlo con su espejo de formas moribundas,
donde nada recuerda tu existencia,
y perderme hacia ti, ciudad amada,
quedándome en tus manos recogido,
eterno pez, ojos eternos,
sintiéndote pasar por mi mirada
y perderme algún día dándome en nube y llanto,
contemplando, ciudad, desde tu cielo único y humilde
tu sombra gigantesca laborando,
en sueño y en vigilia,
en otoño, en invierno,
en medio de la verde primavera,
en la extensión radiante del verano,
en la patria sonora de los frutos,
en las luces del sol, en las sombras viajeras por los muros,
laborando febril contra la muerte,
venciéndola, ciudad, renaciendo, ciudad, en cada instante,
en tus peces de oro, tus hijos, tus estrellas

viernes, 13 de agosto de 2010

DE LOS BLOGS CUBANOS

La blogósfera cubana -dentro de la Isla- ha ido tomando una fuerza impresionante en los últimos años. Al desafío de Yoani Sánchez se han sumado ahora otros blogs -Octavo Cerco, Los hijos que nadie quiso, Desde las alambradas, etc, etc- que muestran un interesante movimiento de opinión pública jamás vivido en Cuba. Y no voy a referirme a los otros, a los miles de blogs de cubanos fuera del país que, desde posiciones diferentes, escriben del dolor, la política y la nostalgia.Alguien, en un día no muy lejano, tendrá que hacer un estudio detallado y minucioso de la importancia de los blogs cubanos en estos tiempos desde el punto de vista sociológico, literario, político y cultural. Y todavía no sabemos -porque no es historia pasada, sino que la estamos escribiendo- la relevancia que podría tener todo este movimiento en los acontecimientos futuros del país.

Hoy les dejo un post de Miriam Celaya de su blog Sin Evasión. Juzguen por uds. mismos

UN TÚNEZ CARIBEÑO.
Por Miriam Celaya

No te aferres...

Por unos momentos, mientras miraba atónita a la pantalla de mi televisor, supuse que de alguna parte saldrían unos paramédicos y, camisa de fuerza mediante, sacarían definitivamente al decrépito orate de la escena, tal como ocurrió años atrás con Bourguiva en el lejano Túnez. Era el sábado 7 de agosto último, y me costaba creer que el señor F, en alocución pública y transmitida en vivo, se dirigiera al Parlamento cubano en pleno para (des)hilvanar la mayor avalancha de disparates que jamás hubiese espetado, con total desparpajo y sin que uno solo de los presentes se atreviera siquiera a carraspear. Tras medio siglo de absurda y vívida irrealidad, no acabo de perder la capacidad de sorprenderme.

Confieso que –muy a mi pesar– sentí pena; de esa que llaman “pena ajena”, la que se sufre en presencia de la magnificación del ridículo que hacen otros. Imagino también la incomodidad que sentirían los más lúcidos de aquellos espectadores (diputados, les dicen) al fingir que tomaban en serio los bochornosos desatinos brotados de un cerebro ya demasiado deteriorado. Encima, a muchos de ellos les quedó desvergüenza suficiente para aplaudir, hacer preguntas y hasta adular al orador. Fue la mayor farsa que haya visto jamás. Sin embargo, a pesar de las exageradas muestras de sumisa adhesión (o quizás precisamente por ellas), nunca me pareció F tan solitario y desvalido.

Sólo en los primeros minutos el locuaz octogenario se las ingenió para referirse a “los soviéticos” (que “están trabajando” para evitar la conflagración nuclear que se avecina) y a la “Unión Soviética” (que tiene actualmente serios problemas con los incendios forestales), con una convicción de presente como si no hubiesen transcurrido veinte largos años desde el desmerengamiento de aquel engendro socialista llamado URSS. Los desatinos del anciano se sucedían uno tras otro con absoluta impunidad. Así, F incluyó novedades científicas como que “La evolución comenzó hace aproximadamente 4 mil años…”, o que “Hace 18 mil años sólo había fuego en la Tierra…” y hasta alguna que otra sabia advertencia: “Ya sabemos que el Sol se va a acabar un día…”. Mi ansiedad crecía a medida que transcurría el tiempo y comencé a morderme las uñas, pero no aparecieron los paramédicos con una salvadora camisa de fuerza. Definitivamente, esta vez F no sólo era víctima de su proverbial arrogancia… era obvio que algunos sectores de la cúpula tenían particular interés en exponer públicamente este despojo parlante.

No pude resistir la pena y apagué mi televisor, convencida de que este país está enfermo. Desde entonces me embarga una sensación extraña que se mueve entre la vergüenza, la impotencia y el enfado. Por primera vez excuso (a medias) a F por lo que ahora está ocurriendo: él no es más que un anciano que padece de incapacidad mental para discernir críticamente entre la realidad y sus propios desvaríos. Quizás ya no tenga lucidez siquiera para pagar por sus numerosos crímenes. Pero aquella enorme sala estaba repleta de otros culpables; allí estaban el Presidente de este país y el Presidente del Parlamento, allí estaban los más de 300 diputados e invitados de ocasión, todo un hato de estafadores que siguen medrando a la sombra de los beneficios que reciben por sus cargos simbólicos o por sus méritos como participantes activos en el hundimiento de Cuba, mientras la sociedad se sumerge cada vez más en la peor de sus permanentes crisis. Ellos serán también responsables por lo que ocurra en lo adelante.

¿Qué intereses se mueven tras este lamentable teatro y qué estrategia perversa es capaz de apoyar un sainete como el orquestado el sábado 7, aun a riesgo de provocar mayor inestabilidad de la que ya vivimos? Solo ELLOS lo saben, pero sospecho que hoy tenemos más motivos de alarma que de risa. Si los bandos que se disputan el poder en Cuba se dividen entre un engañoso y tardo reformador y un enajenado druida con manías mesiánicas, estamos listos. Entretanto, la Isla se balancea sin timonel y sin mando. ¡Cuánto hubiese dado yo esa mañana de sábado porque, ya que los cubanos no contamos con un verdadero Parlamento, al menos hubiésemos tenido algunos paramédicos tan oportunos y eficientes como los de Túnez!
TOMADO DE: http://www.desdecuba.com/sin_evasion/

lunes, 9 de agosto de 2010

FELICIDADES

Después de unas increíbles vacaciones, regreso con nuevos bríos y muchas ideas.
La morada cumple dos años y quiero felicitar a este espacio virtual por su perseverancia y hacer extensivo mi júbilo a mis gentiles lectores.

Gracias por leerme.

Gracias por existir.

miércoles, 21 de julio de 2010

DEL MAESTRO

Decir que la obra de José Martí cada día me asombra más es una perogrullada sin límites: Martí me habla al oído con una claridad y contemporaneidad que me estremecen por su lucidez. Y no son sólo los textos, discursos y ensayos políticos, sino que también en su poesía sobresalen ideas con una visión que tal parecen haber sido escritos en el siglo XXI.
Hoy los invito a leer este poema, publicado en 1889, en Nueva York. La semejanza con los acontecimientos actuales sólo indican que todavía nos queda, como nación, un largo camino por andar.

A NÉSTOR PONCE DE LEÓN
A mi señor
Néstor Ponce de León:

Viene a decirme Capriles
Que alguien dijo en Broadway
Que en mi discurso exclamé:
«¡Los anexionistas viles!»

¡Bien, y con mucha razón
Me mandó usted el recado
De tenerme preparado
El espinudo bastón!

Miente como un zascandil
El que diga que me oyó,
Por no pensar como yo
Llamar a un cubano «vil».

Viles se puede llamar
A los que a lucir el sol
Del Diez, con el español
Fueron, temblando, a formar.

Los que al hombro los fusiles,
Negra el alma y blanco el traje,
Ayudaron al ultraje
De su patria—ésos son viles.

Vil viene bien, y no menos,
Al que por la paga vil,
Mata el ánimo viril
Entre los cubanos buenos.

Pero al que duda—¡yo no!
¡Yo no dudo!—que su tierra
Puede después de la guerra
Vivir con paz y con pro;

Al que comparte la fe—
La fe que yo no comparto—
En el cariño del parto,
Que pudo ser y no fue;

Al que piensa—¡yo no pienso
Así!—que, en tanto desdén,
Es dable un inmenso bien
Sin un sacrificio inmenso;

Al que, por odio a la guerra,
Prefiera—¡yo no prefiero!—
El comerciante extranjero
A la virtud de su tierra;

Ése, ¡quién sabe si arguya
En vano! ¡si en la mar fia!
Pero si su tierra es mía,
También es mi tierra suya.

Y puede, de igual derecho,
En brazos de otro soñarla,
Como sueño en conquistarla
Mano a mano y pecho a pecho.

¡Qué dijera yo de aquel
De opinión diversa, si
Me llamara vil a mí
Por no opinar como él!

Quiero a Cuba amante y una;
quiero juntar y vencer
¿Y empiezo por ofender
Al que ha nacido en mi cuna?

No hiero al mismo español,
de quien la sangre heredé.
¿Y fratricida, heriré
A mi hermano en pena y sol?

A mis hermanos en pena
No los he de llamar viles,
Los viles son los reptiles
Que viven de fama ajena.

Todo esto es muy simple, todo
Es que nos daban por muertos
El Diez, y al vernos despiertos
Cierran el paso con lodo.

¡Pero quisiera ver yo
Frente a frente al zascandil
Que dice que llamo vil
A mi hermano y que me oyó!

Donde no nos puedan ver
Diré a mi hermano sincero:
«¡Quieres en lecho extranjero
A ti patria, a tu mujer?»

Pero enfrente del tirano
Y del extranjero enfrente.
Al que lo injurie: «¡Detente!»
Le he de gritar: «¡Es mi hermano!»

En la patria de mi amor
Quisiera yo ver nacer
El pueblo que puede ser,
Sin odios y sin color.

Quisiera, en el juego franco
Del pensamiento sin tasa,
Ver fabricando la casa
Rico y pobre, negro y blanco.

Y cuando todas las manos
Son pocas para el afán,
¡Oh patria, las usarán
En herirse los hermanos!

Algo en el alma decide,
En su cólera indignada,
Que es más vil que el que degrada
A un pueblo, el que lo divide.

¿Quién, con injurias, convence?
¿Quién, con epítetos, labra?
Vence el amor. La palabra
Sólo cuando justa, vence.

Si es uno el honor, los modos
Varios se habrán de juntar:
¡Con todos se ha de fundar,
Para el bienestar de todos!

lunes, 12 de julio de 2010

EL CATECISMO DE MAFALDA.


Un texto muy interesante, publicado en el Diario La Nación. Pensemos, analicemos... están ocurriendo acontecimientos extraños en la política mundial.



EL CATECISMO DE MAFALDA.

POR: Pilar Rahola

Formó parte de nuestra educación sentimental. Respiraba nuestra misma perplejidad, formulaba las mismas inquietas preguntas, alentaba utopías parejas y, en su paisaje cotidiano, las mismas Susanitas y Manolos pintaban las emociones y los días. Mafalda fue la sutil compañía, la conciencia cercana, y todo lo que representó sigue con nosotros para siempre. De hecho, transgeneracional como todo grande, Quino ha conseguido que Mafalda sea amiga de nuestros hijos, hermana mayor de los Guilles que se pasean por los rincones de nuestra felicidad. El título, pues, de este artículo, es lo que parece, un sentido y agradecido homenaje. Sensible, comprometida y, a pesar de todo, deliciosamente niña, Mafalda siempre será de una sola pieza.
¿Son de una sola pieza los Mafaldos que pululan por las esquinas del pensamiento, por los despachos de algunas cancillerías, por las cátedras impolutas de múltiples universidades, por las calles de la pancarta y el grito? Toda esa progresía, heredera de las utopías de izquierdas que intentaron cambiar el mundo, ¿mantiene intactos los criterios morales que las movilizaron? Y más aún, ¿mantiene el compromiso con la libertad?
Las banderas que blanden son las de siempre, la propia de la libertad, la solidaridad, la justicia social, la lucha contra la marginación, y así hasta completar la lista del catecismo del buen pastor de izquierdas. Poco o nada tengo que decir contra esas banderas que, sin paliativos, son las mías. Pero mucho hay que decir sobre algunos de los que se han apropiado de ellas, y, desde la atalaya de su soberbia ideológica, nos castigan con su verbo airado. Ya hablé, en otra ocasión, de los D Elía y Bonafini, eficaces lacayos del pensamiento reaccionario de izquierdas. Pero más allá de los peones que se mueven por el tablero, con más ruido que inteligencia, existe una sólida corriente de izquierdas que, a pesar del efectismo de su retórica, está traicionando seriamente la ley de leyes, la Carta de Derechos Humanos.
No es nueva esa traición, y ahí están las víctimas de las dictaduras de izquierdas clamando su lugar en el sol del recuerdo, sospechosas por el hecho de haber muerto bajo balas amigas, esos bellos dictadores que leían a Lenin y mataban como Goebbels. Y que algunos aún cabalgan, cual patéticos jinetes con zapatillas, por las islas de nuestras revoluciones adolescentes.
Hoy, como ayer, existen víctimas que no conmueven, dictaduras que no movilizan, terrorismos que no indignan, esclavitudes que no arañan las paredes de la conciencia, y todo ello pasa mientras tomamos las calles para gritar contra la injusticia.
Diversas son las traiciones morales que la izquierda está perpetrando, en nombre de los mismos principios que dice defender. Con un añadido fundamental: más allá de los gobiernos que cada cual elige, los ciudadanos otorgan un plus de prestigio a los intelectuales y a los movimientos de izquierdas, hasta el punto de que un pensador de derechas sólo puede equivocarse una vez, antes de hundirse. La izquierda puede perpetrar una vida de errores, y mantiene intacto el prestigio.
¿Sirve el ejemplo de Saramago? Defendió a Stalin como libertador, estuvo a favor del Muro de Berlín, considera a Chávez y a Castro como referentes legítimos e, incluso, entró en las listas del PC portugués, el más jurásico de los partidos comunistas del mundo, si obviamos la excepción de Corea del Norte, que detenta el honor de ser el mayor dinosaurio. Sin embargo, Saramago vocifera contra los yankees, clama contra la maldad judía, disculpa al terrorismo islamista, repite los tópicos sudados de la corrección política, y las universidades del mundo babean de complacencia, lo elevan a los altares y lo consideran un ejemplo de intelectual comprometido. ¡Qué importa que haya defendido a alguno de los asesinos más importantes de la historia reciente! ¡Qué importa la quiebra moral que ello significa! Cumple felizmente con el primer mandamiento del catecismo progresista, y eso lo convierte en ícono de la izquierda reaccionaria: "Odiarás a USA sobre todas las cosas, y a Israel como si fuera lo mismo". Si tuviera que definir este progresismo de doble moral, lo haría usando su propio concepto de solidaridad: un concepto bizco, que llora por un ojo a las víctimas que le gustan, y por el otro disculpa a los asesinos que no le disgustan.
Por supuesto, estoy a favor del pensamiento crítico con el accionar norteamericano, y practico esa convicción tanto respecto de su política en la región como en el caso de Irak. Pero el pensamiento crítico es un compromiso integral, que no permite extrañas ambigüedades. El problema de los Mafaldos no es contra quién luchan, sino contra quién no luchan ni levantan banderas. Subidos al orgasmo permanente de la caza al yankee malvado y al perverso israelí, se les escapan vivos todos los dictadores del planeta. Es decir, les preocupan más los errores de los demócratas que las locuras de los tiranos.
Hablé de traición moral. Permítanme. Traición a las mujeres que viven bajo las tiranías islámicas, sin ningún derecho, abandonadas a su suerte, culpables de no ser esclavizadas por alguna democracia occidental. Su dolor no preocupa a ningún vocero de la izquierda auténtica. No está en el catecismo del buen progre luchar por las víctimas del islam. Traición a la libertad, minimizado el terrorismo nihilista, perdonados los suicidas "jihadistas", reconvertidos en milicianos los fanáticos enloquecidos que matan a decenas de personas en los autobuses de Jerusalén o en los mercados de Bagdad. ¿Se han fijado que si matan americanos o judíos, son resistentes, pero si matan españoles o ingleses, son terroristas? Los mismos. Su mismo totalitarismo nihilista. La misma financiación. La misma tecnología vía satélite, conectada a la Edad Media. Pero distinto rasero.
Traición a la tolerancia, con ese coqueteo desacomplejado con el nuevo antisemitismo que corroe al mundo. Traición a la inteligencia, convertida la ideología en una religión, y las ideas en dogmas de fe. Y, finalmente, traición a la solidaridad, cuya bandera manchan de tanto usarla como munición demagógica. El mundo, sin duda, no vive un tiempo de luz. Pero la izquierda tendrá que preguntarse qué culpa tiene en esa oscuridad. Tanto por las palabras que dice como por los silencios que otorga. ¿No será que los Mafaldos han traicionado a Mafalda?

Diario La Nación. Argentina.
08/05/2007

miércoles, 23 de junio de 2010

CUBA: ¿POTENCIA MÉDICA MUNDIAL?

Durante un buen tiempo, mucho, pero muchísimo tiempo, crecimos con el eslogan de que Cuba era una potencia médica mundial. Nunca supe si era verdad u otra consigna politizada del gobierno. Teníamos educación, salud y deportes gratuitos. Nos decían que eso no lo había en ninguna parte del mundo. Ningún país de América Latina vacunaba a sus niños de manera gratuita. Y como no podíamos comparar, lo creímos todo. Ahora, después de 13 años en México y de haber viajado por otros países, me doy cuenta que nos engañaron miserablemente, en esto y otros miles de problemas. Para ensalzar el Socialismo cubano, mintieron descaradamente del resto del mundo. Desgraciadamente, muchos siguen creyendo en la utopía cubana que se armó a partir de falsedades. Siguen soñando con un país que no existe.

Les dejo hoy un post del blog Octavo Cerco y un video. No agrego nada más: uds. juzgarán por sí mismos.

EN EL HOSPITAL
POR CLAUDIA CADELO.

Marta está cansada de los hospitales. Tiene -como la mayoría de sus coterráneos- mala suerte con la salud pública. Uno de los pilares de la revolución en la que nació no deja de parecerle un edificio carcomido en estática milagrosa, un pilar de la destrucción.

Hace algunas semanas estuvo cuidando a un familiar en el Calixto García. Entre otras vicisitudes, los sueros que necesitaba su paciente fueron comprados en el mercado negro, la mayoría de las medicinas “resueltas” y el tratamiento supervisado por los propios familiares. A fuerza de averiguar aprendieron a recordarle a la enfermera la hora exacta de las curas, el nombre de cada pastilla y el tratamiento –llevado a cabo por ellos mismos- para evitar escaras.

Como rara vez había agua, trajeron cubos; como no había cómo calentarla para la hora del baño, compraron un calentador; como había demasiado calor en el cuarto, pidieron un ventilador prestado. Lo llevaron todo: el jabón, las sábanas, la comida, el sillón del acompañante, la crema, el alcohol, las vitaminas y el algodón.
El único problema que quedó sin resolver fue el asunto de la tupición del baño; pero que el inodoro tuviera siempre un agua verde-roja apestosa y que el sifón del lavamanos se botara irremediablemente, podían ser considerados menores teniendo en cuenta la capa de churre de todo el local, la destrucción de las ventanas y los cables flotantes del falso techo.

Marta me cuenta que terminó su estancia agotada: lo único que le pide al cielo es morir de un infarto en su propia casa, sin tener que disfrutar de las comodidades de la salud pública cubana.

EN EL HOSPITAL HIJAS DE GALICIA: http://www.youtube.com/watch?v=dNhgym2bMtA

OTRA SALA DE OTRO HOSPITAL EN EL VIDEO: