QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

viernes, 26 de febrero de 2010

ENTRE EL EROTISMO, LEZAMA Y EL CUENTO NEGRO: CRÓNICA DE UNA FERIA



Les cuento todo lo que sucedió en la Feria. La lectura del domingo fue algo sorpresiva para mí, por la cantidad de público. No pensé que Lezama levantara tanto interés. Al ver el auditorio tres abarrotado, con gente de pie y todo, me sentí muy bien porque, una vez más, la palabra del Maestro llegaba a todos.

El jueves tuve la inmensa dicha de compartir mesa con Odette y Nadir. Pensaba leer sólo un cuento pero el tiempo dio para dos. Abrí con "¿Serás bobo, Arnaldo?" y escuchaba las risas del público. Luego, por primera vez ante un auditorio mexicano, leí "Hay un bebé que llora". Se sentía la angustia en el lugar, un silencio sepulcral y caras medio llorosas ante la galopante historia. Al final, un aplauso cerrrado, cargado de hondas emociones, me conmovió. Ha sido una experiencia única poder compartir esta historia, mención en Semana Negra de Gijón. -que ya publiqué en este blog y en el número dos de Aeda.

En fin: que todo quedó de maravillas y espero regresar el próximo año. Mi agradecimiento a Odette Alonso por la invitación.

Y para que no haya más reclamos, los dejo con "¿Serás bobo, Arnaldo?", Primera Mención en el concurso de cuentos eróticos de Camagüey 1998.

¿ Serás bobo, Arnaldo ?

De buen humor: a Senel Paz.
Y a David, por el impulso.


“ Las teorías de Arnaldo”

Cuando conocí a Arnaldo me pareció un poco paranoico por el asunto de la virginidad de las mujeres. “No me interesa si eres virgen o no- me dijo, con una cara de post-masturbador que me conmovió- No me ha interesado nunca”. “¿ Qué buscas, entonces?- le dije- ¿ A la que vuela ?”. Creo que no me entendió, Arnaldo no era muy ducho en cine- ni en nada intelectual. Comenzó a explicarme su teoría. “Cuando la muchacha es virgen el asunto es delicado, ¿ entiendes ? Uno no goza mucho ni ése es el objetivo”. Lo interrumpí, un tanto cortante quizás, pero me crecían los deseos de molestarlo. Quería derrumbar aquel muro de machismo afro-cubano que emergía por todos sus poros.”¿Y cuando el muchacho es virgen? ¿No será ése tu caso?”.” Que pasa, mima, yo soy un hombre cujeao “ me dijo y vi en su pose, en sus gestos, lo que pensó y se calló por ser la primera vez que tocábamos el tema “ Y la tengo bien grande, para que lo sepas “. Lo cierto era que Arnaldo y yo llevábamos como un mes saliendo juntos y me hacía la sueca ante sus: “Tú eres la única que me gusta “ “ Contigo no tengo necesidad de pensar en otra “ “ ¿ Le darías a tu papito todo lo que él te pida ?”. Nunca me preguntó si había estado o no con otros hombres y, por lo tanto, no me sentía obligada a explicarle nada. No soy una buscadora de sensaciones, ni cazo hombres, pero estaba atravesando una situación difícil emocionalmente y, bueno, ¿por qué negarlo ? el mulatón me divertía, la pasaba bien a su lado y... me gustaba. A sus teorías le podía hacer caso o no, los hombres- ¡y las mujeres!- se prueban en la cama. Por eso, cuando lo oí un día hablando con su sobrino, no me escandalicé en lo absoluto. “¿ Entiendes, chama ? Entras con todas tus fuerzas y entre más sangre, mejor. Que sienta todo tu tamaño, o, al menos, buena parte de él ; y si llora y te clava las uñas en la espalda no te asustes ni te molestes. Guapo ahí, como todo un macho. Oye los consejos de tu tío. Quiere decir que has hecho un trabajo perfecto “.Aquello me pareció tan cómico y tan absurdas las serias caras de los “machos” que decidí bajar la guardia y permitir que Arnaldo actuara.

“Arnaldo y yo vamos al cine”.

Por primera vez desde que nos conocimos, Arnaldo y yo fuimos al cine. Hasta ese momento, sólo habíamos ido a fiestas, a casa de amigos o a comer. Pero yo ya había tomado una determinación... y la iba a poner en práctica.

Los cines. Lugares ideales para calentarse, tocar, apretar, chupar. Escogí una película perfecta, El espejo. Arnaldo no iba a aguantar ni diez minutos y, para no aburrirse, querría hacer algo. Lo planifiqué todo: Cinemateca, frío insoportable, sala vacía, asientos arriba. Manos al asunto.

Como a los siete minutos de haber empezado la película, Arnaldo lanzó un suspiro y me susurró: “Oye, mamita, ¿ tú entiendes esto ? ¿Estás loca ? ¡No me dijiste que era un filme chino!” “Chino no- le riposté- es ruso”. “¡ Será ruso, pero para mi está en chino! “. Para tranquilizarlo, puse mi mano en su rodilla y me apreté contra él. Al ratico, comenzó a besarme las orejas, el cuello, los labios. “¡El tipo se está calentando! “- me dije y empecé a subir mi mano poco a poco. Ya estaba muy cerca de la cosa cuando me la quitó del camino que llevaba ¡Vaya ! ¿Qué pasaba? ¿No quería que supiera el verdadero tamaño del mandao ? ¿No se le paraba ? “Déjame tocártela- balbuceé en su oído- sino, no me caliento” “Tranquila, déjame a mi las iniciativas. Tu papel es responder, no atacar”. Me acarició los senos, primero con suavidad, después con un hambre como si no hubiera comido en tres días. Todo me dio vueltas y quise gritar pero lo único que hice fue moverme en el asiento. ¡Qué bulla empezó a hacer la condenada butaca ! Para colmo, el espacio no me dejaba mover las piernas. Intenté meter su mano debajo de mi vestido, pero nada: el tipo había establecido una frontera mágica de mi cintura para abajo. Quise cogerle el bicho y volvió a esquivarme. “Dámelo, lo quiero en mi boca- le dije temblando. Me soltó y recobró su compostura. ¡Ah, ¿ qué es esto ? ¿Será maricón ? Sí, a lo mejor se hace el macho y nada en las dos aguas. ¿Será impotente, y le dará pena? En ese momento, recordé la historia del hombre que sólo se le paraba si la mujer le metía un pedazo de vela por el culo : le metía la vela, se le paraba; le sacaba la vela, se le caía. ¡En ese trajín toda la noche! ¡Y nada más que con velas! ¿Sería ése su caso ? Tanteé en la cartera: un peine, un pañuelo, un creyón de labios, el espejo, algún dinero, las llaves. ¿Con el creyón, que es gordito? Pero si no se ha dejado tocar la cuestión, ¿cómo le toco el fondillo? Deslicé mi mano por su asiento y con trabajo la puse bajo su nalga. “Oye, oye, quita eso de ahí” y de un tirón, sacó mi mano. Desesperada, no sabía qué hacer. ¡Necesitaba saber el tamaño del dichoso aparato, ver mi material, la calidad de la carne ! Salté al piso y le mordí la picha. Dio un brinco, el asiento se derrumbó, la película se cortó y no sé a qué imbécil se le ocurrió encender la luz.



“¡ Oh, Cristo !”

“Hoy soy todo tuyo, nena. Para lo que quieras”- me dijo Arnaldo aquella tarde apenas me recogió en su casa. “¿ Para cualquier cosa que yo quiera ? “ .“ Sí”. Pensé rápido y con una enamorada sonrisa le respondí: “Quiero ir contigo al otro lado de la bahía... a hacer una visita especial”.
Apenas nos bajamos de la lancha, me pareció extraña su forma. Tenía un cierto aire de o-be-dé-ce-la, como si alguien le hubiera sugerido esa actitud. ¿O sería parte de sus tesis? Bueno, ese era su asunto: no me iba a ablandar con esa carita de niño-bueno-mami-hoy-me-comí-toda-mi-papa. Con ese halo de ingenuidad, más bien me calentaba y me daban deseos de devorarlo a chupadas limpias. Pero, ¡atención! ¡Con calma !
Tomamos a la izquierda, hacia los fosos de La Cabaña. A mitad de camino me detuve y le enseñé el Cristo que se levantaba justo delante de nosotros con sus amplios brazos bendiciéndonos. “Vamos a subir por aquí. Es difícil pero hoy quiero soledad”. No dijo nada, me tendió la mano y con un poco de trabajo escalamos la pendiente. Me detuve, con el aliento alterado, miré, calculé la distancia y saqué un amplio nylon. “Ven, vamos a sentarnos”. Se colocó a mi lado mientras las sombras nos envolvían. “¿No habrá mosquitos? “ ¡Al fin había roto su mutismo ! “No lo creo, hay bastante aire” “ ¿ Y a éste no le molestará lo que vamos a hacer ?”- y me señaló con el dedo la escultura. Reí con fuerza y mientras decía que no con la cabeza, miré hacia arriba. ¡Qué extraño ! ¡Cristo estaba inclinado, como escuchándonos ! “Arnaldo- le susurré-¿ no lo ves muy echado para delante ?” “Tonta, es tu posición “ y mientras decía esto, metía su mano por debajo de mi saya. Me abracé a él y cerré los ojos. De pronto, su cabeza comenzó a bucear entre mis piernas y lo oí rugir: “¡Ay, Dios mio !” “¡Qué grande es, Dios !”. Comencé a gemir muy quedo y a realizar ligeros y sutiles movimientos de cadera. Arnaldo me lanzó contra la tierra y abrí los ojos un poco asustada. ¡ Cristo se había tapado la cara con ambas manos! “Arnaldo, Arnaldo...-dije entrecortadamente pero lo que tenía arriba de mi era un monstruo bestializado- oye, oye, calma, mira...” ¡ Nada ! Me había arrancado la blusa, el bloomer y con la mano derecha se cogía la cuestión para atacar. “Espera, pipo, yo la quiero”- y, rauda, me incorporé y me la metí en la boca antes que pudiera oponerse-por lo menos, así el otro quedaba a mi espalda y no lo veía. Arnaldo gritó: “¡Raspadura, raspadura!” ¿Y ahora qué rayos quería? ¿Tendría hipoglicemia céfalo-pélvica? ¿De dónde coño sacaba ahora azúcar ? ¡ Oh, Dios, qué raro es este tipo! Me esmeré con labios, lengua, dientes... ¡aquello no crecía ! “¡La raspadura, la raspadura!”- seguía Arnaldo con su cantaleta. Se dejó caer hacia atrás y me arrastró con él. Instintivamente, me agarré de algo duro, flexible, enorme, encima de mí. “¡ Qué rama más sensual ! “- pensé y me monté sobre Arnaldo. “¡Así, así, cómete la raspadura!”- gritó y su bichito se irguió apenas unos centímetros. ¡ Ésta es la mía !. Me coloqué en posición pero no quise soltar mi asidero natural. “Me la meteré en la boca- pensé- así atenuaré mis gritos “. La oscuridad era ya completa, ni a la escultura podía ver. Un movimiento a la derecha- un besito a la rama- un movimiento a la izquierda- un lengüetazo a la rama- hacia arriba- una mordida a la rama- abajo con todas mis fuerzas- una larga y profunda chupada a la rama. Arnaldo se debatía debajo de mí pero ni siquiera me hacía cosquillas. De repente, un dedo poderoso entró por mi culo. “¡Me gusta eso, me gusta eso, pipo !”- le grité. ¡ La fiesta se estaba poniendo buena! Me empecé a mover con más brío, Arnaldo a bramar con mayor fuerza y el dedo a hacerme sentir las delicias infernales contra natura. Nada, que si el tipo no era bueno con la picha... tenía dedos sagrados. Un alarido prolongado de Arnaldo y un mareo que casi me hizo perder la conciencia me lanzó, temblorosa y exhausta, encima de él. Mi rama se escapó de la boca y un líquido espeso y abundante inundó mi rostro. Arnaldo me susurró: “¿Te gustó ?”. Miré hacia arriba, asustada. ¿ Qué le iba a responder? Cristo había recuperado su posición inmortal y en su satisfecho rostro se reflejaba resuelta su tentación. “Sin duda, ha sido el más celestial de mis orgasmos “- le dije y pensé, burlona: “¿Serás bobo, Arnaldo ?”.

martes, 16 de febrero de 2010

FERIA DEL PALACIO DE MINERÍA

Hoy les traigo dos noticias-invitación para que me acompañen en la Feria del Palacio de Minería. Gracias a Odette Alonso, que tuvo la gentileza de invitarme a una lectura y de ponerme en contacto con los organizadores, podré hablar de Lezama en su centenario -será una plática informal e informativa- y leerles un cuento... que todavía no sé cuál será, lo dejo en la incógnita.

Los espero por allá, entonces.

Domingo 21 de febrero de 16:00 a 16:45 hrs. Conferencia. José Lezama Lima y la Cubanidad, por Yamilet García. AUDITORIO TRES.

Jueves 25 de febrero de 16:00 a 16:45 hrs. Lectura. Lectura de narradoras latinoamericanas, con Carola Brantome (Nicaragua), Nadir Chacín (Venezuela), Yamilet García (Cuba-México) y Odette Alonso (Cuba-México). AUDITORIO CUATRO.

Y UNA NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: Mi novela Del otro lado, mi vida, estará en el stand de la Editorial Veracruzana en la Feria. Para todos los que no han podido adquirirla.

jueves, 4 de febrero de 2010

REVISTAS EN LA RED: .38

La Era Cibernética nos cobija, emborracha, exige y diluye en un mundo cada vez más lunático. Con sólo un click, nos ponemos en contacto con el Universo en instantes y las barreras desaparecen de manera rápida. No todo es bueno en este caos. Comentaba el otro día que el género epistolar, al que tantos enamorados han acudido a largo de los siglos, está en vías de extinción –si no es que lo enterramos ya. Si los ardientes enamorados que se pasan correos electrónicos y chatean o “twitean” constantemente sus TQM no se dedican a guardar sus mensajes –escuálidos en palabras barrocas y envolventes- no sabremos mucho de cómo se enamoraba en estas fechas. Werther ya no tendrá un diario pletórico de locuras. Y los Epistolarios pasarán al olvido.

Pero, ¿es todo tan malo? Entre derechos de autor que se extravían entre páginas y páginas de bibliotecas virtuales; blogs plagados de faltas de ortografía, lenguaje soez e imágenes que debieran ser prohibidas, el mundo de las publicaciones periódicas ha alcanzado un despegue insospechado: con un mínimo de dinero y un grupo de colaboradores entusiastas –que incluye, por supuesto, un diseñador- las revistas se han diseminado como olas por la blogósfera. No todas, por supuesto, tienen calidad pero el hecho cierto es que las revistas –como la vida misma- han pasado a ser patrimonio de todos porque –una vez más- con un click se puede leer una publicación de cualquier tema, realizada en algún lugar del mundo –cercano o lejano- y alojado en una página web. Pero no les voy a hablar de Aeda, no se asusten, sino de una revista española que rinde tributo al género negrocriminal o negropolicial: la Revista 38.

Según me cuenta Ricardo Bosque, director del proyecto, el primer número salió en junio de 2008 y hasta la fecha van siete trimestrales, más un especial dedicado a Connelly. Y todo comenzó por un intento de resumir los cinco primeros años del blog La Balacera. Pero había artículos muy largos y cuentos, así que lo mejor era lanzarse a un proyecto más ambicioso.

Fue así como surgió .38, una revista digital dedicada al género de los asesinatos y robos. Recuerden –como bien dice en la Introducción de la Revista- que “38, [ es ] el calibre recomendado por nueve de cada diez pistoleros a la hora de organizar una buena balacera”. En la Revista se funden todos los géneros relacionados al tema, tal y como se expresa en su número siete:” no faltan las novedades editoriales, el cine -atención al artículo que firma Juan Ramón Biedma-, la música -más audiovisual que nunca-, las perlas ensangrentadas, los auténticos matarratos de la casa y un estupendo artículo de Francisco J. Ortiz sobre un par de cómics negros para cerrar la revista”. Estas palabras son un muy buen ejemplo de lo que se puede encontrar allí.

Como sé que muchos de uds, mis queridos lectores, se están acercando al género y tienen mucha curiosidad por saber acerca de él, los invito a que visiten esta revista… y después me dirán.

Ya saben que en mi tienen a una apasionada del género.

http://www.punto38.es/index.html

(Éste es el primer post de una serie que les iré presentando de Revistas en la red).

domingo, 24 de enero de 2010

NÚMERO TRES DE LA REVISTA AEDA

Los invito a todos muy cordialmente a visitar el número tres de la Revista Aeda, que acabamos de subir. Esta entrega rinde tributo al Romanticismo en su más amplia acepción artística, con textos diversos y polémicos en torno al tema.

Espero nos dejen sus impresiones en aeda.opiniones@gmail.com

Y en nuestra página de inicio, http://www.revistaaeda.com/index2.htm pueden acceder a todos los números que hemos elaborado hasta el momento.

Contamos con uds. Gracias por leernos.

sábado, 16 de enero de 2010

LA MEJOR NOVELA DEL 2009


No voy a hacerles una narración larga y abrumadora de los libros que leí y me impactaron en todo el 2009. Debo admitir que no siempre me gusta un libro a partir de un exhaustivo análisis literario de sus valores estilísticos y formales. En lo absoluto. Hay libros que recuerdo con mucha complacencia porque tocaron las fibras más íntimas de mi ser y no precisamente por sus aportes a este vasto universo de la Literatura.
Primero pensé en elaborar una lista de diez libros pero desistí. Les voy a hablar del mejor libro que leí en el 2009, ése que me dejó sin palabras, sin aliento y sin conciencia. El que marcó mis pasos en Buenos Aires y me abrió las puertas al conocimiento de una importante faceta de la vida en Argentina que desconocía: Santa Evita, de Tomás Eloy Martínez. La historia alucinante del cadáver de Eva Perón es un tema increíble y poco conocido entre la gente. Esta novela logra conjugar un manejo de la forma escritural que conjuga la narración, el cine, las cartas y un depurado lenguaje con las “aventuras” de un cadáver y sus maldiciones ocultas. Basado en hechos reales, Tomás Eloy logra conjugar la ficción con la historia para otorgarle vida y pasión a una novela sencillamente arrolladora. Cadáver transformado en muñeca por la inocencia de una niña. Cuerpo maldito amado y deseado. Réplicas de la momia diseminadas por el mundo, capaces de confundir la verdadera y las falsas. Hombres marcados para siempre por una especie de abominación erótica. Adoradores y detractores de una figura que en vida levantó pasiones y en la muerte arrastró maldiciones. Leyenda de un tiempo pasado y señalamiento al futuro.
Y de otras dos que me impactaron les hablaré: Nuestros años verde olivos, de Roberto Ampuero y El vuelo de la reina, también de Tomás Eloy. El primero, porque es un cuadro desgarrador de la realidad cubana y el fin de las ilusiones de un convencido revolucionario chileno que, progresivamente, vive la Cuba de los de “a pie” y no la Cuba de los libros, noticias , turistas y consignas. Un hombre que aprende, en la rudeza de la calle, lejos de los panfletos, lo que significa el totalitarismo en su máxima expresión. Altamente recomendable para los utópicos que asumen el derecho de defender lo que, realmente, no han vivido ni conocen.
El segundo, una historia de amor y muerte donde el rejuego con los bloques narrativos conducen al lector a un suspense lunático y a un final inesperado. Para los que piensan que las historias de amor ya no funcionan, El vuelo de la reina es un ejemplo clarísimo de que no hay temas gastados siempre y cuando se sepan tratar. Novela magistral de rencores y venganzas que van más allá del despecho para convertirse en obsesiones.

¿Y tú? ¿Cuál es tu novela del 2009?

miércoles, 6 de enero de 2010

BÁSICO, NO BÁSICO Y OBLIGATORIO


En mi infancia, apenas supe de los Reyes Magos, esos esotéricos seres ligados a la Iglesia y de los cuales no se podía hablar. Me acuerdo que Hortensia y el Gordo, mis vecinos que se convirtieron por derecho propio en abuelos complacientes, católicos muy devotos ellos, nos llevaban a la iglesia a ver el Nacimiento y nos hablaban, a mi hermano y a mí, de toda la historia ligada al 6 de enero. Para nosotros aquello era un lindo cuento que, por supuesto, estaba prohibido repetir en la escuela o comentar con amiguitos. Sencillamente, en la Cuba de mi infancia no existía el Día de Reyes, no esperábamos a los camellos y nadie alimentaba nuestros sueños infantiles a la espera de los juguetes que pedíamos en ninguna carta. Eso sí:en julio era el Día del Niño. Y el Gobierno, tan generoso como siempre, otorgaba la posibilidad, a cada infante, de adquirir tres juguetes: el básico, el no básico y el obligatorio. La escala respondía a la importancia y precio de los juguetes: en el básico se agrupaban los más importantes, las soñadas bicicletas, las casas de muñecas o aquellos preciosos juegos de té que venían en una maleta. Los dos primeros fueron mis pesadillas de niña, porque siempre los quise y nunca los alcancé. El último lo logré ya como a los 10 años, en una mañana agónica en la ferretería que estaba en la esquina de Galiano y Neptuno, frente a la cafetería América. Es algo que jamás olvidaré: allí estaba mi soñado juego de té, en la vidriera y me coloqué a su lado, vigilante, esperando que nadie se lo llevara; creyendo, en mi inocencia, que mientras yo estuviera mirándolo sería mio… hasta que, por obra y gracia del azar, lo pude comprar.

El no básico era de menos categoría: una muñeca, quizás, o los soldaditos de mi hermano. Y el obligatorio representaba ya el abismo: una pelota o un paquete de bolas –canicas. Y esos eran los únicos juguetes en todo el año.

Para hacer más kafkiano el asunto del igualitarismo sin fronteras, la venta se dividía en seis días, en los que todas las tiendas del país se volcaban a “la tarea sagrada” de hacer feliz a los niños cubanos con sus tres juguetes por la libreta. El día que le tocaba a cada familia se escogía por un sorteo en el CDR: un gran bombo del que se sacaban papelitos con la fecha y la hora que te tocaba comprar. Si eras un afortunado del primer día por la mañana en una gran tienda –Ultra, por ejemplo- y alcanzabas entre los diez primeros números, la bicicleta –que no era barata- era tuya, porque los padres harían lo imposible por conseguir el dinero. Pero a medida que pasaba el tiempo, los juguetes se acababan –no se reponía ninguno, cuando se agotaba, fin de las ilusiones. Y si te tocaba el sexto día… sólo pelotas y soldaditos, ni siquiera muñecas quedaban ya.

Muchos años después, ya trabajando en el Morro-Cabaña, tuve mi primera bicicleta, no ya como juguete sino como medio de transporte imprescindible. Y muchos, muchos años después, cuando llegué a México, pude disfrutar con mi sobrina los primeros Reyes Magos para mí. A los 33 años supe lo que era escribir una carta a ellos, ponerla bajo el arbolito y esperar el regalo que mi esposo ponía, para mi y Adry, bajo las luces multicolores.

Ya no hay en Cuba juguetes por la libreta aunque, milagrosamente, regresaron los Reyes Magos. Ahora, los padres cambian 25 pesos cubanos por un cuc e inundan las shoping buscando juguetes para los niños. Qué ironía: en mi infancia sustituyeron a los Reyes Magos por un básico, un no básico y un obligatorio equitativo. En la Cuba de hoy, sin dinero, sin juguetes y sin igualdad infantil, los Reyes Magos han regresado a las tiendas vacías y a los bolsillos sin esperanza de los padres.

jueves, 31 de diciembre de 2009

ÚLTIMO DÍA DEL AÑO... VAMOS A CHOTEAR

Despedimos el 2009 con promesas incumplidas y sueños insatisfechos. Pero lo pasado no debe perturbarnos. Una nueva década comienza y nuevas expectaivas se avecinan. Como humanos, siempre aspiramos al mañana, al quizás, al ahora sí lo lograremos. Y es cierto, nos espera un año mejor, donde creceremos en todos los aspectos.

Y nada mejor para despedir el año que la risa. Que nunca nos falte, pase lo que pase.

FELIZ 2010. POR UNA DÉCADA DE CARCAJADAS.

Competencia de disciplina
Se lleva a cabo una competencia de disciplina entre los
ejércitos ruso, americano y cubano.
El sargento ruso llama a Iván Petrovich. Éste se cuadra y
el sargento le mete un pisotón de espanto. Petrovich ni se
inmuta.
El sargento americano llama a Peter Smith. Éste se cuadra
y el sargento le mete un culatazo en el pie. Smith ni se
inmuta.
El sargento cubano llama a Pedro Pérez. Éste se cuadra y
el sargento le atraviesa el zapato con la bayoneta. Pérez ni
se inmuta.
—¡Ño, ése sí que es guapo! —le dice un soldado a otro
—Qué guapo ni guapo… calza el seis y le dieron botas del
nueve y medio…

Igual en Miami que en Cuba
Fidel manda a un espía a Miami para averiguar por qué
todos los cubanos se quieren ir para allá. Al poco tiempo el
espía regresa a Cuba y le reporta a Fidel:
—Comandante, la vida en Miami es igualita que aquí.
—¿Cómo?
—Si no tienes dólares, te quedas sin comer.

La fuga del pollo y el huevo…
Un pollo y un huevo se escapan de la finca, pero con tan
mala suerte que fueron divisados en una calle de La
Habana por una horda de ciudadanos hambrientos.
Después de una tenaz persecución logran evadir a la
multitud, escondiéndose en una alcantarilla.
Al cabo de un rato ven pasar un bistec calle abajo.
—Oiga, Sr. Bistec, hay una horda de hambrientos por aquí,
venga para acá con nosotros, que aquí estará seguro.
—No se preocupen, —responde el bistec—, nadie tiene
tanta memoria como para recordarme.


¿Por qué Fidel no permite Internet en Cuba?
Porque los cubanos se escaparían navegando.