QUE EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA LOS ACOMPAÑE.

miércoles, 6 de febrero de 2008

DE CINE Y LITERATURA II



El almuerzo lezamiano es –tanto en el cuento como en la película- un testimonio de intertextualidad literaria. Diego quiere recrear, como homenaje a Lezama Lima , la disertación culinaria del capítulo VII de Paradiso El cuento reproduce, casi textualmente, el nombrado fragmento de Paradiso. La figura de Diego se yergue, declamando el pasaje, ante la mesa servida con los platos de la pantagruélica comida que Dona Augusta ofrece en la novela. Y Diego añade: “Después de esto podrás decir que has comido como un real cubano, y entras, para siempre, en la cofradía de los adoradores del Maestro, faltándote, tan sólo, el conocimiento de su obra” Es, al igual que en la novela de Lezama, un acápite lleno de colorido y muestras sensoriales El director supo aprovechar los elementos del cine para darle a la escena fuerza y valor simbólico. La cámara, en un close up, muestra una mano cortando el famoso pavón sobredorado, mientras la voz de Diego –“ Esta es la más gloriosa novela que se ha escrito en esta Isla”- matiza la escena hablando, precisamente, en que están recreando el capítulo VII de Paradiso, en honor al Maestro. La cámara sigue el movimiento del plato que se llena y muestra, en primer plano, a Diego, que toma en sus manos la primera edición de la novela. Es muy sugerente el próximo plano porque sólo sigue la mano, con el libro, que se lo entrega a David. De esta manera muy resumida, la película sigue el camino de la obra original, sin hacer mucho énfasis “intelectualoide” en lo que se expone. La película toma el arquetipo poético del cuento para crear una poética visual diferente, utilizando un largo travelling –al final de la secuencia- de los elementos de la mesa. El lenguaje literario posibilita una larga digresión intertextual, marcadamente barroca y muy difícil de transportar al lenguaje del cine. Pero si se toma en cuenta los verbos que marcan la acción literaria –brindar, destapar, reveló, aprobaba, elogiar, abrir la boca- se verá que este cúmulo de hechos son los que la cámara reproduce con sus primeros planos y close up.
La secuencia final –que voy a llamar, genéricamente, como “la despedida”- está formada por una serie de escenas. Justo después que Diego le dice a David que se va de Cuba, aparecen ambos en La Cabaña . La cámara hace un paneo, donde se muestra a la ciudad desde la fortaleza. David y Diego están de frente a ella y de espaldas a la cámara, que se mueve siguiendo a David. Medio plano a ambos, que conversan. El plano sonoro –Adiós a Cuba, de Ignacio Cervantes - y la posición de ambos, frente a la ciudad que Diego va a abandonar, es muy sugerente desde el punto de vista cinematográfico y metafórico. Los movimientos de la cámara, los diálogos y la música complementan la visión nostálgica del que se marcha. Esto no aparece en el cuento y se me hace muy elocuente y significativo para cerrar el círculo o ciclo que la película cumple.
La segunda parte secuencial está conformada por lo que denomino la “dieguidización” de David. Ambos están en Coppelia y un medio plano los muestra sentándose a la mesa con sus respectivos helados. Un close up los presenta hablando e intercambiando sus platos. Ya no hay miradas libidinosas por parte de Diego ni agresivas por parte de David. Hay ternura, amistad y comprensión –tolerancia- desde sus universos tan distantes. Y aunque esto no signifique que David deje de ser comunista y heterosexual y Diego católico y homosexual, es evidente lo que la cámara muestra: han llegado a quererse y aceptarse tal y como son.
La tercera y última escena –final de la película- muestra un plano de Diego de espaldas –recurso cinematográfico importante, no puede mirar a David de frente mientras le confiesa su “pecado” o “deslealtad” cuando se confabuló con Germán para hacerle creer que ha conquistado a David. La cámara alterna entre Diego de espaldas y un medio plano de David sentado, relajado, seguro, oyendo toda la “confesión”. Y el momento cúspide de la película: el abrazo que inicia David y el close up que muestra, alternadamente, a ambos fundidos estrechamente. Este abrazo y los cambios de roles en Coppelia cierran un ciclo narrativo que se inicia con el encuentro agresivo del principio.
El cuento presenta un final diferente. Diego y David, una vez más en la guarida, se reúnen por última vez.
Nos miramos. “ Bien, ahora voy a hacer el último té. Después de eso te vas y no vuelvas más. No quiero despedidas” Eso fue todo. Y cuando estuve en la calle, una fila de pioneros me cortó el paso. Lucían los uniformes como acabados de planchar… y me quedé mirando a uno, que al darse cuenta me sacó la lengua, y entonces le dije (le dije, no le prometí), que al próximo Diego que se atravesara en mi camino lo defendería a capa y espada, aunque nadie me comprendiera… Y quise cerrar el capítulo agradeciéndole a Diego, de algún modo, todo lo que había hecho por mí, y lo hice viniendo a Coppelia y pidiendo un helado como este. Porque había chocolate, pero pedí fresa.

El narrador del cuento, al ser en primera persona, limita las emociones que expresan ambos personajes. A todo lo largo de la historia impresa, el lector sólo conoce lo que piensa David, lo que siente y cómo ve la vida. El narrador de la película va más allá y, de manera imparcial, brinda la visión de los dos. Es por eso que el final del largometraje se me hace más completo y muy cerrado en cuanto a la lógica narrativa que ha llevado el filme. No es que el del cuento sea desatinado, sino que cada uno responde a la lógica de la narración que ha desarrollado.

El mensaje final del filme es entonces la reconciliación de los diversos, que permanecen tan diferentes como al principio, pero que aprendieron a respetarse mutuamente. Es sólo en este sentido que David ha cambiado. De hecho, su actitud inicial hacia la homosexualidad de Diego es mucho más agresiva que en el cuento.“Yo no voy a casa de... gente que no conozco”, espeta a Diego cuando éste le invita por primera vez. También pone mucho más empeño en espiarlo y denunciarlo. A diferencia del David del cuento que nunca hizo nada concreto al respecto, y que siempre sintió dudas acerca de cómo debía actuar, en el filme el personaje se lleva una revista del departamento de su amigo y trata de incriminarlo en diversas conversaciones con su compañero de la Juventud Comunista. En el filme sólo en una ocasión da muestras de no sentirse bien en su papel. “Coño, me estoy volviendo un hijo de puta”, reconoce cuando está a solas.

La frase final del cuento “porque había chocolate, pero pedí fresa” se resuelve en la película con la secuencia que describí anteriormente que, visual y humanamente, proporciona más elementos para definir las emociones de ambos personajes. El desenlace del cuento es narrado en el filme a través del manejo de la cámara, los diálogos y la actuación pero es ampliado para sustentar la tesis de la película: la posibilidad del respeto y la tolerancia entre desiguales. Una vez más, el narrador heterodiegético se encarga de mostrar las emociones de Diego y David y no sólo lo que piensa el segundo.
Los monólogos y el discurso textual del cuento se trasladan en la película con los diálogos, reforzados con el plano sonoro. Esta combinación es la que consigue despertar emociones en el espectador. En la película, de manera dominante, la emoción se mantiene como el eje que predomina en el discurso narrativo
Algo muy importante que debo resaltar es el enorme poder alegórico que comparten, tanto el cuento como la película. Diego y David son la encarnación simbólica del homosexual católico y del comunista heterosexual. Nancy, por su parte –que sólo aparece en la película- representa al ciudadano dual, que está integrado a la Revolución pero realiza negocios ilícitos. La inclusión de Nancy posibilita ampliar las relaciones humanas y enfatizar en la heterosexualidad de David, a la vez que redondea las alegorías que los textos proponen –que son amplias y muy variadas y que no analizaré en este texto.
Fresa y Chocolate y “El lobo, el bosque y el hombre nuevo” son –y parafraseando a Silvio Rodríguez- lo mismo pero no igual. Creo que la posibilidad de que el autor sea a la vez el guionista y que su trabajo y formación básica sean en el cine, hacen que el texto literario y el filme compartan recursos uno del otro. Porque la dualidad poeta-cineasta de Senel enriquece ambos materiales, en tanto la película despierta emociones propiciadas por los diálogos, las actuaciones, la música, los movimientos de la cámara –con una utilización muy inteligente de una poética de la palabra y la construcción de un discurso narrativo lógico, coherente, que cumple un ciclo y se cierra- y el cuento tiene mucho de los elementos cinematográficos –en los verbos que utiliza, la música que plasma, los colores que describe. Creo que, si de posmodernidad y mezcla de géneros se habla, éste es un buen ejemplo de las uniones entre los lenguajes cinematográficos y literarios.
FOTO TOMADA DE: http://www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/titon/fresa/fresa1.htm

miércoles, 30 de enero de 2008

DE CINE Y LITERATURA I


Fresa y Chocolate es una de las películas paradigmáticas del cine cubano de fines del siglo XX. Sus directores, Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío , con guión de Senel Paz , llevaron a lenguaje cinematográfico una versión del cuento “ El lobo, el bosque y el hombre nuevo”, del propio Senel. Este cuento obtuvo, en 1990, el premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional y el Premio de la Crítica en Cuba, en 1992. La película, por su parte, sería multi premiada y elogiada –ver anexo- y se colocaría como un referente obligado cuando de cine cubano se trate. Creo que, en este caso en particular, además de una adaptación de una narración al lenguaje cinematográfico, hay una reinterpretación de situaciones, metáforas y actitudes que, si bien parten de la misma idea y comparten muchos de sus códigos narrativos, implica una visión más abarcadora. Porque desde ahora afirmo que Fresa y Chocolate gana estatura frente a su homólogo narrativo. No obstante, hay una serie de recursos que ambas utilizan, fundamentalmente, en secuencias fílmicas muy específicas. Y hay, sobre todo, un ciclo narrativo interesantísimo que la película cierra y el cuento deja abierto. No pretendo, por supuesto, realizar un análisis total de las estrategias que comparten el cuento y la película sino que voy a hacer énfasis en tres secuencias: el encuentro de David y Diego en Coppelia, la cena lezamiana y el final de la película –comparadas todas con sus fragmentos literarios.

La película no comienza igual que el cuento, una licencia que Paz se toma como autor-guionista para caracterizar al tímido muchacho que es David. Porque si en el cuento el narrador es autodiegético y se caracteriza con la palabra “me arrepentí” –de meterse en el cine, de llamar a Vivian-, en la película el “arrepentimiento” se produce con la escena de la posada y su afirmación de que no tocará a su novia hasta la noche de bodas y en un hotel cinco estrellas. David deja de ser el narrador, en el largometraje, para convertirse en el objeto de la narración. Quien cuenta la historia fílmica entre David y Diego es un narrador heterodiegético, prácticamente omnisciente. Hay que tener en cuenta que en el film aparecen escenas agregadas, que no estaban en el cuento, escenas en que David no está presente y que, por tanto, no puede, bajo ningún concepto, contar. Este cambio de narrador posibilita que el punto de vista en el largometraje sea polifónico y no sólo la voz de David. La cámara no se identifica con la perspectiva de David sino que utiliza una focalización externa y narra desde diversas visiones: Diego, David, Nancy, Miguel.
David repite constantemente consignas y frases estereotipadas y dogmáticas como si estuviera programado: “Yo soy materialista-dialéctico; los negros son seres humanos como cualquiera; todos venimos de África; "en este país ya el racismo desapareció"; "yo estoy firme en mis principios"; "era mi deber, donar la sangre, es una compañera, y la de Vigilancia"; etc. Esta utilización literaria del yo se ve reflejada en la película con las posiciones, actitudes y parlamentos de David, quien constantemente se enfrenta a Diego con la palabra. La cámara se ocupará de seguir, en primer plano y close up, los gestos y actitudes de ambos. Estas confrontaciones comunista-homosexual, en la película, pueden resultar, a veces, discursos políticos pero la actuación –fundamentalmente, la de Diego- logra cerrar cualquier bache que resulte pedante. Porque cuando los personajes de Fresa y Chocolate dicen yo creo, yo pienso, yo opino –al igual que los del cuento- la fuerza dramática de la escenificación –junto al plano sonoro, basado únicamente en música cubana- arranca, en el espectador, sentimientos de dolor, de ira, de amor hacia un homosexual fuertemente reprimido que, a pesar de todo, grita al mundo su condición de cubano.
Después del desengaño amoroso con Vivian –y me refiero a la versión fílmica- David irá a Coppelia –la Catedral del Helado- y chocará con Diego. Este encuentro, en el cuento, está matizado por un fuerte sentido sensorial: “ Era la mirada libidinosa del recién llegado{ de Diego}“, “ Si cuando me volviera a mirar le soltaba un sopapo{ piensa David}”, “ Y cuando comprendió{ Diego} que la vaciladera no daba resultado…”, “ Sólo miré de reojo y vi que eran libros extranjeros{ David}” La mirada, los recorridos de los ojos entre ambos, marcan la pauta narrativa, afianzado por el vocablo “vaciladera” que, en Cuba, implica mirar de arriba abajo a alguien, con un sentido crítico, admirativo o sexual. En la película, el director realiza un close up a David, sentado con su helado, que levanta la mirada hacia Diego y su estentóreo “¡Con permiso!”. Toda esta secuencia de la localización-enfrentamiento de ambos personajes se da desde el punto de vista verbal –frases hirientes y desdeñosas por parte de David, edulcoradas y provocativas por parte de Diego- y por el movimiento de la cámara que va de primeros planos a close up para mostrar las expresiones de los ojos de ambos –que, en el caso de David siempre serán serias y despectivas y en Diego, libidinosa.

En esta misma secuencia, está el gesto de David de cambiar su carnet de la Juventud Comunista de un bolsillo al otro. En el cuento: “ Me cambié el carné rojo de militante de la Unión de Jóvenes Comunistas de un bolsillo a otro { dice David y agrega}… No captó para nada el mensaje” La película vuelve a utilizar el movimiento de cámara en primer plano a David cambiando el carnet y se mueve a Diego-también en primer plano- que, ahora sí, “capta” el mensaje. El verbo captar recobra, cinematográficamente, una dualidad: la de ver y entender. En este sentido, la versión cinematográfica adopta un recurso narrativo en la utilización de un verbo que en Cuba tiene una acepción muy peculiar –con una cierta reminiscencia conspiratoria, de entendimiento por señas para burlar la censura y persecución- y le confiere, en boca de Diego, su verdadera magnitud semántica, significado que en el cuento queda limitado por la negación de no “captar” el mensaje. De esta manera, el director plasma la posición política de David, con el gesto y el movimiento de la cámara y la perspicacia de Diego, que entiende los gestos.
FOTO TOMADA DE: http://www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/titon/fresa/fresa1.htm
CONTINUARÁ...

lunes, 14 de enero de 2008

REALISMO SUCIO CUBANO


A Jorge Alberto Aguiar Díaz (Ciudad de La Habana, 1966)lo conozco hace tanto tiempo que, a veces, tengo la impresión que nacimos juntos. Con Jorgito, como lo conocen casi todos -o JAAD, para algunos- compartí días imborrables en el taller literario José Lezama Lima. Jorgito siempre es una sorpresa porque jamás se sabe cuál va a ser su próximo paso. Cazador de imposibles, su prosa transita entre el realismo más sucio y cruel y metáforas alucinantes que indican a un escritor de garra.

Los textos que les presento hoy forman parte de "Cuarto de máquinas" y son una pequeña muestra de su obra. La otra, la de la vida, está aún por descubrir.

De: " Cuarto de máquinas"

Dame sangre, dijo H.
Le dimos sangre. Le di cabeza reventada y mondongos como carne de primera.
Se inyectó petróleo como el tío en la cárcel para tener "mejores condiciones de vida". Así también el sobrino, años después, para que le dieran la baja del Servicio Militar, pinchó sus venas.
Dame sangre, dijo.
Le dimos sangre.
Una tarde entré al baño. Vi a Noda desnudo, sin uniforme verdeolivo, sin grados de capitán, sin las charreteras de la vanidad y el desprecio. Me di cuenta de que era un hombre como yo. Bastaba con ir al cuartel, buscar un fusil, y vaciarle el cargador en su panza de oficial de escuelita. Allí estaba, el gran jefe en pelotas, tiritando por el agua fria, hasta con la carne de gallina.
Nos decía gallinas si reclamábamos nuestro derecho al pase de doce horas a la semana.
Nos decía señoritas si nos lamentábamos de algo.
Nos decía maricones porque le gustaba decirnos maricones. Capitán Noda, ¿por qué no te abrí como sardina rusa?
Cuando llegó la noticia desde el Batallón Médico de que H. se había inyectado petróleo y estaba grave, Noda dijo que los médicos eran unos flojitos y ahora iban a consolarlo y creerle que estaba loco.
Soñé que H venía y me gritaba dame sangre. Y la sangre era el combustible que hacía rodar tanques y camiones que tiraban de obuses como brujas tiran de escobas en cuyas cerdas han quedado restos de ese mondongo humano que no sirve ya ni para dar de comer a los puercos.



Algunas tardes iba al parqueo, me metía en la cama de un camión, me tiraba ahí entre lonas, calor y oscuridad como si estuviese bajo tierra. Casi siempre lloraba. Y me sentía indigno. ¿No tenía fuerzas suficientes para vivir allí, darle cara a la vida militar? No, me dijo nuestro capitán una vez. Te faltan cojones, dijo, esto es para hombres de verdad, ¿a qué seguro te metes por ahí a llorar?
Encontré a H en un camión. Salió de entre las lonas como el cadáver que sería una semana después. ¿No me digas que vienes aquí a llorar? le dije.
Hay que ser fuertes, le dije, tener cojones y aguantar, ¿entiendes? le dije.
Me contó entonces lo del tío, el petróleo, las venas, mejorar la vida, escapar de allí. No tuvo pena de llorar delante de mí. Quise darle un abrazo pero me contuve. No podía, no debía.
Cuando llegó la noticia de que H había fallecido, el capitán se estaba desnudando para irse a las duchas. Lo sabía, me dijo, ese mariconcito no iba a aguantar.


Texto ( III )
La cabeza.
Siempre la cabeza.
La cabeza contra el muro (paredón con vidrios detrás de las duchas) por una broma. Ese tipo de bromas que en el Ejército cuestan caro: tú eres de los mariconcitos del parque de la fraternidad, yo te he visto.
La cabeza bajo la bota rusa.
Y la cabeza otra vez cuando te empujaron de la litera.
El Coba llegó, saco de carne musculosa, torpe aunque silencioso, y la cabeza contra el hierro crudo de la cama personal.
A los cinco años la cabeza rebotando en una caída (pérdida del conocimiento durante la digestión, dijeron los médicos); y a los siete, la cabeza contra un poste de electricidad, huyendo de tres niños que te buscaban para una paliza a las doce del día.
La cabeza. Golpes como piojos. Ranuras, canaletas, surcos, estrías de sangre y dolor.
En un albergue para inmigrantes y vagabundos, la cabeza abierta. Entra el africano y con un tubo, un golpe (que suena seco bajo el chorro de agua fría en una mañana a ocho grados), y la cabeza contra la pared.
Cabeza que chirría, cabeza con goznes, cabeza chatarra. Nunca preguntes por el precio de tu cabeza.
La locura es vieja usurera

TEXTOS TOMADOS DE: http://proyectodesliz.blogspot.com/:

domingo, 6 de enero de 2008

REGRESO DE VACACIONES: FELIZ 2008

La morada se tomó un mes de vacaciones, muy merecidas, por cierto, y regresó llena de ideas y nuevas fuerzas. Empezaré el año rindiendo tributo merecido a las mujeres. Porque el 2008 comienza con una espléndida noticia: la escritora cubana Rebeca Murga (La Habana, 1973) ha obtenido mención UNEAC con la novela negra: El jardín de los caminos que se cruzan. Rebeca, que ha ganado otros premios importantes, se consagra como una voz relevante de la narrativa cubana actual.

Y para seguir con el doble tópico -mujeres y escritos de diferentes partes del mundo-los dejo con la lectura de un texto de una joven mexicana, estudiante de la Licenciatura en Finanzas, Marcela Aguilar Sierra ( México, D.F, 1988). Desde un punto de vista muy feminista, Marcela plasma ideas muy interesantes en torno al papel de la mujer en el mundo actual.

¡Mujeres a la carga!
A lo largo de la historia la mujer ha sido vista como un ser sumiso, a las órdenes de su pareja o del hombre que la acompañe, sensible ante todo lo que se le presente frente a un mundo machista en donde los hombres pueden hacerlo todo, incluso mejor que las propias mujeres. Si bien es cierto que físicamente los hombres suelen ser más fuertes, las mujeres se valen de otras artimañas (incluso físicas), que terminan dejando a los hombres peor que una zapatilla. Las mujeres, ¿sexo débil?

En países de Europa y Norteamérica parte del debate sobre la igualdad de género se centra en la discriminación que sufren las mujeres ante el sexo masculino, y se pelea porque las féminas usen vestimentas que le tapen hasta los tobillos o se tengan que cubrir, inclusive, su cabello. Como contraste, en varios países del Tercer Mundo y Medio Oriente la batalla es más elemental: las mujeres luchan por su supervivencia.

Pero ¿cómo está la situación en América Latina? Aún hoy se puede decir que la minoría de las mujeres latinas decide por sí mismas cuál será su futuro, sobre su propio cuerpo, su trabajo y su estilo de vida. Es importante reconocer que en América Latina el machismo existe de manera sobresaliente y es apañado por las propias mujeres, quienes educan a sus hijas con el único objetivo de que éstas consigan un marido con dinero para que les resuelvan la existencia. No obstante, aunque los hombres no aprenden tan rápido el nuevo planteamiento de vida, también hay quienes logran dejar el machismo y comienzan a vivir de manera más liberal y sin tener que ser gays.

Dicen que la mujer no tiene la fuerza suficiente para defenderse cuando su pareja o esposo la agrede físicamente, es por eso que se ha dicho que es el sexo débil, pero esta realidad es la que todos conocen. Pero, como siempre, las apariencias engañan. Qué sucede cuando la relación de pareja no funciona y al separarse la madre se queda con la responsabilidad de los hijos, ahí es cuando la mujer enseña su verdadera fortaleza y logra sacar a sus hijos adelante a costa de todo. Desde el momento que la mujer da la vida (cosa que los hombres no podrían resistir, el dolor de parto) se convierte en el ser más fuerte en toda la Naturaleza. Es por eso que cada 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, que desde hace 27 años lo estableció Naciones Unidas, para honrar a las féminas. Este año se celebra bajo el lema "La mujer en la adopción de decisiones: enfrentando los desafíos, generando el cambio".

Por otro lado, en el mundo de los negocios aquello tan anticuado de llamar a las mujeres "el sexo débil" queda -una vez más- probado como algo absurdo. La frase cae aplastada por su propio peso, las mujeres empresarias o trabajadoras de una empresa han demostrado que tienen características que las hacen tanto -¡y muchas veces más!- exitosas que los hombres. La mujer, mucho más que el hombre, comprende situaciones cotidianas y la necesidad de resolverlas. Y algo tan del mundo de hoy como tener mil necesidades a la hora de cuidar a sus hijos y a sus familiares de la tercera edad, la lleva a buscar "nuevos ángulos empresariales", que pueden comenzar siendo pequeños negocios que después crecerán.

La empresaria exitosa está acostumbrada a luchar y no se asusta con los altibajos y baches del camino, enfocándose positivamente en el resultado final: piensa rápido, toma decisiones juiciosas y es disciplinada. De esta manera, se adapta a los parámetros de su propio negocio ¡además de que sabe lo importante que es mantener "un ojo" en la contabilidad y las ganancias! Según los expertos del Departamento del Comercio de Estados Unidos:"Las mujeres comienzan sus empresas para crear un futuro seguro y poder escoger su forma de vida, y muchas tienen una misión comunitaria que les trae satisfacción y éxito".

En fin, las mujeres tienen tantas cualidades que incluso podría decir que somos muchísimo mejores que los hombres y si hablamos de fortaleza, somos hasta más fuertes que ellos. La mujer da a luz, cuida los niños, trabaja, limpia la casa, atiende al marido y todavía tiene que mantenerse arreglada, administrar el dinero, dar consejos, trabajar, cuidarse a ella misma y a los que los rodean. Por eso ratifico que los que dicen que la mujer es el sexo débil están muy equivocados.

viernes, 23 de noviembre de 2007

EL CASO DEL LIBRO DESAPARECIDO



La asociación NOVELPOL ha puesto en marcha un hermoso plan: liberar libros negro-policíacos en diferentes partes del mundo. Y les paso el chisme del que se va a liberar en México.

EL CASO DEL LIBRO DESAPARECIDO: JOY ANDA SUELTO

Me voy a amparar en dos razones para liberar este libro: una, que lo tengo repetido y, dos, que es muy difícil encontrarlo en México. Joy es la primera novela del escritor uruguayo radicado en Cuba Daniel Chavarría. Se considera la mejor obra policíaca publicada en la década de 1970-1890 en la isla caribeña. Y, sobre todo, como siempre, está llena de ese humor, tan cubano y característico de sus textos.
La novela será liberada el sábado 24, por la tarde, en la línea del metro que corre de CU a Indios Verdes –en México, D.F. Me sentiré muy contenta cuando la encuentres y la leas. Y si no te gusta, no la tires, por favor, el libro no tiene la culpa: sólo ponla a circular, una vez más. Hay alguien, por ahí, que te lo va a agradecer.

Si lo encuentras, sería muy bueno que nos dejaras un mensaje en esta nota. Así sabremos dónde y cuándo lo vas a soltar de nuevo. Sólo eso.

YAMILET GARCÍA ZAMORA

viernes, 16 de noviembre de 2007

DOS POEMAS, POR YAMILET GARCÍA ZAMORA

Nunca me he considerado poetisa, muy al contrario, mis poemas son escasos y nada buenos. Se pueden salvar, quizás, dos o tres. Soy, definitivamente, narradora, cuentista de pura cepa. Pero hoy me tomo el atrevimiento de subir dos poemas: el primero, escrito en México y el segundo, un viejo poema realizado en Cuba.


Mi amante hurga la razón del tiempo
Triste en la penumbra, me tiende el infinito
Sus manos se hunden
me asesina la nada
Mi amante de ojos sin despertares
Me desnuda de vicios
me prostituye de insomnios
Soy la novia fugaz que siembra espacios inconclusos
Mi amante es el ángel de la perdición perenne
Es mi amado no amado de caminos sin salida
Quiero sus brazos
la triste parsimonia de los tozudos
Me destroza el alma
no supo el cuerpo
Sus dedos trazaron dársenas en mi sexo
Es mi musa sin destino
sin castigo
Mi amante sin labios despierta mi lengua
Me intuye en las palabras
me extravía en el deseo
Yo soy otra en los instantes de su lucidez
Otra que escapa entre sus piernas insumisas
No puedo revelarle el camino
Sólo es mi amado sin tiempo y sin retorno
Alguien que abre puertas sin saberlo
Yo tomo el sonido de los goznes
silencios del amor acorralado
Lo extravié una tarde sin nombre
Naufragó entre cuerpos sin futuro
Mi amante de pesadillas sin noches
Almohadas desabridas de amores frustrados

“ INTERROGANTE DE LOS ESPEJOS “
La última interrogante de los espejos
asalta los cuerpos
alguien puede abrazar sortilegios
apresarlos entre ramas transparentes
ahora sólo hay necesidad de sosiego
cruzar la próxima aventura que se esconde
siempre
una doble interrogante tras los espejos
no reflejes un movimiento definitorio
las flores ya no abren a las caricias
la ternura es la búsqueda inmediata de lo inapresable
algo nuevo en cada resquicio
no rompas las esperas explorando el germen
en nosotros está la semilla
todo oculto a la espera
a la nueva canción que nos surca de imágenes
de cada ceniza brotarán melodías
cuerpos a la caza del postrer aliento
cuántos anhelan el final conjugado
nada es infalible en esta apocalipsis
el amor suele jugar sus perfectos remates
mi cuerpo es sólo un violín sin sustos
repleto de perplejidades

viernes, 9 de noviembre de 2007

De los cronopios oscuros ( SEGUNDA PARTE)

Hada Urbana( México, D.F, 1986) es una voz muy peculiar dentro de los cronopios -y no sólo por ser la única mujer. Sus textos fluctúan entre la realidad más descarnada y la poesía, navegando por temas filosóficos en ocasiones. Pese a su corta edad, muestra un dominio muy prometedor de la palabra. Hoy comparto con uds. un breve texto, desgarrador por su contenido y en el que subsiste, no obstante, un hálito poético y nostálgico que estremece.

Castillos y dragones.
POR: HADA URBANA.

Mariana llora todas las noches cuando su padre, invadido de alcohol, la golpea hasta caer inconsciente. Ella escapa a su cuarto, pone el seguro a la puerta —por si él llega a despertar— y se refugia en el pequeño espacio que hay entre su cama, un buró de madera y la pared color pastel de su habitación.
Las lágrimas han recorrido su rostro casi tantas veces como el incontable número de gotitas saladas que ahora la asfixian; con cada una de ellas va perdiendo su infancia, se le va escapando la vida.
Permanece con las piernas recogidas contra su pecho. Soba sus heridas y las baña con su dolor salado hasta que poco a poco ella misma se va engañando; se deja convencer por la idea optimista de su inocencia: “mañana papá volverá a prometerme, cuando regrese de la escuela, que no va a tomar más, pero mañana será cierto.” Con este consuelo se va adormeciendo. Se acurruca ahí mismo para sentirse más segura y sueña, sueña con castillos sobre montañas, palacios en las nubes, vuela montada sobre amigables dragones rojos de cuernos afilados y piel rugosa; sueña con un príncipe que la quiere y protege aunque en su fantasía no haya madrastras malvadas, hechiceras tétricas o monstruos; y Mariana sonríe cuando su príncipe le promete ser feliz con ella, por siempre y para siempre.

Despierta. Quiere seguir soñando. No desea ir a la escuela porque sabe que tendrá que inventar más excusas, más historias... Se levanta. Suspira. Va a clases.

Hoy soñará con el mito de los finales felices. Quizá mañana el azar esté de su lado y ella ya no despierte.